Archivo mensual: mayo 2015

Dnipro 2 – Sevilla FC 3. El Sevilla deja de ser Grande de Europa para convertirse en Grandísimo de Europa

Bacca Cuarta Europa League

Quién nos lo iba a decir en el año 2005, cuando celebrábamos nuestro centenario, que diez años después tendríamos en nuestras vitrinas cuatro UEFAS/Europa League, una Supercopa de Europa lograda ante un Barcelona de ensueño que no pudo evitar ser goleado, una Supercopa de España, también con goleada escandalosa en el Bernabéu, ante el todopoderoso Real Madrid; y dos Copas del Rey. Cuesta trabajo asimilar todos esos éxitos, pero es lo que ha hecho el Sevilla en nueve años.

El último episodio de la Edad de Oro Sevillista se escribió ayer, a más de tres mil kilómetros de nuestra ciudad, y se hizo con una victoria muy sufrida, ante un buen equipo, como es el Dnipro. No es de extrañar que haya llegado a la final, eliminando a conjuntos, en teoría, más fuertes.

El partido no pudo empezar peor, puesto que a los seis minutos encajamos el primer gol. Es un duro golpe empezar una final perdiendo con un gol tempranero, pero, por otro lado, si te tienen que marcar, mejor que sea al principio, con tiempo de sobra para la remontada, que no al final, cuando no queda tiempo para reaccionar. Ese gol sirvió para que, si había algún exceso de confianza en jugadores y afición, ésta desapareciera de un plumazo. Era la primera llegada del Dnipro… y gol.

El Sevilla estaba obligado a remontar, y lo hizo. Arrinconó al Dnipro hasta que, a la salida de un córner, Krychowiak hizo el empate. Y sólo tres minutos después, Bacca logró dar la vuelta al marcador, finalizando un maravilloso pase de José Antonio Reyes. El Dnipro veía cómo se esfumaba su ventaja en 180 segundos. ¿Demasiado duro para un equipo que se estrenaba como finalista? Pues no, porque los ucranianos no llegaron a la final por casualidad. En los últimos minutos de la primera parte, el Sevilla tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar a los jugadores más peligrosos del rival: Matheu –no me gustó nada que fuera titular, porque aún recuerdo el estropicio que formaron entre Lima y él con el Sporting de Braga–, Rotan y, sobre todo, Konoplianka, que es un fuera de serie. Por cierto, no sé por qué todo el mundo escribe su nombre con “y”, cuando en su camiseta se ve claramente una “i”. Pero esta primera parte no tuvo final feliz, ya que Rotan ejecutó magistralmente una falta al borde del área, aunque me dio la impresión de que Sergio Rico pudo hacer algo más. El disparo iba ajustado, pero Sergio reacciona algo tarde. Eso sí, minutos antes hizo una parada espectacular, desviando a córner un disparo de Konoplianka que iba a la escuadra.

En la segunda parte, se notó la tensión que atenazaba a los dos equipos, pues sabían que el que se adelantara en el marcador, tendría muchas papeletas para proclamarse campeón. Y ahí se notó la experiencia. El Sevilla tuvo más paciencia y supo esperar su momento. Banega cogió el mando y el Sevilla empezó a rondar con peligro el área ucraniana. Hasta que en el minuto 72 Bacca logró el 2-3 definitivo, aprovechando un muy buen pase de Vitolo. En los últimos 22 minutos, descuento incluido, sufrimiento para los dos equipos, aunque el Sevilla desperdició un par de ocasiones inmejorables para lograr un cuarto gol que fue innecesario para alzarse con el título.

Eché mucho de menos, durante todo el partido, a Nico Pareja. Pienso que habría sido fundamental, tanto en ataque, con sus pases en largo sobre una defensa muy adelantada, como en defensa, por su experiencia, dotes de mando y colocación. Confío en que se recupere plenamente y con prontitud, porque su participación es muy importante en este Sevilla.

Se sufre mucho en una Final, sobre todo si se ve desde la distancia, y no in situ, pero merece la pena. Vaya si merece la pena. Otra temporada exitosa, otro título más y con acceso directo a una Champions más que merecida. Lo único negativo es que este gran triunfo probablemente conllevará otro desmantelamiento de la plantilla. Incluso Emery podría no seguir. Pero, desgraciadamente, también estamos acostumbrados a empezar de nuevo.

El máximo respeto al rival, clave para conseguir la cuarta Europa League

Todo el mundo da como favorito al Sevilla FC en la final de mañana. Y es lógico, porque lo es. Sería absurdo negarlo, después de haber conseguido ser campeón en tres ediciones de la Europa League y de haber quedado quinto, aunque muy cerca del tercero y cuarto, en una de las ligas más potentes de Europa.

Pero el ser favorito no indica absolutamente nada. Sólo servirá para las casas de apuestas, pero mal haría el Sevilla en creerse superior al Dnipro, en creerse que va a ganar sólo con la camiseta, pues sólo si el Sevilla se esfuerza al máximo logrará superar al equipo ucraniano, que afrontrá la final cargado de ilusión y con un buen puñado de jugadores internacionales, con experiencia y calidad en sus filas. Entre ellos destaca sobremanera Konoplianka. No le he visto jugar, pero me he quedado impresionado al ver un corto vídeo sobre él. Me parece un jugador muy técnico, rápido y difícil de parar. El conseguir anular a este jugador será muy importante para ser campeones de nuevo.

De cualquier forma, tengo la misma sensación que el año pasado. Cuando el Benfica eliminó a la Juventus, pensé que el equipo italiano habría sido un rival más duro en la final. Y ahora pienso lo mismo. Aun siendo consciente de que no será fácil vencer al Dnipro, lo prefería antes que al Nápoles. Dicen los que vieron el enfrentamiento entre estos dos equipos, que el Dnipro tuvo mucha suerte. Si eso es cierto, entonces eso hace mucho más peligroso a los ucranianos, porque con la Diosa Fortuna de tu lado siempre es más fácil conseguir los objetivos.

Llevo ya varios días con el nervioneo en el estómago, y para esta final será aún peor, porque será la primera a la que no pueda asistir. Tendré que verlo por televisión, y eso me pone mucho más nervioso. Lo que peor llevo es escucharlo por la radio, pero también lo llevo mal el verlo por televisión, porque, además, de tener que aguantar las ridículas observaciones de los comentaristas –si se quita el sonido, también se pierde el sonido ambiente–, la pequeña pantalla no permite seguir los movimientos tácticos de los equipos, que es una de las cosas que más me gusta ver en un partido.

Espero una final muy complicada, donde el Sevilla deberá llevar el peso del partido y estar muy atento para no ser sorprendido al contragolpe o a balón parado. Y por supuesto, deberá correr más que el rival, como si les fuera la vida en cada balón. Sería un gravísimo error menospreciar al Dnipro. Estoy seguro de que Emery no lo permitirá y sabrá concienciar a los jugadores, si es que no lo están ya.

Y también espero, cómo no, que se traigan la copa para Sevilla. Y si no puede ser, agradecerles a esos magníficos jugadores que conforman el Sevilla FC que me hagan vivir partidos como el de mañana, que están marcados con letras de otro en el calendario futbolístico mundial.

Por último, felicitar a nuestros dos nuevos internacionales: Aleix Vidal y Sergio Rico. Vitolo también repite. Me pregunto para cuándo le llegará el turno a Iborra, que también está haciendo méritos para ello.

Málaga 2 – Sevilla FC 3. 76 puntos que no sirvieron para plaza Champions

Buen partido del Sevilla, que fue a Málaga a ganar con bastantes titulares. En este sentido, creo que Emery se equivocó, puesto que me parece una imprudencia arriesgar jugadores que no tienen recambio, teniendo uno de los partidos más importantes de la historia del Sevilla a sólo cuatro días. Si conseguir plaza Champions hubiera dependido sólo del Sevilla, lo habría visto lógico, pero tenía que perder o empatar el Valencia en Almería, y es harto complicado que un equipo que está en puestos de descenso por méritos propios gane a un gran equipo, hecho a base de talonario, y que se jugaba, prácticamente, la vida.

De cualquier forma, el Sevilla saltó a la Rosaleda con la idea de ganar y lo consiguió. Para ello, quizás fuera decisiva la tempranera expulsión de Weligton. Aún estando el Sevilla en superioridad, no dominó con claridad hasta la segunda parte, donde ya llegaron los goles, en diez primorosos minutos. Reyes, Banega –golazo el suyo– y Vidal dejaron más que sentenciado el partido.

Con 0-3, el Sevilla se relajó, encajando dos goles, uno de ellos en el descuento y que fue más que evitable, pero ni Sergio Rico ni, sobre todo, Arribas, estuvieron acertados.

Lo más importante es que, a priori, parece que no hay lesionados y que Emery podrá contar con casi toda la plantilla. Eso sí, habrá jugadores que tendrán que hacer un sobreesfuerzo en Varsovia, sobre todo si hay prórroga.

El Sevilla ha puesto hoy un broche de oro a una sensacional temporada, aunque lastimosamente, no ha sido suficiente para estar entre los cuatro primeros. Pero en mi opinión, el Sevilla no ha perdido la plaza Champions hoy, sino en partidos donde se han perdido puntos que jamás en la vida se deben perder.

Ahora sí que hay que pensar sólo en Varsovia. Ahí sí es donde nos lo jugamos todo, donde dependemos de nosotros mismos y donde no podemos fallar.

En Málaga, ¿titulares o suplentes?

El próximo sábado el Sevilla tiene un partido importante en Málaga, ese rincón de Andalucía donde tanto se nos quiere y aprecia. Es, por tanto, un partido al que hay que ir a ganar, puesto que nos puede dar acceso a la cuarta plaza. Es nuestro objetivo desde el inicio de temporada, por mucho que desde la entidad, para quitar presión, se diga que el objetivo es clasificarse para Europa.

El problema es que sólo cuatro días después tenemos un partido muchísimo más importante, ya que, de vencer, nos daría un nuevo título europeo, el cual conlleva mucho prestigio y dinero. Y además, por si fuera poco, también nos daría el acceso directo a la fase de grupos de la Champions League. Es evidente que, comparado con la posible obtención de nuestra cuarta Europa League –que se dice pronto–, la cuarta plaza se antoja un premio menor, pues sólo daría acceso a la eliminatoria previa a la fase de grupos.

Tampoco se debe olvidar que la cuarta plaza no depende de nosotros. Ya podemos ganar 0-7 en Málaga, que si el Valencia se lleva los tres puntos en Almería –algo bastante probable–, no servirá para nada. El Sevilla está haciendo una grandísima temporada, pero ha dejado escapar puntos importantísimos que ahora se echan mucho de menos. Claro que eso también le pasa a todos los equipos. Así a vuelapluma, recuerdo el Sevilla-Valencia , donde nos empataron en el descuento, el Sevilla-Eibar (0-0), Sevilla-Levante (1-1, tras fallo garrafal de Beto) o Real Sociedad-Sevilla (4-3), partido este último que nunca se habría perdido de haber presentado una defensa medio decente.

Entonces, teniendo en cuenta esto, ¿qué debería hacer el Sevilla en Málaga? ¿Presentar a los titulares o a los suplentes? ¿O quizás una mezcla, un término medio? Yo lo tengo clarísimo: hay que ir a Málaga a ganar, pero con los suplentes. Lo que nos jugamos cuatro días después es demasiado grande como para arriesgar a jugadores importantes que no tienen sustitución posible. Hay que recordar que el Málaga considera los partidos contra el Sevilla como derbis y, por tanto, el partido será a cara de perro. Si será importante para el Málaga, que incluso va a ir el jeque, que hace tiempo que no pasea su turbante por allí.

En fin, no quiero ni pensar que tengamos que jugar en Varsovia con una defensa de circunstancias, que es nuestra línea más castigada. El Dnipro no es ninguna perita en dulce y alinear a nuestros mejores jugadores en Málaga sería casi una irresponsabilidad.

Yo me decantaría por una alineación como esta: Beto; Coke, Arribas, Fernando Navarro, Diogo; Reyes, Iborra, Luismi, Deulofeu, Denis Suárez; Aspas. Pienso que es un once que puede ganar en Málaga perfectamente, siempre que la defensa no cometa muchos errores, y que no pondría en peligro la participación de ningún jugador para la Final de Varsovia.

Sevilla FC 2 – Almería 1. Primer “partido estorbo” superado

El Sevilla consiguió ayer los 73 puntos, récord del club. Nunca se había llegado a esa cantidad de puntos que, paradójicamente, no servirá, salvo sorpresa de última hora, para conseguir plaza Champions. Aún queda la posibilidad de que el Valencia no gane en Almería y de que el Sevilla se lleve los tres puntos en Málaga, pero es algo que considero bastante improbable, ya que el Sevilla tendrá puesta la mente en Varsovia y el Valencia es muy superior al Almería.

La primera parte fue, directamente, para olvidar. Muy poquito se puede destacar del pobrísimo juego del Sevilla, que se vio superado por un Almería que se esforzaba más. Probablemente, entre el fuerte calor y Varsovia, había muy poquitas ganas de jugar.

La segunda parte ya fue otro cantar. El equipo se fue a vestuarios con silbidos desde la grada, Emery apretaría las tuercas a más de uno en el descanso, y sobre todo, lo que pienso que despertó y revolucionó al equipo fueron las fullerías del Almería, que se dedicaba a perder tiempo de manera descarada y antideportiva. Entiendo que es lógico que un equipo inferior pierda tiempo, pero el Almería se pasó un poquito. Ya perdía tiempo con el 0-0, pero a partir de que se adelantara en el marcador, la pérdida era en cada balón, en cada falta, simulando lesiones, en los saques de puerta, en los saques de banda… Y claro, perder tiempo siempre es un táctica arriesgada, porque, ese mismo tiempo que pierdes, luego lo puedes necesitar. Y fue precisamente lo que pasó.

El Sevilla llegaba más al área rival pero sin encontrar el premio del gol. Pudo ponerse el partido casi imposible si Zongo hubiera sido un poco más certero y hubiera logrado el 0-2, pero, por suerte, el palo jugó a nuestro favor. Y ya se sabe que el fútbol suele ser cruel con el que perdona.

El empate llegó como caído del cielo, tras un fallo garrafal de Dos Santos, defensa del Almería, que dejó el gol en bandeja a Iborra, que sólo tuvo que empujar el balón. Tan sólo unos minutos después, el mismo Iborra logró el 2-1, tras una buena jugada de Iago Aspas. Ese gol y la expulsión de Trujillo, que derribó a Gameiro siendo el último hombre, fueron la puntilla del Almería, que veía con impotencia que todo el trabajo se fue por la borda en seis minutos.

El resto del partido fue una sucesión de claras ocasiones donde el Sevilla pudo conseguir el tercer gol que sentenciara el encuentro: Vitolo, Gameiro, Aspas… Pero ese tercer gol nunca llegó.

Ya sólo queda otro “partido estorbo”, ante el Málaga. Pienso que mal haría el Sevilla si arriesgara jugadores titulares para este partido, puesto que habría poco que ganar y mucho que perder, sobre todo cuando la cuarta plaza no depende de nosotros mismos. Me parece una buena oportunidad para dar minutos a suplentes e, incluso, a algún que otro jugador del filial. El objetivo tiene que estar muy claro: Varsovia. Única y exclusivamente, Varsovia.

Fiorentina 0 – Sevilla FC 2. Veinte minutos tardó el Sevilla en sentenciar la eliminatoria

La Fiorentina tenía una mínima posibilidad de remontar el 3-0 de la ida. Esa posibilidad podía haberse incrementado de no haber sido por la extraordinaria parada de Sergio Rico, a cabezazo de Ilicic, pero se desvaneció totalmente en el minuto 21 de juego, cuando Bacca logró el 0-1. A partir de aquí, ya llegó la tranquilidad absoluta, pues era prácticamente imposible que la Fiorentina hiciera cinco goles. Es más, a lo largo del partido dio la impresión de que era imposible que marcaran incluso un gol, puesto que no fueron capaces de perforar nuestra portería, ni de penalti. Ilicic desperdició el regalo de Krychowiak, lanzando a las nubes. Se puede decir que “hizo un Nono”, expresión que ya ha quedado grabada en el argot sevillista.

El 0-2, tras otra jugada de estrategia, en una falta lanzada magistralmente por Banega, sirvió para tranquilizar hasta al aficionado más pesimista.

Por cierto, Banega fue el causante de la única preocupación del partido, primero por la absurda tarjeta que le mostraron –temí que fuera roja—, y, segundo, porque Emery no lo cambió en el descanso. Lo mantuvo unos diez minutos de la segunda parte, y para mi fue un riesgo innecesario, porque una tarjeta puede venir en cualquier tontería: una mano involuntaria, un salto con un rival, una protesta… Tampoco me hubiera parecido mal que Carriço hubiera sido sustituido por Arribas, ya que la ventaja en el marcador era sideral. Y es que Banega y Carriço son ahora mismo los jugadores más determinantes que tiene el Sevilla, y además no tienen sustitutos de garantías en el plantel.

Sergio Rico volvió a hacer un gran partido, demostrando reflejos felinos en un par de acciones. En mi opinión, merece ser el portero en la final. No quiero ni pensar que Emery se decante por Beto.

Mención aparte merece Kolodziejczak. Parece que ya se he hecho con el puesto de central, y eso tiene muchísimo mérito. Pienso que no debe ser nada fácil, para un jugador que siempre ha jugado en el lateral izquierdo, jugar de central y, además, haciéndolo bien en partidos de máxima exigencia.

Me gustó mucho la intensidad y la concentración que mostró el equipo en todo momento, incluso cuando el partido estaba más que sentenciado.

Y por supuesto, me ha encantado la iniciativa del club de organizar viajes subvencionados de cara a la final, aunque yo, lamentablemente, no podré beneficiarme de ella. Será la primera final de la Europa League a la que no podré asistir. Una verdadera pena, porque, además, me pongo mucho más nervioso viendo un partido por televisión que en directo. Aunque si ganamos, la disfrutaré igual.

En Varsovia nos enfrentaremos al Dnipro, que era mi opción preferida. Ahora bien, si el equipo ucraniano ha sido capaz de llegar a la final, eliminado a equipos potentes, como el Nápoles, es por algo. No es por casualidad.

El Dnipro, para llegar a la final, ha tenido que superar una fase de grupos donde estaban el Saint-Etienne, el FK Qarabag y el Inter de Milán. Por cierto, perdió con estos dos últimos, en su propio estadio, por 0-1. Después, ya en las eliminatorias, eliminó a Olympiacos, Ajax, Brujas y Nápoles.

Es decir, el Dnipro no será fácil de vencer. Ninguna final es fácil, aunque confío en que no será impedimento para que el Sevilla FC alce su cuarta Europa League.

Fiorentina – Sevilla FC. Los tres motivos por los que la Fiorentina puede remontar la eliminatoria

Partido grande el de esta noche, partido de los que te hace contar las horas, minutos y segundos; partido donde nos jugamos, nada más y nada menos, que el pase a otra final europea; partido para recordar en la historia, ya sea porque pasemos o no. Si se diera este último caso, se podría hablar de hecatombe, pifiazo… cualquier palabra se quedaría corta. Porque hace una semana se hicieron los deberes, y muy bien hechos, hasta el punto de que a ningún sevillista se le pasa por la cabeza el no estar en Varsovia.

Ahora bien, todos los sevillistas tenemos que ser conscientes, y los futbolistas los primeros, de que la remontada es posible. Y lo es por las siguientes razones:

1º.- Porque sólo se lleva jugada la mitad de la eliminatoria. Y si nosotros fuimos capaces de hacer tres goles, ellos también pueden hacerlo. Es cuestión de lógica y de confianza. Y ellos creen que la remontada es posible, o al menos intentan creerlo.

2º.- Porque la Fiorentina tiene muy buenos jugadores. Borja Valero, Salah, Mario Gómez, Ilicic, Badelj… incluso Joaquín. Aunque el portuense ya no es el que era, sigue teniendo calidad. En el partido de ida, la Fiorentina creó tres o cuatro ocasiones clarísimas, alguna tan clara que era más difícil tirarla fuera que colarla, como la de Matías Fernández, a pase de Joaquín. No sería tan disparatado entonces que lograran hacer tres goles.

3º.- Porque 90 minutos dan para mucho. Puede haber jugadas o hechos decisivos que pueden dar la vuelta a una eliminatoria, como un pésimo arbitraje, un penalti, una tempranera expulsión, o simplemente que no tengamos fortuna. A ellos puede salirles todo y a nosotros nada.

Por otro lado, también hay motivos para creer que la remontada es una quimera, y es que, si la Fiorentina tiene jugadores de calidad, el Sevilla no es menos en ese sentido, mostrando un potencial similar o incluso superior. Y lo que es más importante: como logremos hacer un gol, el equipo italiano tendría que hacer cinco, nada más y nada menos.

Es evidente que un gol tempranero de los viola les metería en la eliminatoria de lleno, pero uno del Sevilla la dejaría casi sentenciada, y es raro el partido donde el Sevilla no encuentre la portería contraria. Será fundamental, como siempre, intensidad, concentración y, sobre todo, estar acertado en las dos áreas.

Yo soy optimista, como no puede ser de otro forma, y es que tres goles son mucha ventaja. Pero también soy consciente de que esto no ha acabado, de que enfrente tendremos a un gran equipo, y que en fútbol puede ocurrir de todo. Hay que rematar la faena, porque, como se suele decir, hasta el rabo, todo es toro.

Celta 1 – Sevilla FC 1. Un penalti inexistente y un mal partido dejan la cuarta plaza casi imposible

Punto insuficiente el conseguido en el día de ayer con vistas a conquistar la cuarta plaza, que se sitúa ya como objetivo casi inalcanzable, a no ser que al Valencia, que apenas tiene desgaste por jugar sólo una competición durante gran parte de la temporada, le dé por fallar estrepitosamente en los dos partidos que le quedan, ante Celta y Almería, y el Sevilla ganara sus partidos ante Almería y Málaga.

Pero la prioridad, como se demostró en la alineación inicial, y como reconoció Carcedo en rueda de prensa, era el partido de vuelta contra la Fiorentina. Y eso llevó a contar con un once competitivo pero con las suficientes deficiencias como para no poder superar a un Celta que hizo un buen partido.

No pudo empezar mejor el encuentro. Una jugada sensacional entre Aspas y Gameiro fue finalizada perfectamente por este último. El Sevilla se encontraba entonces muy cómodo y pudo lograr el 0-2 en dos ocasiones clarísimas: Gameiro, casi en línea de gol, a pase de Aspas, de nuevo; y un remate de Arribas al poste. Aunque también es cierto que Charles también pudo empatar. El brasileño desperdició un magnífico pase de Santi Mina, que cabeceó fuera, cuando lo más fácil era colarla.

Se llegó al descanso con 0-1, y me quedé con la impresión de que, si en el segundo tiempo entraba Ever Banega, se acabaría el partido. En mi opinión, era el jugador que necesitaba el Sevilla, para dar posesión al equipo y repartir juego, pues tanto a Aspas como a Gameiro apenas le llegaban balones. El Celta se hizo con el control en la zona media, y no es de extrañar porque tiene muy buenos jugadores en el centro del campo, con experiencia y calidad. No parecía un partido propicio para jugar con dos delanteros. Todos los centrocampistas del Celta son internacionales: Augusto (Argentina), Pablo Hernández (Chile), Krohn-Dehli (Dinamarca), Orellana (Chile). A ellos se les sumó otro jugador que me causó muy buena impresión, como es Santi Mina. Me parece que este chaval va a llegar muy lejos. Con sólo 19 años ya se ha hecho con un puesto en el Celta.

Al inicio de la segunda parte empató el Celta por un penalti de esos que sólo le pitan al Sevilla. A Velasco Carballo ni se le pasaría por la cabeza señalar el punto de penalti si el perjudicado hubiera sido uno de los clubes poderosos. Y lo mismo digo con la tarjeta que le enseñó a Sergio Rico en el primer tiempo, por, supuestamente, perder tiempo. Es lo de siempre.

Con el empate se puso el partido cuesta arriba, pues el Celta siguió dominando el centro del campo y fue quien tuvo las mejores ocasiones. Sergio Rico evitó el 2-1 con una gran intervención, desviando un duro disparo raso de Orellana.

Estuve esperando la entrada de Banega todo el segundo tiempo, y me quedé con las ganas. Carcedo siguió empeñado en los dos delanteros hasta el final. Supongo que no se querría poner en peligro al argentino con vistas al importantísimo partido del jueves, en Florencia.

Partidos como el de ayer, como el de San Sebastián, como el de ida ante el Español de Copa… son la demostración de que no hay plantilla para tantas competiciones. Llega un momento donde hay que reservar a jugadores que no tienen sustitutos de calidad –Pareja, Carriço o Banega, por poner unos ejemplos–, y eso significa que se escapan eliminatorias o puntos en partidos que, normalmente, habrían caído de nuestro lado. La misma situación se repitió la temporada pasada, ante el Ahtetic Club, donde nos jugábamos la cuarta plaza, donde reservamos a nuestros mejores jugadores, como Rakitic, con vistas a estar en Turín… y donde perdimos el partido y nuestras opciones.

Ojalá que ocurra como entonces, y también logremos ser campeones de la Europa League. Sería un éxito sin precedentes.

Sevilla FC 3 – Fiorentina 0. Casi –sólo casi– en la final de Varsovia

Gran resultado el conseguido en la mágica noche de ayer ante un potente rival, como demostró ser la Fiorentina. Antes del partido, firmaba, sin pensarlo, un 1-0. Así que un 3-0 me parece un resultado maravilloso. Si jugamos con la misma intensidad y concentración, y sobre todo, si somos capaces de marcar un gol en Florencia, deberíamos estar, una vez más, disputando un título europeo.

Pero no se nos puede olvidar que la Fiorentina es un gran equipo. Lo demostró en todo momento. Tuvieron tres ocasiones muy claras para ponerse por delante en el marcador, pero, por fortuna para nosotros, o tiraron fuera o intervino Sergio Rico, que hizo un grandísimo partido. El Sevilla tuvo muchos problemas en la primera parte para neutralizar el juego ofensivo que generaban Badelj, Borja Valero, Joaquín y el egipcio Salah.

El otro protagonista de la noche fue Aleix Vidal. Partidazo el suyo, esforzándose al máximo durante los noventa minutos y consiguiendo dos goles que valen su peso en oro. Además, por si fuera poco, también asistió a Gameiro en el tercer gol. Y eso que jugó de lateral derecho.

El resto del equipo también hizo un gran partido, a excepción de M’Bia. No sé si tenía problemas físicos, porque se llevó trotando durante todo el encuentro, pero lo cierto es que estuvo muy desafortunado en todas las acciones, y la Fiorentina apenas encontraba resistencia por su zona. Fue sustituido por Iborra cuando recibió un fuerte golpe en la cabeza, en la recta final del partido.

Me pareció fundamental la intensidad que mostró el Sevilla durante todo el partido, anticipándose en muchas ocasiones a los jugadores violas. El equipo fue llevado en volandas por la afición, que estuvo sensacional y creó una atmósfera agobiante para el rival. Espectacular el graderío teñido de rojo centenario.

El árbitro, el alemán Felix Brych me recordó a Mateu Lahoz. Dejaba jugar demasiado, y a veces parecía que se había dejado el silbato y las tarjetas en el vestuario. Y puede que fuera así, porque las tarjetas no afloraron hasta la segunda parte, cuando hubo motivos, más que sobrados, para que aparecieran en la primera. A decir verdad, tanto el árbitro principal como los asistentes me parecieron muy caseros. Casi parecía el arbitraje típico del Santiago Bernabéu.

La eliminatoria se ha puesto muy de cara, hasta el punto de encontrarnos a las puertas de la final de Varsovia. Pero no podemos volver a tropezar en la misma piedra. Todos los sevillistas tenemos en la retina, por muchos motivos, la semifinal de Valencia del año pasado. Allí encajamos tres goles. ¿Por qué no va a poder la Fiorentina hacer lo mismo? Calidad les sobra para ello. Así que confianzas cero.

Eso sí, tal y como están las cosas, sería una hecatombe el caer eliminados.

Sevilla-Fiorentina. Hagamos tanto ruido que se oiga hasta el día siguiente

Decía Sid Lowe, en su crónica del Sevilla-Real Madrid para The Guardian, que en el Ramón Sánchez-Pizjuán el ruido es tan alto que aún se puede oír al día siguiente. Es un poco exagerado, pero es una buena forma de expresar la caldera en la que se convierte nuestro estadio en las grandes citas. También decía que el himno del Sevilla es el mejor del país. Y ahí no exagera en absoluto, porque está claro que El Arrebato se lució e hizo una obra de arte que es reconocida ya en todo el mundo.

El ambiente y la presión del público será nuestra mejor baza, aunque, incomprensiblemente, no habrá lleno en las gradas. Entiendo que la emisión en abierto por TV quita mucho público, pero una semifinal europea no se da todos los días. Es algo que merece la pena vivir. Y no me vale que el precio de las entradas es alto, porque, hoy en día, te tomas dos cervezas y dos tapas en un bar y te sale más o menos por lo mismo que la entrada.

Desde luego, no será nada fácil llegar a la final de Varsovia. Si lo hacemos, no se podrá decir que fue un camino de rosas: Borussia, Villarreal, Zenit y ahora la Fiorentina, que, como todo equipo italiano, será un hueso duro de roer.

El potencial de la Fiorentina es evidente. Es un equipo con experiencia y repleto de jugadores ya conocidos, como Borja Valero, Mati Fernández o Joaquín. También aportan calidad y experiencia Pizarro, Vargas, Gilardino y, sobre todo, Mario Gómez. El hispano-alemán, en mi opinión, es el jugador de más calidad y nuestra principal amenaza. Me preocupa que no sepamos capaces de pararle en los balones aéreos, donde ya mostramos una gran debilidad contra el Madrid. Pienso que es una de las consecuencias lógicas de la ausencia de Nico Pareja. Pero eso ya no tiene solución. Así que habrá que estar atentos y cometer los menos errores posibles, porque está claro que la Fiorentina no los perdonará.

Será vital tener mucha paciencia y no precipitarse. Hay que tener en cuenta, en todo momento, para lo bueno y para lo malo, que habrá un partido de vuelta.

Dicen que la Fiorentina no hace el típico juego italiano, pero lo cierto es que ya se está hablando de que podrían jugar con cinco defensas, renunciando a su habitual estilo de juego.

El objetivo es ir a Florencia con ventaja, aunque sea mínima, como ante el Zenit, porque con casi toda seguridad, la eliminatoria se decidirá en Italia.

Partido grande, partido que hay que disfrutar y, por supuesto, ganar.

Invertir en defensa, fundamental para el Sevilla 2015-2016

Supongo que la Secretaría Técnica llevará ya tiempo trabajando en la plantilla de la temporada 2015-2016, y espero en que buena parte de los jugadores que tengan en sus agendas, con vistas a incorporarse a la plantilla, sean defensas, portería incluida.

En mi opinión, la actual plantilla tiene calidad y variedad, excepto en la retaguardia. En el centro del campo y en la delantera, yo diría que estamos sobrados. Por suerte, no hemos tenido que echar en falta la larga ausencia de Cristóforo, aunque ello ha sido debido a la polivalencia de Carriço. Pero a fin de cuentas, ese recurso, en realidad, es desvestir a un santo para vestir a otro, puesto que el portugués es uno de los pilares fundamentales en defensa, junto con Pareja, y si juega en el centro del campo, al no haber recambios de garantías, el potencial defensivo del equipo disminuye bastante.

Si analizamos la defensa, la única posición que parece estar bien cubierta, es el lateral izquierdo, donde Trémoulinas y Fernando Navarro han mostrado un gran rendimiento. Son dos jugadores, además, con condiciones distintas, complementándose bien. Pero Fernando Navarro va a cumplir 33 años y Trémoulinas, muy posiblemente, será una pieza codiciada en el próximo mercado veraniego, dado su rendimiento y que ha vuelto a ser internacional con su país.

Por el contrario, en el lateral derecho, contamos con dos jugadores que dejan bastante que desear, sobre todo en sus cualidades defensivas, que es, obviamente, lo más importante para un defensor. Si además tiene físico y calidad para incorporarse al ataque, pues miel sobre hojuelas, pero lo primero es lo primero. Es decir, creo que debería ficharse a un lateral derecho de calidad, pues ni Coke ni Diogo están a la altura de un equipo que se supone que debe aspirar a todo, esto es, ganar títulos y jugar la Champions League.

Pero es en el centro de la defensa, la zona más importante, donde quizás estemos más escasos. Contamos con dos jugadores de primerísimo nivel, como son Pareja y Carriço, pero después tenemos a un proyecto de jugador, como es Kolodziejczak, y que apunta buenas maneras, y a un jugador, Alejandro Arribas, que parece que, ya desde el principio, no contaba con la confianza de la Secretaría Técnica, pues a pesar de sus 26 años sólo firmó por dos temporadas. Es de esperar que el francés vaya progresando, debido a su juventud, pero Arribas, cuando ha jugado, se ha mostrado muy lento y fallón. El partido que hizo Arribas en San Sebastián, donde tres de los cuatro goles fueron achacables a errores suyos, deja claro que, simplemente, no tiene nivel para el Sevilla. No es que tuviera un mal día. Ojalá hubiera sido eso.

Para jugar cuatro competiciones –Liga, Copa del Rey, Europea y Selecciones Nacionales—necesitamos cuatro centrales de calidad. No nos basta con dos, porque cuando falten, significa que se irán puntos o eliminatorias. Y tampoco se puede olvidar la grave lesión de Nico Pareja, que lo tendrá apartado del equipo unos seis o siete meses, y eso esperando que su recuperación sea perfecta y no ocurra lo mismo que con Cristóforo, quien desgraciadamente aún no ha podido recuperarse.

Y por último, la portería, que es la posición más importante. Resulta que empezamos con Beto y Barbosa. A Beto ya lo conocemos: es capaz de lo mejor y de lo peor. De hecho, casi nos elimina el Zenit por tres errores graves suyos. Se suele comentar que tuvo dos errores graves, pero fueron tres. Uno suele olvidarse porque no acabó en gol, por centímetros. Y una eliminatoria europea, ya pasada la fase de grupos, se cifra en millones de euros.

En cuanto a Barbosa, sorprendió su fichaje, pues era un portero de Segunda División, con treinta años y firmaba, al igual que Arribas, por sólo dos temporadas. Para colmo, cuando le llega el momento de jugar, va y se lesiona, con lo que se tiene que hacer cargo de la portería un chaval de 21 años, como es Sergio Rico. Por supuesto, a Sergio Rico no se le puede reprochar nada. Demasiado bien lo está haciendo, con actuaciones decisivas en algunos casos. Por supuesto que tiene fallos, porque está en formación. Y es precisamente por esto por lo que pienso que no debe ser el titular en el Sevilla, al menos en un futuro próximo. La portería, como dije antes, es la posición más importante, y, por tanto, debemos tener un guardameta de calidad, con experiencia y que salve partidos.

Es decir, que los tres porteros, los dos laterales derechos y un central –no incluyo a Kolodziejczak, por su juventud y progresión—son fácilmente mejorables. Y en mi opinión, un equipo campeón y con importantes aspiraciones debe empezar a construirse desde la defensa. Y si hay dinero, como parece que hay y que habrá, no debe haber excusas para que se invierta una importante cantidad en mejorar la línea defensiva.

Espero equivocarme, pero existe la posibilidad de que este año no se consigan logros mayores por no haber invertido en defensa en la confección del equipo. Y eso, no habiendo problemas económicos, lo considero un error de planificación importante. Nos lo jugamos todo en cinco o seis partidos, dependiendo de si llegamos a Varsovia o no, y a estas alturas no debería estar rezando para que Carriço no se lesione. Y es que no puedo evitar tener la sensación de que algo no se ha hecho bien.

Sevilla FC 2 – Madrid 3. Una pena de partido

Una pena de partido el de esta noche, pero perder es lo normal cuando tienes grandes jugadores delante y cometes errores graves, o gravísimos, en las dos áreas. No se puede fallar ocasiones de gol tan claras, ni ser tan poco contundente atrás.

Una pena de partido, porque si Emery no hubiera tenido al equipo en inferioridad numérica durante diez minutos, igual el resultado habría sido otro muy distinto. Estar con uno menos es una desventaja importante, ante cualquier rival. Ante el Madrid o Barcelona, puede ser decisivo. Y para nuestra desgracia, lo fue.

Una pena de partido, por el árbitro. González González no estuvo a la altura. Siempre barrió para el Madrid, en las faltas y, sobre todo, a la hora de mostrar tarjetas. Estuvo especialmente mal al final del partido, sólo otorgando tres minutos de tiempo añadido, cuando se habían realizado los seis cambios y había habido notable pérdidas de tiempo durante el partido. Pero lo que fue muy llamativo, hasta el punto de que no hay explicación posible, es que se permitiera sacar un córner cuando había un niño en el centro del campo. Ni los asistentes avisaron al árbitro –o a éste le dio lo mismo–, ni, por supuesto, González González mandó repetir el córner. Pensaría que igual éramos capaces de marcar y todo.

Una pena de partido, porque el Madrid era el peor Madrid de los últimos años. Un Madrid lleno de dudas y timorato, que sólo tiró cuatro veces entre los tres palos, goles incluidos.

Una pena que el gran partido de Reyes no sirviera, ni siquiera, ni para sumar un mísero punto. Porque, a mi modo de ver, por entrega y fútbol, el Sevilla FC mereció los tres.

Una pena de partido.