Archivo mensual: junio 2015

Diez años de la creación de nuestra arma más poderosa

El Sevilla FC lleva una década de éxitos, consiguiendo plaza para competiciones europeas y, lo que es más importante, llenando las vitrinas de títulos. Son muchos los artífices de esta década prodigiosa: Roberto Alés, Del Nido, Castro, Joaquín Caparrós, Juande Ramos, Emery, José María Cruz, la Secretaría Técnica, encabezada por Monchi… pero, a mi modo de ver, hay otra persona de la que quizás no tenga el reconocimiento que merece: Javier Labandón, El Arrebato.

Su creación, el himno del centenario ya es reconocido mundialmente como uno de los mejores himnos del fútbol. Y verdaderamente, debe serlo, pues no son pocos los jugadores y entrenadores, tanto locales como foráneos, que hablan de la “magia de Nervión”. El himno cantado por la afición logra que nuestros jugadores se impliquen al máximo, en la misma medida que convence al rival de que ganar en nuestra bombonera será misión casi imposible.

No creo que sea casualidad que los títulos hayan llegado a raíz del himno de El Arrebato, ni tampoco que nos hayamos llevado más de un año siendo imbatibles en nuestro estadio. Obviamente, para conseguir esto es necesario una gran plantilla, pero también algo más, y ahí encajan perfectamente la afición y el himno.

La primera vez que escuché el himno del centenario me encantó. Me pareció pegadizo, con estilo y, sobre todo, que transmitía el sentir del sevillista.

No sé si Javier Labandón se sentirá parte importante de los éxitos del Sevilla, pero si lo hace, creo que es con toda la razón del mundo. Aunque, seguramente, ni los aficionados, ni siquiera su autor, seamos conscientes de la importancia que tiene y tendrá el himno para que nuestra entidad siga logrando éxitos económicos y deportivos.

Konoplianka, ni fu ni fa

Admito que me ilusioné, como el que más, cuando me enteré de que el Sevilla quería fichar a Konoplianka y que las gestiones estaban avanzadas. El ucraniano me parece un gran jugador, con mucha técnica, velocidad, desborde y gol. Es decir, un complemento ideal para cualquier equipo. Su punto débil quizás sea que no se implica como debiera en tareas defensivas y su excesivo individualismo. Tampoco es el jugador perfecto, aunque se parece.

Teniendo en cuenta lo publicado en prensa, resulta que, a pesar de quedar libre, habría que soltar una buena cantidad para el Dnipro, aunque a raíz de una futura venta. Y eso ya no me gustaba tanto.

Como el chaval queda libre y en el Dnipro estaba muy bien pagado, Konoplianka quería cobrar una morterada de millones, hasta el punto de que el Sevilla tendría que superar el límite que tiene establecido, con lo cual sería el jugador mejor pagado de la plantilla. Eso tampoco me gustaba nada, pues podría provocar un desequilibrio que podría ser bastante perjudicial.

Pasan los días, y más días, y tanto Konoplianka como su padre, a pesar de haber dado el sí al Sevilla –siempre según la prensa–, siguen dando largas, apareciendo, día sí y otro también, nuevos equipos interesados, todos ellos con mayor poderío económico que el Sevilla: varios equipos de la Premier, siendo el Liverpool el más interesado, el Atlético de Madrid –que al igual que al Valencia le suele interesar dónde pone Monchi el ojo–, en Turquía, Italia… un sinfín de equipos.

Vamos, que entre una cosa y otra, el tal Konoplianka me parece un impresentable de mucho cuidado. Y después habría que ver si después de todo sería capaz de aclimatarse a una liga más competitiva, a un país con distintas costumbres y un idioma distinto,  y, sobre todo, a un equipo, donde dejaría de ser estrella y líder del equipo, para convertirse en un peón más.

Así que, desde mi punto de vista, Monchi hace muy bien en empezar a mirar a otros jugadores. La actitud del ucraniano es de, como mínimo, de falta de respeto. Y si no llega Konoplianka, llegará otro. Será por jugadores… Lo más importante en los futuros jugadores del Sevilla, aparte de la calidad, es que quieran venir a nuestro club, que sean ambiciosos, honrados y trabajadores, y que tengan la idea bien clara de que aquí se viene a intentar ganar títulos y conseguir plaza Champions. Si no vienen concienciados, no sirven para el Sevilla.

Blog cerrado temporalmente

Cerrado por paternidad def

Por el mejor de los motivos, comunico a mis escasos seguidores que cerraré el blog temporalmente. Ando enfrascado de lleno esta impresionante aventura de ser padre primerizo y no tengo más remedio que dejar el blog, o casi. Si esa máquina de llorar y ensuciar pañales me deja un minuto de tiempo, escribiré algún post, pero tengo que admitir que en la primera semana de vida me ha dejado casi por los suelos. Espero que esta pequeña futura sevillista pronto me permita volver a ser persona y a dejarme dormir por las noches y no por el día.

Hasta pronto.

Mal hace el Sevilla en respetar a quien no respeta

Todavía no nos hemos recuperado de la sanción anterior, de cierre de cuatro partidos de la grada de gol norte, con la indignación rebosando en cada sevillista, y yo diría que de cualquier aficionado al que le guste el fútbol, nos llega otra propuesta de sanción-disparate, que en esta ocasión es de cierre parcial de ocho partidos o de cierre total de cuatro partidos. Esta nueva tropelía puede calificarse de muchas maneras: pitorreo, cachondeo, de poca vergüenza… pero, sobre todo, es una falta de respeto enorme, hacia el club y hacia sus aficionados.

Lo primero que hice cuando me enteré de la propuesta de sanción fue entrar en la página web del club para ver la reacción de nuestros dirigentes, y, la verdad, no pudo ser más decepcionante, puesto que se limitaron a publicar este breve comunicado. Sin embargo, el comunicado que publicó la Federación de Peñas Sevillistas, a raíz de la primera sanción, y al que se remite su Presidente, Ramón Somalo, al conocer la nueva propuesta de sanción, fue mucho más contundente y directo que la del propio club.

En mi opinión, ha llegado el momento de poner pie en pared, de oponerse clara y rotundamente a esta nueva afrenta de ayer. Sé que el club va a seguir en su línea de no alzar la voz, de mandar inútiles cartas que acaban en la papelera, de llamaditas de teléfonos que entran por un oído y salen por el otro, pero lo que pide el cuerpo es, directamente, sin más dilación, poner el asunto en manos de un buen abogado, a quien, seguramente, se le haría la boca agua ante una sentencia que lo reúne todo para no tomársela en serio: desproporcionalidad, injusticia… incluso prevaricación, puesto que yo creo que los mismos miembros del Comité de Competición serán conscientes de que la sanción no es justa, sobre todo teniendo en cuenta que se sanciona un hecho que ocurre en todos los estadios.

Y si el club no se atreve a ir a la justicia ordinaria, por miedo a sanciones o las más que probables represalias, como las que sufrimos en el pasado, pues siempre queda la opción, que quizás sea la más sensata, de que seamos nosotros, los aficionados, los que nos unamos y denunciemos esta nueva injusticia. Porque al final, los que vamos a pagar la incompetencia del Comité de Competición vamos a ser los aficionados y los abonados, tanto los que estamos ahora como los que están por llegar, ya que la sanción es tan absurda y ridícula que afectará a los nuevos abonados.

Decía Rousseau que “siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Y yo no puedo estar más de acuerdo con él. Que nos tengan respeto, dentro y fuera del terreno de juego, es muy importante, fundamental, para el crecimiento del Sevilla FC.

Hay quien piensa que el respeto es un derecho innato. Sin embargo, otros creen que hay que saber ganárselo. En el caso del Sevilla, está claro que hay que ganárselo, porque las dos sanciones son claros ejemplos que nos han perdido el respeto. Y ya está tardando el club en dar el primer paso para ganar ese respeto perdido. Y ese primer paso tiene que ser con toda la firmeza del mundo y con todo el respaldo de la afición. Pero esto no puede continuar así. De verdad que no.

La molesta venta de Aleix Vidal

Entre la afición se discute si ha hecho bien el Sevilla en vender a Aleix Vidal al Barcelona o no. Yo no voy a entrar en eso, pero, como mínimo, creo que es un traspaso que ha molestado a la afición.

Me parece evidente que es un traspaso necesario, porque, seguramente, el jugador habrá presionado de la lindo. Después de todo, no todos los días un jugador profesional tiene la oportunidad de ir al que puede considerarse que es, actualmente, el mejor equipo del mundo, cobrando un pastón, y con la oportunidad de ganar muchos títulos. Por si fuera poco, volvería a su tierra. Pero lo que me molesta de este fichaje son dos cosas:

En primer lugar, que se haya vendido por menos de lo que indica su cláusula de rescisión, que es de 25 millones. Se dice que el Barcelona pagará 23. Si esto es así, y no hay contraprestación alguna que aún no haya salido a la luz, me parece que no es de recibo. Máxime cuando el Barcelona tenía prisa en cerrar el fichaje y tiene dinero a espuertas. Tarde o temprano, habría pagado los 25 millones. Por otro lado, no entiendo que el Sevilla ponga unas cláusulas tan bajas. El Ahtletic ha renovado hace unos días a Laporte, con una cláusula de 50 millones. ¿No podría hacer el Sevilla lo mismo? Porque 25 millones es una cláusula ridícula para equipos como Madrid, Barcelona, todos los de la Premier y los que son propiedad de los grandes magnates, que cada día son más.

En segundo lugar, lo que me molesta es que se haya traspasado al Barcelona. En los últimos años, el Barcelona ha fichado a Alves, Keita, Adriano, Rakitic y, ahora, Aleix Vidal. Da la sensación de que somos un filial del Barcelona, no ya por estas ventas, sino porque, además, les formamos jugadores. Denis Suárez tiene un pase, porque el Sevilla tiene opción a compra y le ganaría unos millones de euros, pero la cesión de Deulofeu no tiene nombre. Y parece que la cosa no podría terminar ahí, porque ayer la prensa hablaba de una posible cesión de Halilovic.

Aleix Vidal se ha destapado este año como un gran jugador. Sus actuaciones le han llevado a ser convocado por la Selección Nacional y ser fichado por el Barcelona. No es de extrañar, porque se trata de un jugador joven –25 años–, rápido, con una enorme resistencia física, con gol –seis goles–, desborde y polivalencia. También tiene defectos, pero pocos y, además, como siempre se entrega al máximo, casi pasan desapercibidos. Lo mejor de Aleix es que tiene margen de mejora y debe ir a más.

Aleix se ha ido. Ha sido el primero, a pesar de que José Castro dijo que no había necesidad de vender.  Mirando la parte positiva,  el dinero que deja puede invertirse para cerrar otros fichajes con prontitud. En la parte negativa, se va un jugador difícil de sustituir y que aportaba mucho, por sus prestaciones y polivalencia.

Ahora toca confiar de nuevo en Monchi, en quien todos tenemos confianza ciega. A nadie le extrañaría que volviera a acertar de nuevo.

Si sigue Emery, bien. Si no, también

Estoy bastante decepcionado con Emery, como supongo que lo estará la gran mayoría de los aficionados sevillistas. El año pasado, cuando se alzó la Tercera Copa de la Europa League, decía que su ilusión era jugar la Champions con el Sevilla. Nada más conseguir la Cuarta, y con ella el acceso directo a la Champions League, todo hace indicar que a Emery se le ha subido el éxito a la cabeza. No puede explicarse de otra forma que, aún quedándole un año de contrato, se dedique a negociar con otros clubes: ingleses, italianos… Parece que ahora todo el mundo quiere ficharle y que Emery se lo está pensando mejor.

El Presidente, José Castro, dice que ha hablado con Emery y que cree que seguirá. Me recuerda al caso de Rakitic del año pasado: muchas palabras y pocos hechos. Pues si quisiera seguir, ya habría firmado la renovación. O puede que todo sea una estrategia para apretar las tuercas al Consejo de Administración, con el objetivo de conseguir una alta ficha. Dicen los medios de comunicación que el Nápoles le ofrece 3’5 millones de euros. Si es verdad, pienso que el Sevilla no debería llegar a esas cantidades. Emery es un buen entrenador, pero seguro que hay otros buenos entrenadores por ahí que estarían deseando fichar por el Sevilla.

En cualquier caso, no me parece de recibo este frenesí negociador que le ha entrado a Emery. Estando con contrato en vigor, debería ser más serio y tener más respeto con el Sevilla y con su afición, que no le han podido tratar mejor. Emery debería hablar claro, porque la planificación del Sevilla está pendiente de su decisión. Es lógico que se paralicen tanto las entradas como las salidas hasta que no se sepa cuál será el máximo responsable técnico. Sería un grave error no hacerlo así.

Emery es un entrenador al que le he visto aspectos positivos y negativos. En el positivo, me ha gustado cómo estudia al rival, el rendimiento que saca a la mayoría de los jugadores y el aprovechamiento de la estrategia a balón parado. En lo negativo, su manía de cambiar lo que funciona, los cobardes planteamientos y malos resultados ante equipos de la parte alta de la tabla, el contar poco con la cantera y el trato hacia algunos jugadores, como Iago Aspas o Deulofeu. Puede que la actitud de Emery hacia estos jugadores esté justificada por motivos que se me escapan, pero, desde fuera, da la impresión de que podrían haber disfrutado de más minutos de juego, sobre todo cuando había una carga importante de partidos.

Particularmente, preferiría que siguiera Emery, porque lo está haciendo bien y, sobre todo, porque está consiguiendo resultados, que es lo único que importa en fútbol. Pero si no continúa, tampoco debe acabarse el mundo. Lo que sí tengo claro es que el Sevilla no debe esperar mucho más. La planificación deportiva debe continuar, pues los primeros partidos oficiales, aunque parezca mentira, llegarán en un santiamén. No podemos dormirnos en los laureles, y mucho menos en esta temporada 2015-2016 tan ilusionante para todos. Para todos, menos para Emery, claro está.

La Federación se vuelve a reír del Sevilla FC

La Federación Española de Fútbol lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a despreciar al Sevilla FC y a sus aficionados imponiendo una sanción de cierre parcial del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán por cánticos de la grada. Lo malo no es la sanción, que quedará en nada si los dirigentes de nuestro club tienen un mínimo de dignidad, sino el hecho de que tanto la Liga de Fútbol Profesional como la Federación sólo tienen ojos y oídos para lo que ocurre en nuestro estadio y, sin embargo, hace la vista gorda en los demás. Sólo se atreven a sancionar por el sur, y otros clubes ya pueden hacer lo que les dé la gana (bengalas, gas lacrimógeno, faltar a la memoria de un jugador fallecido, insultos, asesinatos, la famosa cabeza de cochinillo…), que no les pasará absolutamente nada.

Los gerifaltes del Comité de Competición han tenido a bien sancionar con cuatro partidos al Sevilla. El cierre por un solo partido ya habría sido intolerable. Así que cuatro… El club ha contestado, a través de la página web, con un comunicado donde expresa su indignación y anuncia, como no podía ser de otra manera, un recurso ante tamaña tropelía.

Hasta el día de hoy, el Sevilla ha actuado de forma timorata y sumisa, acatando las sanciones y pagando las reiteradas multas que llegaban desde Antiviolencia. Y eso es algo que no entiendo, ni entenderé. ¿Cómo es posible que el club pague una multa porque un aficionado o un grupo de aficionados insulte? ¿Puede el club evitarlo de alguna forma? El Sevilla ha hecho todo lo que está a su alcance y, por tanto, no merece sanción alguna. Particularmente, me molesta que los dirigentes de mi club bajen la cabeza y paguen las multas sin rechistar.

Ahora han ido más allá y se han descolgado con una sanción de cuatro partidos que suponen una vuelta de tuerca más al disparate. Admitiendo mi total “analfabetismo jurídico”, me atrevería a decir que la sanción no tiene ni pies ni cabeza y, en consecuencia, quedará en nada. No ya porque, como digo, es imposible evitar que alguien grite o insulte, sino porque al cerrar una grada, se sancionaría también a muchos inocentes. Es más, incluiría a los nuevos abonados de la temporada 2015-2016.

En caso de que no prosperase el recurso del club, habría que ir por las malas. Es decir, habría que recurrir, por parte del club o de su afición, a otras instancias, ya sean comités europeos o a la justicia ordinaria.

Lo que sí pediría al Presidente, don José Castro, es que el club actúe ante esta sanción con la máxima dureza y contundencia que sea posible. El Presidente del Sevilla tiene que saber –si es que no lo sabe ya– que la afición está más que harta con los continuos agravios que recibe y que siempre estará a su lado, por muy extremas que sean las medidas que tome. Y ya sabemos que si alguien tiene a la afición del Sevilla de su lado, quien tiene ese potencial, es prácticamente invencible.