Sevilla FC 2 – Almería 1. Primer “partido estorbo” superado

El Sevilla consiguió ayer los 73 puntos, récord del club. Nunca se había llegado a esa cantidad de puntos que, paradójicamente, no servirá, salvo sorpresa de última hora, para conseguir plaza Champions. Aún queda la posibilidad de que el Valencia no gane en Almería y de que el Sevilla se lleve los tres puntos en Málaga, pero es algo que considero bastante improbable, ya que el Sevilla tendrá puesta la mente en Varsovia y el Valencia es muy superior al Almería.

La primera parte fue, directamente, para olvidar. Muy poquito se puede destacar del pobrísimo juego del Sevilla, que se vio superado por un Almería que se esforzaba más. Probablemente, entre el fuerte calor y Varsovia, había muy poquitas ganas de jugar.

La segunda parte ya fue otro cantar. El equipo se fue a vestuarios con silbidos desde la grada, Emery apretaría las tuercas a más de uno en el descanso, y sobre todo, lo que pienso que despertó y revolucionó al equipo fueron las fullerías del Almería, que se dedicaba a perder tiempo de manera descarada y antideportiva. Entiendo que es lógico que un equipo inferior pierda tiempo, pero el Almería se pasó un poquito. Ya perdía tiempo con el 0-0, pero a partir de que se adelantara en el marcador, la pérdida era en cada balón, en cada falta, simulando lesiones, en los saques de puerta, en los saques de banda… Y claro, perder tiempo siempre es un táctica arriesgada, porque, ese mismo tiempo que pierdes, luego lo puedes necesitar. Y fue precisamente lo que pasó.

El Sevilla llegaba más al área rival pero sin encontrar el premio del gol. Pudo ponerse el partido casi imposible si Zongo hubiera sido un poco más certero y hubiera logrado el 0-2, pero, por suerte, el palo jugó a nuestro favor. Y ya se sabe que el fútbol suele ser cruel con el que perdona.

El empate llegó como caído del cielo, tras un fallo garrafal de Dos Santos, defensa del Almería, que dejó el gol en bandeja a Iborra, que sólo tuvo que empujar el balón. Tan sólo unos minutos después, el mismo Iborra logró el 2-1, tras una buena jugada de Iago Aspas. Ese gol y la expulsión de Trujillo, que derribó a Gameiro siendo el último hombre, fueron la puntilla del Almería, que veía con impotencia que todo el trabajo se fue por la borda en seis minutos.

El resto del partido fue una sucesión de claras ocasiones donde el Sevilla pudo conseguir el tercer gol que sentenciara el encuentro: Vitolo, Gameiro, Aspas… Pero ese tercer gol nunca llegó.

Ya sólo queda otro “partido estorbo”, ante el Málaga. Pienso que mal haría el Sevilla si arriesgara jugadores titulares para este partido, puesto que habría poco que ganar y mucho que perder, sobre todo cuando la cuarta plaza no depende de nosotros mismos. Me parece una buena oportunidad para dar minutos a suplentes e, incluso, a algún que otro jugador del filial. El objetivo tiene que estar muy claro: Varsovia. Única y exclusivamente, Varsovia.

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