Archivo mensual: septiembre 2015

Primera victoria, pero siguen los síntomas preocupantes

Por fin, llegó la primera victoria. Muy sufrida, muy trabajada, más de la cuenta, pero, al fin y al cabo, se quedaron los tres puntitos en casa, que es lo único que importa.

No obstante, aunque se notó cierta mejoría en algunos jugadores, como en el caso de Trémoulinas, que intervino en dos de los tres goles, el Sevilla aún sigue mostrando síntomas más que preocupantes:

1º.- Falta de intensidad. No sé si es porque la preparación física no es la mejor, o porque falta motivación –no es lo mismo jugar contra el Rayo que contra el Barcelona, aunque para un profesional sí debería serlo–, pero lo cierto es que apenas se presionaba al rival, y cuando se hacía, no era en conjunto, con lo que la presión servía de bien poco. El resultado era que los jugadores rayistas tenían todo el tiempo del mundo para pensar, controlar, pasar… Dando esas facilidades, es especialmente dificultoso parar a jugadores tan rápidos como Lass, que dio problemas en los pocos minutos que dispuso.

2º.- Falta de concentración. Un equipo de primer nivel no puede perder balones con tantísima facilidad en el centro del campo y en defensa. Algunas de esas pérdidas fueron peligrosísimas y totalmente evitables. Hubiera bastado con un poquito de concentración y rigor.

3º.- Falta de contundencia defendiendo. Me parece increíble que el Sevilla permitiera que, hasta en tres ocasiones –si no recuerdo mal–, los jugadores del Rayo tiraran a puerta desde la frontal del área. Pero es que, además,  lo hicieron sin que nuestros defensas y centrocampistas apenas opusieran resistencia. Me pareció una clara prueba de la poca contundencia de nuestro sistema defensivo. En mi opinión, tiene mucho que ver la poca calidad de nuestros defensores y el mal momento de Krychowiak. El polaco está desconocido. Parece que se quedó en Varsovia y el que estamos viendo en liga es un impostor. Está mostrando un nivel tan bajo que no me parecería mal que descansara algún partido. También da la impresión de que Nzonzi aún tiene que mejorar muchísimo y que, a veces, está perdido posicionalmente.

4º.- Incapacidad para sentenciar los partidos. Iborra falló una de esas ocasiones que no se pueden fallar jamás en la vida y que habría supuesto el 3-1. Lógicamente, le dimos vida al Rayo, que poco después logró el empate.

En cuanto a los jugadores, destacar el gran partido de Gameiro, que fue decisivo, marcando un gol y provocando la falta que dio lugar a expulsión de Amaya y al gol de la victoria. El francés están en un momento de forma extraordinario. Es rapidísimo y está muy implicado. Es el que más presiona de la plantilla, con diferencia.

Por el lado negativo, hay que destacar a Sergio Rico. Prefiero al canterano antes que a Beto, pero ninguno de los dos me convencen. Pienso que ninguno de ellos es un portero que dé la seguridad necesaria y tenga calidad para salvar puntos y partidos, que es lo que hacen los buenos porteros. El segundo gol tiene algo de justificación, a pesar del poco ángulo que tenía Javi Guerra, porque era un disparo fuerte que se envenenó, cambiando de trayectoria tras tocar en uno de nuestros defensas. Pero en el primer gol, Sergio Rico se traga el balón. El disparo del portugués Bebé, ex del Manchester United y Benfica, es fuerte y colocado, pero Sergio Rico reacciona tarde.

Pero, como digo, lo único importante es que se ganó, gracias al golazo de Konoplyanka. Me gustaría ver más al ucraniano. Es cierto que quizás sea un jugador que no defienda como a Emery le gustaría, pero es evidente que tiene mucha calidad. Y esa calidad no la puede demostrar desde el banquillo. Además, también parece que tiene facilidad para hacer goles, que no es precisamente algo por lo que estemos destacando esta temporada.

Por cierto, a mí sí me gustaron los cambios que hizo Emery. El partido estaba loco y nuestro centro del campo tenía muchos problemas para hacerse con la posesión del balón. Con veinte minutos por delante, yo prefiero ganar en posesión y orden, y a partir de ahí crear ocasiones de gol, que seguro que iban a llegar. Lo que no podía ocurrir, bajo ningún concepto es que el Rayo, en un contragolpe nos hiciera el tercero. Nunca se sabrá qué habría pasado de haber sacado un segundo delantero, pero no sería la primera vez que veo dos delanteros a los que apenas les llega balones, y los pocos que le llegan no lo hacen en buenas condiciones.

Y ahora, a disfrutar de nuevo de la Champions y a intentar dar la sorpresa en ese Juventus Stadium que me trae tan buenos recuerdos.

 

Las Palmas 2 – Sevilla FC 0. Peor, imposible

Nuevo batacazo del Sevilla FC. Está claro que esta temporada no sale nada bien. Una temporada donde todos teníamos mucha ilusión, por la plantilla que se estaba configurando, pero que está teniendo un comienzo de pesadilla. Porque eso es precisamente lo que parecía el partido de ayer: una mala pesadilla.

Pero para nuestra desgracia, lo que estamos viviendo no es onírico, sino real. De nuevo, pudimos ver a un Sevilla sin alma, superado por sus rivales en velocidad, en entrega… en casi todo. El Sevilla volvió a mostrar todos los defectos de un colista: defensa muy frágil, centro del campo vulgar –ni defiende ni ataca con eficacia– y delantera con efectividad nula.

Era desesperante ver cómo el equipo rival daba una gran sensación de peligro cada vez que se acerca al área y, por contra, el Sevilla daba la impresión de que no marcaría ni aunque el partido durara 180 minutos. Y no fue por falta de ocasiones. A pesar del mal juego, creamos bastantes ocasiones de gol, muchas de ellas clarísimas. Coke –en dos ocasiones–, Llorente, Krohn-Dehli, Krychowiak, Gameiro… Pero si de seis o siete ocasiones de gol, no eres capaz de transformar ninguna… Y sin embargo, Las Palmas tiene tres claras y mete dos.

Así es imposible. Los goles encajados fueron muy evitables. El primero, por culpa de Trémoulinas, que no se parece en nada al del año pasado. Y el segundo es totalmente inaceptable. No puede ser que dejen centrar tranquilamente a Araujo, y que Alcaraz entre solo a rematar en el corazón del área. Ningún jugador saltó. Ni le molestaron, si quiera. ¿Y los centrales? ¿Dónde estaban? El defensa más cercano a Alcaraz era Coke.

Ayer también quedó claro que seguimos sin suerte. En esta ocasión, fue Gameiro quien evitó el gol, involuntariamente, cuando se colaba sin remedio el testarazo de Krychowiak. Habría sido el empate a uno, quedando tiempo suficiente para buscar la victoria.

Tampoco nos favorecieron los árbitros, como suele ser habitual. Con 0-0 el linier anuló una jugada donde Immobile se quedaba solo ante el portero. Para una vez que el italiano no recibe el balón en fuera de juego, va el  linier y se equivoca.

Digo yo que alguna vez tendrá que cambiar el viento. Alguna vez dará en el poste y entrará, en lugar de salir. Alguna vez serán los defensas contrarios los que cometan los errores, como le ha pasado al Villarreal, que ganó por un gol en propia meta. Alguna vez nos dará por tener una efectividad de, al menos, un 50% de cara a gol. Porque con un porcentaje del 0% es evidente que no vamos a ningún sitio.

Ojalá el cambio llegue en el próximo partido, ante el Rayo Vallecano. El equipo madrileño no es nada del otro mundo, pero lleva dos victorias consecutivas. Y por supuesto, para ganar al Sevilla actual, no es necesario hacer gran cosa. Más bien, basta con hacer muy poquito.

 

Las Palmas-Sevilla. Quinta jornada y al borde del abismo

Bueno, no es que el Sevilla esté al borde del abismo, es que ya está en el abismo; exactamente, en el fondo del abismo, pues es el farolillo rojo, el último de la fila, el que cierra la tabla. Teóricamente, es el equipo que peor lo ha hecho hasta ahora, aunque todos sabemos que realmente no ha sido así.

La cuestión es que esta noche nos enfrentamos ante un igual, ante uno de esos cuatro equipos –incluyendo al Sevilla– que aún no ha sido capaz de ganar en esta liga 2015-2016. Por tanto, el partido es vital, puesto que, de no ganar, la salida del pozo se vería aún más lejana de lo que se ve ahora.

Cierto es que esto no ha hecho más que empezar. Tan cierto como que verse el último en la tabla crea mucha inquietud en los aficionados… y también en los profesionales. Es innegable que estando en puestos de descenso entran dudas y todo se vuelve más complicado.

Por supuesto, no estamos ahí por casualidad, sino porque hemos entrado en una dinámica negativa muy preocupante. Y las razones son muy variopintas: plaga de lesiones en defensa, mal juego, fragilidad defensiva, pésima actitud de los jugadores en algunas fases, falta de acoplamiento de los nuevos, falta de gol, graves errores arbitrales… Hasta la suerte nos ha dado la espalda. La unión de todos estos factores nos ha llevado a un lugar, la vigésima posición en la tabla, que quizás no merezcamos, pero que es una realidad. Una realidad que hay que afrontar y cambiar lo antes posible.

Nada más acabar el partido contra el Celta, aparte del lógico enfado o disgusto por el resultado y las pésimas sensaciones que dejó el partido, mi estado era más bien de ansiedad. Ansiedad por que llegara el próximo partido ante Las Palmas para quitarnos, lo antes posible, ese mal sabor de boca. Yo sólo espero que los jugadores salten esta noche al estadio Gran Canaria con esa misma ansiedad y esas ganas de revertir la extraña situación en la que nos encontramos.

Ahora mismo no se sabe cuál es el objetivo real del Sevilla. Pensar en Europa es un disparate mientras no lleguen los resultados y estemos en puestos de descenso. Tampoco se sabe cuáles serán nuestros rivales directos. Hoy por hoy, Las Palmas es uno de ellos. Lo dice la clasificación, aunque la lógica diga lo contrario.

Hay que conseguir un seis de seis y dejar de lado ese paupérrimo 2 de 12 que nos ha llevado hasta el fondo del abismo. Todo ello será más fácil si el Sevilla corre y se esfuerza más que su rival en el patatal del Gran Canaria. Sólo con eso, tendremos mucho ganado.

Quizás también vendría bien refrescar un poco el equipo. Cuatro jugadores cayeron lesionados en el último partido, ante el Celta, y no sería prudente que los que siguen tocados, como Vitolo, Mariano o Andreolli siguieran tentando la suerte. Claro que Emery tampoco tiene mucho donde elegir, sobre todo en el centro de la defensa. Pero puede que sea el momento de alinear a jugadores como Cristóforo, Iborra, Konoplyanka o Immobile, que no están teniendo mucha participación hasta el momento.

Lo único importante es el resultado. Da lo mismo jugar bien o mal, pues todo lo que no sea ganar esta noche será un fracaso y, sobre todo, un nuevo mazazo para el sevillismo. Pero si no ganamos, al menos que no haya más lesionados.

 

Sevilla FC 1 – Celta 2. Panorama desolador

Temía el partido de hoy, porque el Celta tiene muy buenos jugadores, sobre todo en el medio del campo y en la delantera. Para colmo, el Sevilla llegaba más mermado que de costumbre en defensa, porque los dos laterales izquierdos estaban lesionados. Coke fue la única solución que se le ocurrió a Emery, y no funcionó.

Podríamos haber salido del paso si enfrente no hubiera estado un buen equipo, pero Wass, Pablo Hernández y Augusto no tardaron nada en hacerse los dueños del centro del campo. Con los laterales cogidos con alfileres, estuvimos a merced de las incursiones de Nolito, que hizo lo que le dio la gana, y Orellana.

El Celta dominó el centro del campo porque el Sevilla no presionaba, y en las contadísimas ocasiones en que lo hacía, lo hacía mal, y a destiempo. También se nota mucho que Banega y Krychowiak están en bastante baja forma y que Nzonzi aún no ha encontrado su puesto. Se le ve como despistado, fuera de lugar. Quizás debería jugar Iborra, que, para mí, no tiene nada que envidiar a Nzonzi. Al menos, al Nzonzi que he visto en estos primeros partidos.

La primera parte acabó 0-2, pero pudo ser peor. La segunda parte fue otro cantar. Emery arriesgó mucho metiendo un segundo delantero, y le salió bien, pero no lo suficiente como para dar la vuelta al marcador. Fuimos capaces de crear bastantes ocasiones de gol, algunas de ellas bastante claras, pero sólo aprovechamos una, por medio de Llorente –que se estrena–, a pase de Mariano.

En este inicio liguero no nos está acompañando nada la suerte, que en este deporte es muy importante. El travesaño evitó el empate a dos, que habría sido un buen gol de Krohn-Dehli, y se lesionaron Andreolli y Mariano, con problemas musculares, que prácticamente no podían con su alma. Yendo por detrás en el marcador, con un calor fortísimo y en inferioridad numérica, se hizo imposible sacar aunque fuera un mísero punto.

Del Sevilla sólo salvo a Gameiro, que corrió por todos sus compañeros, Kolo y Andreolli. Sergio Rico no pudo hacer nada en los dos goles, ambos de tiro fuerte y ajustado.

Lo que más me preocupa no es que sólo hayamos conseguido dos puntos de quince posibles, sino que se avecina una serie de partidos cada tres-cuatro días, y siguen cayendo jugadores, no recuperándose ninguno. Posiblemente, hoy hemos perdido a Vitolo, Andreolli y Mariano para el próximo partido, ante Las Palmas.

Estamos en puesto de descenso porque necesitamos muchas ocasiones para hacer gol y porque nuestra defensa deja mucho que desear. No es culpa de Emery que tengamos seis o siete defensas lesionados –contando con los de hoy–, pero sí tendrá que encontrar soluciones. Si el lateral izquierdo ha hecho aguas, igual hay que mirar al filial. Y si Andreolli no se recupera, pues no sería un disparate si se le diera la oportunidad a un central del Sevilla Atlético.

Ahora mismo el panorama es negro, muy negro, y sólo se puede aclarar con buenos resultados. El partido del miércoles es vital, y habrá que refrendarlo contra el Rayo Vallecano. Por ahora, es absurdo mirar qué hacen nuestros teóricos rivales directos. Precupémos sólo de ir partido a partido y, por supuesto, de ganar de una puñetera vez.

Sevilla FC 3 – Borussia Mönchengladbach 0. Líder de grupo y casi con la tercera plaza asegurada

El Sevilla superó con facilidad en el día de ayer al Borussia, equipo que dista mucho del que vimos la temporada pasada, aunque también es cierto que faltaba algún que otro jugador importante. En cualquier caso, parece difícil que el equipo alemán puntúe en sus partidos contra Manchester City y Juventus y nos golee en Mönchengladbach, que es lo que tendría que ocurrir para que nos disputara la tercera plaza.

El ser líder de grupo, como bien dice Emery, es circunstancial, puesto que el nivel que tienen los otros componentes del grupo es bastante superior al del Borussia y Sevilla. Al menos a priori. Luego habrá que disputar los partidos y quién sabe si saltará alguna sorpresa.

En cuanto al partido en sí, el Sevilla se llevó el gato al agua a base de algo que se ha echado de menos en los partidos de liga: casta y coraje. Esas ganas de presionar, anticiparse, disputar cada balón al máximo… Si se hubiera hecho en la competición doméstica, está claro que no tendríamos dos exiguos puntos en nuestro casillero.

En la primera parte, se sucedieron las ocasiones por parte sevillista, pero sin fortuna de cara a gol. La más clara la tuvieron en su botas Vitolo, que se encontró con el palo, y sobre todo Reyes, en la misma jugada, que llegó al rechace pero lanzó el balón, que casi no se lo esperaba, por encima del larguero.

El Borussia sólo inquietó a balón parado y en algún contragolpe, pero apenas tuvo la posesión del balón. Esa escasa posesión fue normal, porque el Sevilla jugaba con la defensa muy adelantada y el Borussia con las líneas muy juntas y encerrados en las cercanías del área. Prácticamente, nos otorgaban el centro del campo, y allí Krychowiak y Nzonzi lo cortaban casi todo, y Banega distribuía sin mucha oposición.

Hasta la segunda parte no llegaron los goles. No es normal que nos señalen tres penaltis en un solo partido –yo al menos no lo recuerdo–, pero desde la grada me parecieron los tres. Sólo aprovechamos dos, pero fueron más que suficientes para estar tranquilos en la recta final del partido, donde Konoplyanka sentenció en el primer balón que tocó. Dicen que fue un golazo, pero a mí me pareció más un grave error del portero, que fue sorprendido por el disparo duro y seco del ucraniano.

La defensa me gustó, excepto en una falta lateral donde el Borussia no se adelantó en el marcador de milagro. Se defendió verdaderamente mal. Por lo demás, los centrales y Sergio Rico estuvieron solventes, y los laterales cumplieron.

Al final, tres puntos que nos vienen estupendamente para ganar algo de dinerito, prestigio y moral para los próximos partidos.

 

 

En puestos de descenso, pero alarmismos, los justos

No ha sido el comienzo esperado, sobre todo después de ver la ilusionante plantilla que ha conformado Monchi. Pero lo cierto es que, después de tres jornadas disputadas, el Sevilla se encuentra en puestos de descenso, en decimoctavo lugar. A mi modo de ver, esto no es más que una anécdota, pero también es cierto que se han dado circunstancias que han provocado que estemos ocupando esa sorprendente posición:

1º.- Falta de conjunción. Como viene siendo habitual, la plantilla ha sido muy renovada para esta temporada de Champions, y es lógico y normal que haya desajustes entre los jugadores y aún no se puedan observar los tan manidos automatismos de Emery. Hay una serie de jugadores que vienen de otras ligas que difieren mucho de la española. No tiene nada que ver la liga ucraniana con la nuestra y, por ejemplo, no hay nada más que recordar cómo pagó la novatada Nzonzi. El ex del Stoke City sólo vio una tarjeta amarilla en toda la pasada temporada en la Premier y aquí, sólo en la primera jornada, ya fue expulsado por doble amarilla. El propio jugador se mostró sorprendido, pues, seguramente, en Inglaterra no le habrían mostrado amarilla en ninguna de las dos acciones.

2º- Falta un once definido. Han sido tantos los cambios que ni siquiera Emery tiene claro aún el once titular. La plantilla está bastante compensada, aunque flaquea en algunas posiciones de la defensa. Pero, por ejemplo, Emery aún no tiene decidido quiénes deben ser los delanteros titulares, ni el sistema a seguir. Tiene muchísimas alternativas. Empezó con un solo delantero, para jugar con dos en Valencia. Tampoco ha podido dar continuidad al centro del campo, ni a la defensa.

3º.- Baja forma de muchos jugadores. Hay jugadores que están en un estado forma lamentable. Trémoulinas dista mucho de ser el del año pasado, hasta el punto de que parece otro jugador. Beto también está dejando bastante que desear. Gameiro no está viendo puerta… En principio, todos deben ir a más, aunque Beto creo que ya llegó a su techo y ya está en declive.

4º.- Muchas lesiones en defensa. La línea defensiva ha sido maltratada por las lesiones, tanto en pretemporada como en las primeras jornadas. Ahora mismo están jugando los teóricos cuarto y quinto centrales,  y eso debe notarse en una línea tan importante. Sobre todo, hay que tener en cuenta que no es que se hayan lesionado tres centrales, sino que son nuestros tres mejores centrales.

5º.- Falta de acierto en ataque. En los tres partidos disputados hemos fallado ocasiones clarísimas de gol. Así, sin pensarlo mucho, recuerdo dos de Gameiro en Málaga, otras dos en los primeros minutos contra el Atlético de Madrid y otra de Vitolo contra el Levante. No es normal que jugadores de calidad contrastada fallen tanto de cara a gol, pero se está dando. Y si no hay gol, es imposible que lleguen los buenos resultados. Es de Perogrullo.

6º.- Posible mala preparación física. Me da la sensación de que el Sevilla no es de los equipos que mejor ha llegado preparado físicamente a este inicio de liga. No lo digo por las lesiones, muchas de ellas fortuitas, como la de Pareja o Beto –desconozco la de Rami, que fue durante un entrenamiento–, sino porque algunos jugadores parecen cansados quedando bastante tiempo por jugar. Aunque igual es una mala percepción mía.

7º y último.- Errores arbitrales. Tampoco estamos teniendo suerte con los colegiados. Dicen que es de perdedores acordarse de los árbitros, pero ojalá no tuviéramos que acordarnos de ellos. Contra el Atlético de Madrid, el árbitro perdonó la expulsión a Griezmann, por piscinazo descarado en las narices del árbitro, cuando ya tenía una amarilla, finalizando la primera parte. Y contra el Levante, el colegiado tampoco vio una mano, a falta de poco para el final, que habría provocado un penalti y expulsión. También noto lo mismo que en las últimas temporadas: la facilidad extrema con que muestran tarjetas amarillas a nuestros jugadores.

Estamos en puestos de descenso, pero pienso que no hay que preocuparse por ello. Hay buenos jugadores, que es lo más importante. Lo que hace falta es tiempo, que es algo que no se tiene cuando ya empiezan los partidos oficiales.

Lo que sí me preocupa es la distancia que nos han sacado nuestros rivales directos en sólo tres jornadas: 5 puntos el Villarreal, 4 el Atlético de Madrid y 3 el Valencia. Como no lleguen pronto las victorias, va a ser muy complicado alcanzarles.

Preocupante falta de ambición

Lo que más me molestó del partido contra el Levante, no fue el resultado –que también–, sino la falta de ambición que mostró el Sevilla. Se puso el partido de cara con el magnífico gol de Nzonzi, y en lugar de ir a buscar el 0-2, el equipo se dejó ir, dándole vida a un Levante que demostró tener muy poquito para hacer daño al Sevilla. Pero, claro, si al equipo que tienes enfrente, por muy malo que sea, no lo rematas, puede pasar lo que, de hecho, pasó: que, prácticamente en la primera y única ocasión, te empatan el partido.

El gol fue un mazazo, porque además fue bastante evitable. Era un disparo escorado y Beto sólo alcanzó a rozar el balón, con la mala suerte de que quedó muerto en línea de gol tras rebotar en el larguero.

De ahí hasta el final, un fúbol bastante simple por parte de los dos equipos, careciendo el Sevilla de la capacidad de reacción de la que hizo gala en la pasada temporada.

Igualmente, echo en falta el acierto que se tenía en jugadas de estrategia. También parece que se ha esfumado esa faceta del juego, a pesar de tener en la plantilla más lanzadores que nunca y jugadores que van bien por arriba.

A pesar del mal partido del Sevilla, se pudo ganar perfectamente, ya que se crearon ocasiones para ello. A mi modo de ver, hubo tres jugadas claves, en la que ninguna salimos favorecidos: cuando Vitolo, tras una gran jugada personal, la tiró al portero, pudiendo haber logrado el 0-2; el fallo de Beto en el gol encajado, y, finalmente, el grave error del árbitro, Iglesias Villanueva –no me gusta nada este árbitro–, que no señaló las manos clarísimas de Juanfran dentro del área. Habría supuesto penalti y expulsión. Es el segundo partido consecutivo donde los árbitros perdonan una expulsión a nuestros rivales. Tampoco estamos teniendo suerte en ese sentido.

También hubo tiempo para un detalle de falta de concentración. Pocas veces se ve una falta de saque de banda porque un jugador se meta en el terreno de juego al sacar. Pues eso le pasó a Trémoulinas.

Es cierto que todavía queda mucho, muchísimo, pero mal vamos si no somos capaces de ganar ante equipos tan débiles como el Málaga y el Levante. Pero lo que más me preocupa no son los resultados, sino lo que he comentado en este post: falta de ambición, de concentración y de acierto de cara a gol. Si a eso le añadimos malos arbitrajes, nos sale como resultado unos paupérrimos dos puntos, de nueve posibles.

El martes Champions. A ver si es posible que, por fin, veamos nuestra primera victoria.

Segunda plaga que azota los centrales. ¿Solución en la cantera?

Esta temporada no estamos teniendo nada de suerte con las lesiones. Si ya en vísperas de la Supercopa de Europa una salmonelosis se encargó de dejar fuera de combate a varios jugadores –la mayoría centrales–, ahora la lesión de Rami nos vuelve a dejar con lo justo en defensa. Y precisamente, cuando empieza la retahíla de partidos a los que nos obliga el disputar competición europea.

El problema no es sólo que tengamos tres centrales lesionados, sino que son nuestros mejores centrales y, además, son lesionados de larga duración, puesto que Rami es el que menos tiempo estará fuera de combate, y estará seis semanas de baja.

Por tanto, urge buscar soluciones, y esas soluciones pasan, a mi modo de ver, por dar una oportunidad a jugadores de nuestra cantera. Parto de la base de que Emery no ha sido capaz, hasta ahora, de encontrar soluciones en la primera plantilla, pues ni Coke ni Krychowiak han demostrado que puedan ocupar el puesto de central con solvencia. Y desde luego, no me extraña, porque esa demarcación es muy importante y específica. En ella recae gran parte de la fortaleza defensiva y no puede ser ocupada por cualquier jugador. Un buen central tiene que ser rápido, lo suficientemente fuerte como para salir airoso del cuerpo a cuerpo,  dominar el fuera de juego e ir bien por alto. Si además tiene experiencia y sabe sacar el balón controlado, mejor que mejor. En definitiva, no es fácil encontrar buenos centrales, pero tenemos que hacerlo, y pronto.

Lo que sí me resulta evidente es que Krychowiak, por mucho que se empeñe Emery, no es la solución. Ya ha quedado más que probado. No hay más que recordar el último partido, contra el Atlético de Madrid. Fue un partido igualado, hasta que se lesionó Carriço y Krychowiak ocupó su lugar. Entonces empezó a llegar el Atlético de Madrid con suma facilidad. Consiguieron dos goles y pudieron ser más. Krychowiak de central es crear dos problemas en lugar de uno, ya que el centro del campo pierde mucha fuerza defensiva y el rival nos llega al área con poca oposición.

En el mejor de los casos –no hay que olvidar la famosa Ley de Murphy: «cualquier situación, por mala que sea, siempre es susceptible de empeorarse»–, estaremos con dos centrales durante seis semanas, jugando partidos cada 3-4 días. Uno de esos centrales es un recién llegado, con pocos partidos oficiales a sus espaldas en los últimos años, y otro es un lateral izquierdo reconvertido, que alterna buenos y malos partidos. Y menos mal que tuvimos la «suerte» de que Carriço se lesionara cuando el plazo para fichar estaba abierto, que si le da por lesionarse un par de días más tarde, tendríamos sólo un central sano.

La triste realidad es que, si no acertamos con los centrales, en esas seis semanas podemos poner en peligro la liga y la Champions. Emery tiene un gran problema y tendrá que seguir buscando soluciones. No sé si Iborra puede ser una alternativa, o los chavales de la cantera, pero algo hay que hacer. Y no tenemos mucho tiempo.

Lo admito: No entiendo la polémica sobre los cánticos

A mí todo lo que se está hablando de posibles futuras sanciones de cierre parcial o total al Ramón Sánchez Pizjuán, de verdad, se me escapa. No entiendo absolutamente nada, pero desde ninguna de las tres perspectivas.

Desde la Liga de Fútbol Profesional, de buenas a primeras, a raíz de otro asesinato del Frente Atlético, deciden que hay poner fin a la violencia. Y me parece de lo más lógico. Pero se quiere hacer desde la improvisación, con la temporada ya empezada, y sin una norma que regule posibles sanciones. Desde la pasada temporada, de forma chapucera, se decide que se va a mandar a un informador o chivato a los estadios, y éste recogerá en un informe los cánticos ofensivos y cualquier acto violento que ocurra en la grada. Es decir, quieren evitar lo que es inevitable: que alguien insulte. Entre 45.000, 60.000 ó 90.000 personas,  estos señores de la LFP se llevan las manos a la cabeza porque a algún grupo le dé por insultar a quienes crean oportuno. A ver qué forma sensata hay de evitar eso. La única que se me ocurre es mejorando la educación en los colegios, pero ésa es a muy largo plazo. Desde luego, no se soluciona multando a un club o cerrando una grada. Otro tema sería si se sancionara directamente al aficionado que insulta, pero eso ni se plantea.

Si no entiendo la postura de la LFP, menos aún entiendo la del club, que ha decidido ir en contra de su afición o parte de ella. Me llama la atención que José Castro o Jose María Cruz sean tan inocentes como para creerse que sólo se insulta en el Ramón Sánchez Pizjuán. ¿De verdad que no se insulta en ningún otro campo? ¿No estuvieron en Málaga, en la primera jornada de liga? La realidad es que se insulta en muchos estadios. Yo diría que en todos, o en casi todos. Otra cuestión es que los informadores sólo recojan los insultos en el Ramón Sánchez Pizjuán, que es lo que está ocurriendo. En cualquier caso, yo no pagaría ni un solo euro en multas, ya que no está en mano del club el poder evitar que alguien insulte. Y por supuesto, iría a la justicia ordinaria, si fuera necesario, para evitar que cierren el estadio por ese motivo. Es evidente que el cierre sería una gran injusticia, pues pagarían justos por pecadores, aparte de que no se mediría a todos los clubes con el mismo rasero, aunque, desgraciadamente, a eso ya estamos más que aconstumbrados en la liga española.

Y por supuesto, tampoco entiendo la postura del que insulta. ¿Qué se gana con eso? Y menos aún ahora, cuando hay amenazas de sanción.  Desde luego, no se anima más por insultar.

Lo dicho. Mire por donde lo mire, sólo veo un gran disparate que parece no tener solución.