Archivo mensual: noviembre 2015

Sevilla FC 1 – Valencia 0. Victoria importantísima, pero ¿y el goal-average?

Gran victoria la del día de ayer, donde el Sevilla dominó por completo a un Valencia que venía con su entrenador en la cuerda floja y al que se le dio el último empujoncito para que cayera al vacío. Fue una victoria fundamental, porque, si no, habríamos caído a tierra de nadie.

Sorprendió el equipo ché por su incapacidad ofensiva, pues no creó ninguna ocasión clara de gol. El rival se presentaba con muchas bajas, pero siguen teniendo un buen equipo y no es excusa para que den una imagen tan lamentable. Sin duda, es el peor Valencia que he visto en el Ramón Sánchez Pizjuán.

El Sevilla superó en todo al Valencia, menos en agresividad. Y es que fueron expulsados, merecidamente, dos jugadores foráneos (Cancelo y Javi Fuego). Y tuvieron suerte, porque Velasco Carballo no quiso expulsar, por segunda amarilla, a Abdennour en el tiempo de descuento, por durísima entrada a Vitolo.

El gol se hizo esperar hasta el inicio de la segunda parte, pero el Sevilla tuvo ocasiones muy claras para haber abierto el marcador antes.

Me gustaron mucho los laterales, tanto Mariano como Escudero, que marcó un muy buen gol, tras sensacional pase con el exterior de Ever Banega.

Por contra, de nuevo los sevillistas tuvimos motivos para la preocupación al ver la nulidad ofensiva de Llorente e Immobile. Ambos deberían aportar mucho más, sobre todo si tenemos en cuenta la alta ficha que tienen.

Pero si hay algo por lo que recordaré este partido, será por la falta de ambición del Sevilla. No logro entender que, estando en una clara superioridad numérica, con dos jugadores más sobre el campo, no se vaya a buscar más goles. Y debe hacerse, en primer lugar, por la propia ambición que debe tener un jugador profesional; en segundo lugar, porque la afición merece una alegría de vez en cuando; y, sobre todo, en tercer lugar, porque debemos mejorar el goal-average total y particular con el Valencia. ¿Es que acaso no consideramos ya un rival directo al Valencia y no nos preocupa el goal-average? Desde luego, muy probablemente, si continuamos dando el espectáculo bochornoso al que nos tiene acostumbrado el equipo en los partidos de fuera, no seremos rivales directos a final de temporada. Pero, en principio, hay que pensar y esperar que sí lo seremos.

La única explicación que se me ocurre es que el Sevilla tuviera un gran respeto por el Valencia y que temiera que, por buscar el segundo gol, nos cogieran en un contragolpe y empataran el partido. Pero el Valencia ayer no hizo lo más mínimo para que se ganara ese respeto.

¿Y dónde dejamos a Reyes? ¿Cómo se puede salir con tan poca concentración? ¿Cómo se puede cometer esa falta tan absurda, en la última jugada del partido, que dio una posibilidad de empatar a un rival que estaba muerto? Para mí, inexplicable.

Lo mejor de ayer es que se ganó y que no hubo lesionados. Lo peor, la falta de ambición y la falta de calidad en punta de ataque.

Y ahora a ver qué hacemos en La Coruña. Miedo me da.

 

Borussia M. 4 – Sevilla FC 2. Imposible competir sin intensidad y con una defensa de Segunda

Por enésima vez, otro partido penoso del Sevilla fuera de su estadio, que parece ser es el único lugar donde mantiene el tipo y da algo de lo que esperamos los aficionados.

Admito que ya, cuando el Sevilla juega como foráneo, me siento delante de la pantalla con nulas esperanzas de ver algo positivo del equipo. Ayer el Sevilla se ajustó al guión al que nos tiene acostumbrados: bajísima intensidad en la recuperación de balón y fallón en las dos áreas, hasta la desesperación.

El Sevilla hizo un pésimo partido, pero tuvo ocasiones para haberse adelantado en el marcador. Conté hasta cinco, tres de ellas bastante claras. Pero si jugadores de calidad e internacionales, como Krohn-Dehli, Gameiro y Konoplyanka, no son capaces de colarla, pues estaba claro que no podía acabar bien el partido. El Borussia, sin embargo, a medida que iban pasando los minutos, se imponía en todas las zonas del campo, sobre todo porque el Sevilla defendía demasiado atrás y sin ninguna intensidad, dejando tirar desde el borde del área a los jugadores del Borussia, que además, evidenciaban que tenían buen disparo.

De ayer sólo salvo a Sergio Rico, Ramí y, si acaso, a Banega. Los demás estuvieron muy desacertados, destacando, en lo negativo, Krohn-Delhi –qué decepción de jugador– y Vitolo, a pesar de su gol.

Pero si hay algo que quedó meridianamente claro ayer es que la defensa del Sevilla no tiene la más mínima calidad para competir al máximo nivel, ya sea en Champions, Europa League, Liga o Copa del Rey. Los goles de ayer son perfectamente evitables, a excepción del segundo, que es un golazo y donde Coke comete el error de dejar espacio a un jugador de calidad, que es capaz de ajustarla al poste, dándole el suficiente efecto para que el portero no llegue nunca.

En los demás goles puede apreciarse con claridad, especialmente en el tercer gol, la nulidad defensiva de Kolo y Trémoulinas.

De la defensa que sacó de inicio ayer el Sevilla, el único que entiende un mínimo de defender era Ramí. Pero si el francés tiene de compañeros a Coke, Kolo y Trémoulinas… lo normal es que caiga un saco de goles. Y menos mal que Sergio Rico tuvo una muy buena actuación, que, si no, la goleada habría sido de escándalo.

Urge fichar a un central, pero no a uno cualquiera, sino a uno de la calidad y experiencia, del estilo de Pareja y Carriço. Ahora sólo nos queda a Ramí, porque yo sigo negándome a considerar a Kolo un central. No tiene la mentalidad de central, ni experiencia, ni fortaleza física, ni anticipación, ni agresividad… También es cierto que tiene una buena salidad del balón y velocidad, pero eso no es suficiente para formar parte de una defensa de un equipo que aspira a ganar títulos y jugar en Europa. ¿Cuántos partidos tuvo que jugar Fazio –que sí era central– para hacerse un central medio bueno? –Y encima se lo llevó el Tottenham–. ¿Cuántos partidos necesitará Kolo? ¿Cuantos puntos nos costará los errores defensivos propios de alguien que, por ahora, no tiene condiciones para rendir como central? La respuesta es fácil: Demasiados.

Tiene que venir rápido un buen central, porque, si no, echaremos la temporada a perder, teniendo como único objetivo, aunque suene raro decirlo, la permanencia.

R. Sociedad 2 – Sevilla FC 0. Exactamente igual que el año pasado

Volvió a caer el Sevilla derrotado en Anoeta, a pesar de ser bastante superior a la Real, que apenas inquietó el área sevillista. Me recordó el partido al del año pasado, cuando se pudo ganar con facilidad pero tres errores garrafales de Arribas lo evitaron. En aquel partido, la derrota dolió más, porque llegó en el tiempo de descuento.

En esta ocasión, se puede sustituir a Arribas por Krychowiak. Es extraño que un jugador tan fiable como Krycho tenga errores defensivos tan graves, pero se ve que este año pasa de todo, con tal de que no ganemos un partido.

Lamentablemente, el Sevilla volvió a mostrar y sufrir los tres aspectos que llegan irremediablemente a la derrota: perdona muchísimo arriba, regala goles atrás y es machacado por los árbitros. Hoy el linier se equivocó en una jugada que muy probablemente habría sido el 0-1. Además, Mateu Lahoz perdonó una expulsión clarísima a un jugador de la Real por pisar a Iborra cuando estaba en el suelo y con el juego parado, y sólo dejó en amarilla una durísima entrada a Krychowiak cuando el Sevilla perdía ya 2-0.

A diferencia de otros partidos, el Sevilla sí mostró más intensidad y fue a por los tres puntos desde el principio, pero, claro, si tienes un 0% de acierto de cara a puerta, lo más normal es que pierdas el partido.

Mal camino llevamos esta temporada si somos incapaces de ganar fuera. Al menos, en casa estamos manteniendo el tipo, y eso hace que no estemos mirando de reojo a los puestos bajos de la tabla.

Lo peor ha sido que perdemos a Andreolli para lo que resta de temporada y sólo nos quedamos con dos centrales sanos cuando tenemos que jugar muchísimos partidos, y todos importantes.

Eché en falta la entrada de Ever Banega, que seguramente habría dado otro color al partido.

Por cierto, no sé a cuento de qué los jugadores del Sevilla dicen que el partido estaba controlado, cuando iban 0-0. En mi opinión, eso sólo ocurre cuando se llevan tres goles de ventaja, y aun así no se puede perder la concentración.

Y ahora a pensar en el Borussia. En Alemania tendremos que dar nuestra mejor cara, si no queremos llevarnos los tres puntos.

Sevilla FC 3 – R. Madrid 2. El Sevilla se divierte con el Madrid

Sorprendente partido el que pudimos disfrutar ayer los sevillistas. Sorprendió Emery con la alineación inicial –por fin, jugaron Immobile y Andreolli–, al igual que fue una agradable sorpresa la capacidad de reacción del Sevilla, que fue capaz de revertir la situación en la que estábamos tras una muy mediocre media hora, donde el Madrid fue el dueño y señor del partido.

El gol del Madrid llegó en un error grave, puesto que Sergio Ramos remató solo en un córner. Precisamente, se dejó sin marca al jugador que tiene que estar más vigilado, porque es el que mejor domina el juego aéreo. Ese mismo error le costó una Champions League al Atlético de Madrid. Por suerte para nosotros, al final no tuvo grandes consecuencias.

Muchos temíamos que ese primer golpe fuera el inicio de una goleada, como ya ha pasado en otras ocasiones, pero nada más lejos de la realidad. No había pasado ni un cuarto de hora cuando Immobile consiguió la igualada, tras un complicado remate, con poquísimo ángulo.

Se llegó al descaso con empate a uno en el marcador y el equipo empezó a creer. Y creyó hasta el punto de llegar a bailar al Madrid en determinados momentos de la segunda parte. Esto fue posible por el gran partido de nuestros centrocampistas, especialmente de Krychowiak, Konoplyanka, Vitolo y Banega. Nzonzi estuvo como siempre, perdido y falto de confianza, aunque también más acertado que de costumbre.

El 2-1, tras una jugada sensacional entre Konoplyanka-Immobile-Banega, puso el partido bastante de cara. Y el 3-1, un cabezazo de Llorente –su especialidad–, a pase de Mariano, casi lo sentenció. Digo «casi sentenció» porque aún quedaban veinte minutos, más el tiempo añadido, y eso contra un gran equipo, como es el Real Madrid, es muchísimo tiempo. Lo que me extrañó sobremanera fue que el Madrid bajara los brazos de forma tan notoria. No recuerdo ver a un Madrid con tan poco espíritu ganador. Es un equipo al que no le gusta correr detrás del balón. Ni siquiera presionaba y daba la impresión de que daban por perdido el partido, cuando tienen calidad de sobra para que eso ni siquiera se les pase por la cabeza.

Afortunadamente, el 3-2 llegó ya en la última jugada del partido. Ese gol sólo sirvió para afear el marcador y estropear el goal-average.

El árbitro, González González, habría hecho un buen arbitraje si no hubiera sido porque perdonó muchas tarjetas amarillas a los jugadores madridistas –y una a Konoplyanka, que también hay que decirlo–, algunas de ellas clamorosas.

Me gustó la defensa ayer del Sevilla. Incluso estuvo muy acertado, tanto en defensa como en ataque, Mariano. El brasileño tiene su punto débil en defensa, pero ayer estuvo perfecto.

Por otro lado, me encantó el duo Ramí-Andreolli. Tenía ganas de ver dos centrales natos y con experiencia, y se notó la seguridad atrás. Kolo puede ser un gran central, pero sólo lo conseguirá con tiempo y tras muchos errores que costarán puntos.

Sergio Rico dio una de cal y otra de arena. Mal en un par de salidas. Cometió un gravísimo error, al sacar en corto con mucho madridista al acecho, que no acabó en el 1-2 de milagro. Sin embargo, también hizo paradas de mérito, especialmente en un cabezazo fuerte y picado que cazó con gran habilidad.

Ayer quedaron claras dos cosas: que el Sevilla tiene calidad para ganar a cualquiera y que Konoplyanka, muy probablemente, pronto conseguirá su deseo de jugar en el Barcelona. Menudo espectáculo el que dio ayer el ucraniano.

Ahora Emery lo que tiene que conseguir es que fuera no hagamos el ridículo. Si lo logra, aún estaremos a tiempo de lograr los objetivos.

Sevilla FC 1 – Manchester City 3. Los atletas del City ganaron sin despeinarse

Sensacional ambiente el del día de ayer, como estamos acostumbrados a ver en las grandes citas. Fue lo mejor de la noche, en clave sevillista, porque, una vez que empezó a rodar el balón, se hicieron patentes las enormes diferencias que hay entre el todopoderoso Manchester City y el Sevilla.

Una de las cosas que más me llamaron la atención fue la gran preparación física de los jugadores celestes. Sagna, Kompany, Kolarov, Fernando, Fernandinho, Yayá Toure, Sterling, Bony… son verdaderos portentos físicos, que aúnan fortaleza, resistencia y velocidad. Hasta Navas parecía mucho más corpulento que cuando jugaba en el Sevilla. Y como también nos superaban técnicamente, y el Sevilla volvió a cometer los mismos errores que en Liga –frágil atrás y fallón arriba–, ciertamente, el Sevilla no pudo  oponer resistencia ante un rival tremendamente superior en todos los aspectos del juego.

Ni un cuarto de hora duró el Sevilla. El City aprovechó las enormes facilidades que dábamos en defensa para ponerse por delante en el marcador con un contundente 0-2. Los protagonistas en las dos jugadas fueron Fernandinho y Coke. En el primer gol, Fernandinho mete un gran pase en profundidad, que no es capaz de cortar Coke, y que aprovecha Sterling. Y el segundo gol, obra de Fernandinho, fue la consecuencia de un regalo de Coke, que perdió el balón innecesariamente, cuando lo más fácil era dar un voleón, para quitarse problemas.

Eso sí, Coke lo hizo muy bien en la jugada del 1-2, asistiendo a Trémoulinas. Pero fue sólo un espejismo, puesto que el Sevilla no dio nunca la sensación de poder dar la vuelta al partido.

El definitivo 1-3 llegó en el minuto 36, tras una buena jugada de Jesús Navas, que dejó en bandeja el gol a Bony. A partir de ahí, fue un querer y no poder del Sevilla.

Pudo haber algo de emoción si el árbitro hubiera señalado un claro penalti, a favor del Sevilla, pero el noruego Oddvar Moen no quiso saber nada. El árbitro, al igual que el City, no concedió nada al Sevilla. Más bien, al contrario. Siempre barrió para el equipo poderoso.

El Manchester City fue tan superior que, en la segunda parte, se reservaron para otros compromisos más exigentes. Aún así, pasaron los minutos sin que el Sevilla pusiera en apuros al conjunto inglés.

Decía Pellegrini, en rueda de prensa, que esperaba mucho más del Sevilla. Desde luego, todos esperábamos mucho más del Sevilla, pero, en realidad, lo que pasó ayer es totalmente lógico, si tenemos en cuenta las carencias del Sevilla y el nivel del City, que ficha a los mejores jugadores del mundo, no teniendo problemas en superar los 60 ó 70 millones de euros en un solo fichaje.

La clasificación se ha puesto prácticamente imposible. Tendríamos que ganar los dos partidos que quedan y depender de terceros. Lo peor es que me da la impresión de que, tal y como está el Sevilla, y dada la evidente mejoría del Borussia Mönchengladbach, hasta quedar terceros será complicado.

 

Todo no es culpa de Emery

El inicio liguero del Sevilla no puede ser más decepcionante. Todos esperábamos mucho más a estas alturas de nuestro equipo, que hasta ahora, ha estado deambulando por la zona media-baja de la tabla. Actualmente, ocupa la undécima posición, con sólo tres partidos ganados, de diez posibles.

Muchos aficionados consideran que el principal culpable de la lastimosa situación del Sevilla, en liga, es el entrenador, don Unai Emery. En parte, creo que tienen razón, pero, para ser justos, también hay que mirar para otro lado: la Secretaría Técnica.

Evidentemente, Emery, tiene mucha culpa. Por ejemplo, es culpable de no saber sacar el máximo rendimiento a la plantilla de la que dispone. Hasta ahora, ha pasado de rotaciones, y no cuenta apenas, o absolutamente nada, con jugadores como Cristóforo, Immobile, Luismi o Kakuta. El caso del exjugador del Rayo Vallecano es especialmente llamativo, pues fue elegido el mejor jugador del Rayo por su propia afición, siendo determinante en muchos partidos. Es cierto que ha estado lesionado bastante tiempo, pero Emery no ha contado con él cuando ha estado sano.

Por otra parte, también clama al cielo su actitud hacia Cristóforo e Immobile, que, quizás, merezcan jugar un poco más, aunque sólo sea para que no tengan la moral por los suelos y dar descanso a otros compañeros.

Emery también es culpable de la falta de ambición mostrada por el equipo en muchos partidos, siempre como visitante. Es inaceptable que el equipo muestre una cara como local y otra muy distinta como foráneo. El ejemplo más contundente está en el partidito que hizo el Sevilla en Turín. La Champions es un gran escaparate, que en esa ocasión sólo sirvió para que todo el mundo viera cómo el Sevilla no salió a competir y se dedicó a arrastrarse por el terreno de juego durante todo el partido. En liga ocurre, más o menos, lo mismo: juega sin intensidad, a verlas venir, y sólo al final, cuando ya suele ir perdiendo, aprieta el acelerador, lo que, en el mejor de los casos, le da para un mísero empate.

Y, por supuesto, Emery también es culpable de la falta de reacción del equipo. Sin ir más lejos, todos esperábamos mucho más en el último partido de liga, ante el Villarreal. Ante un rival directo –aún no está claro que lo sea, pero espero que sí–, hay que salir a morder desde el minuto uno, y parecía que estábamos jugando un amistoso. Ese partido nos dejó un clamoroso error de Emery, que hizo los tres cambios cuando quedaban aún por delante veinte minutos, más el descuento, y tuvimos que jugar la recta final del partido en inferioridad, por lesión de Gameiro.

Como digo, Emery tiene mucha culpa, pero no podemos olvidar el papel de la Secretaría Técnica, comandada por Monchi. Aún queda muchísimos partidos para poder constatar si la Secretaría Técnica acertó o no –eso se decidirá a final de temporada–, pero, a priori, parece que no se ha sido capaz de encontrar sustitutos de garantías para Carlos Bacca, Iago Aspas, M’Bia y Aleix Vidal. Y no cuento a Denis Suárez, que también me parece un gran jugador pero que se quedó sin sitio por la superpoblación en el centro del campo.

Estamos hablando de cuatro jugadores que aportaron muchísimo la pasada temporada, y a los que se les está echando de menos. Sus sustitutos son Immobile, Llorente, N’zonzi y Mariano Ferreira. Seamos comprensivos y pensemos que aún necesitan adaptación, pero, hoy por hoy, da la sensación de que su rendimiento tiene que cambiar una barbaridad para que no se consideren fichajes fracasados.

Esta noche Emery y el Sevilla tienen una nueva oportunidad para demostrar su valía, que es mucho más de lo que hemos visto hasta ahora. Espero que nuestro entrenador, que hoy cumple 44 años, tenga un buen día de cumpleaños y que quede rematado con una victoria ante el Manchester City.