Borussia M. 4 – Sevilla FC 2. Imposible competir sin intensidad y con una defensa de Segunda

Por enésima vez, otro partido penoso del Sevilla fuera de su estadio, que parece ser es el único lugar donde mantiene el tipo y da algo de lo que esperamos los aficionados.

Admito que ya, cuando el Sevilla juega como foráneo, me siento delante de la pantalla con nulas esperanzas de ver algo positivo del equipo. Ayer el Sevilla se ajustó al guión al que nos tiene acostumbrados: bajísima intensidad en la recuperación de balón y fallón en las dos áreas, hasta la desesperación.

El Sevilla hizo un pésimo partido, pero tuvo ocasiones para haberse adelantado en el marcador. Conté hasta cinco, tres de ellas bastante claras. Pero si jugadores de calidad e internacionales, como Krohn-Dehli, Gameiro y Konoplyanka, no son capaces de colarla, pues estaba claro que no podía acabar bien el partido. El Borussia, sin embargo, a medida que iban pasando los minutos, se imponía en todas las zonas del campo, sobre todo porque el Sevilla defendía demasiado atrás y sin ninguna intensidad, dejando tirar desde el borde del área a los jugadores del Borussia, que además, evidenciaban que tenían buen disparo.

De ayer sólo salvo a Sergio Rico, Ramí y, si acaso, a Banega. Los demás estuvieron muy desacertados, destacando, en lo negativo, Krohn-Delhi –qué decepción de jugador– y Vitolo, a pesar de su gol.

Pero si hay algo que quedó meridianamente claro ayer es que la defensa del Sevilla no tiene la más mínima calidad para competir al máximo nivel, ya sea en Champions, Europa League, Liga o Copa del Rey. Los goles de ayer son perfectamente evitables, a excepción del segundo, que es un golazo y donde Coke comete el error de dejar espacio a un jugador de calidad, que es capaz de ajustarla al poste, dándole el suficiente efecto para que el portero no llegue nunca.

En los demás goles puede apreciarse con claridad, especialmente en el tercer gol, la nulidad defensiva de Kolo y Trémoulinas.

De la defensa que sacó de inicio ayer el Sevilla, el único que entiende un mínimo de defender era Ramí. Pero si el francés tiene de compañeros a Coke, Kolo y Trémoulinas… lo normal es que caiga un saco de goles. Y menos mal que Sergio Rico tuvo una muy buena actuación, que, si no, la goleada habría sido de escándalo.

Urge fichar a un central, pero no a uno cualquiera, sino a uno de la calidad y experiencia, del estilo de Pareja y Carriço. Ahora sólo nos queda a Ramí, porque yo sigo negándome a considerar a Kolo un central. No tiene la mentalidad de central, ni experiencia, ni fortaleza física, ni anticipación, ni agresividad… También es cierto que tiene una buena salidad del balón y velocidad, pero eso no es suficiente para formar parte de una defensa de un equipo que aspira a ganar títulos y jugar en Europa. ¿Cuántos partidos tuvo que jugar Fazio –que sí era central– para hacerse un central medio bueno? –Y encima se lo llevó el Tottenham–. ¿Cuántos partidos necesitará Kolo? ¿Cuantos puntos nos costará los errores defensivos propios de alguien que, por ahora, no tiene condiciones para rendir como central? La respuesta es fácil: Demasiados.

Tiene que venir rápido un buen central, porque, si no, echaremos la temporada a perder, teniendo como único objetivo, aunque suene raro decirlo, la permanencia.

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