Archivo diario: 08/05/2015

Sevilla FC 3 – Fiorentina 0. Casi –sólo casi– en la final de Varsovia

Gran resultado el conseguido en la mágica noche de ayer ante un potente rival, como demostró ser la Fiorentina. Antes del partido, firmaba, sin pensarlo, un 1-0. Así que un 3-0 me parece un resultado maravilloso. Si jugamos con la misma intensidad y concentración, y sobre todo, si somos capaces de marcar un gol en Florencia, deberíamos estar, una vez más, disputando un título europeo.

Pero no se nos puede olvidar que la Fiorentina es un gran equipo. Lo demostró en todo momento. Tuvieron tres ocasiones muy claras para ponerse por delante en el marcador, pero, por fortuna para nosotros, o tiraron fuera o intervino Sergio Rico, que hizo un grandísimo partido. El Sevilla tuvo muchos problemas en la primera parte para neutralizar el juego ofensivo que generaban Badelj, Borja Valero, Joaquín y el egipcio Salah.

El otro protagonista de la noche fue Aleix Vidal. Partidazo el suyo, esforzándose al máximo durante los noventa minutos y consiguiendo dos goles que valen su peso en oro. Además, por si fuera poco, también asistió a Gameiro en el tercer gol. Y eso que jugó de lateral derecho.

El resto del equipo también hizo un gran partido, a excepción de M’Bia. No sé si tenía problemas físicos, porque se llevó trotando durante todo el encuentro, pero lo cierto es que estuvo muy desafortunado en todas las acciones, y la Fiorentina apenas encontraba resistencia por su zona. Fue sustituido por Iborra cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza, en la recta final del partido.

Me pareció fundamental la intensidad que mostró el Sevilla durante todo el partido, anticipándose en muchas ocasiones a los jugadores violas. El equipo fue llevado en volandas por la afición, que estuvo sensacional y creó una atmósfera agobiante para el rival. Espectacular el graderío teñido de rojo centenario.

El árbitro, el alemán Felix Brych me recordó a Mateu Lahoz. Dejaba jugar demasiado, y a veces parecía que se había dejado el silbato y las tarjetas en el vestuario. Y puede que fuera así, porque las tarjetas no afloraron hasta la segunda parte, cuando hubo motivos, más que sobrados, para que aparecieran en la primera. A decir verdad, tanto el árbitro principal como los asistentes me parecieron muy caseros. Casi parecía el arbitraje típico del Santiago Bernabéu.

La eliminatoria se ha puesto muy de cara, hasta el punto de encontrarnos a las puertas de la final de Varsovia. Pero no podemos volver a tropezar en la misma piedra. Todos los sevillistas tenemos en la retina, por muchos motivos, la semifinal de Valencia del año pasado. Allí encajamos tres goles. ¿Por qué no va a poder la Fiorentina hacer lo mismo? Calidad les sobra para ello. Así que confianzas cero.

Eso sí, tal y como están las cosas, sería una hecatombe el caer eliminados.