Archivo mensual: abril 2015

Eibar 1 – Sevilla FC 3. Victoria relativamente cómoda

Tengo que reconocer que tenía mis dudas de que el Sevilla fuera capaz de sacar los tres puntos en Ipurúa, sobre todo cuando vi que Emery tuvo la osadía de poner en el centro de la defensa a Arribas. Y es que no podía olvidar que, en su último partido como titular, el Sevilla encajó cuatro goles, siendo tres de ellos achacables a errores del exjugador osasunista.

Sin embargo, el partido no pudo empezar mejor, ya que antes del minuto Puerta, en el 15 de partido, ya se puso el partido muy de cara, con dos goles conseguidos por Carlos Bacca. El primero fue brillante, tras un pase sensacional de José Antonio Reyes, sorteando al portero y a un defensa, y el segundo fue de oportunista, pues sólo tuvo que empujar el balón a la red.

El Eibar apenas ofrecía resistencia. Y es que el equipo norteño tiene muy poquita calidad en el centro del campo. Le costaba un mundo crear ocasiones, lo cual era totalmente normal, porque su juego se limitaba a mover con lentitud el balón por la zona ancha. Únicamente creó algo de peligro a balón parado y en algún que otro centro al área desde la banda.

Precisamente, en una de esas poquísimas ocasiones llegó el 1-2, que puso algo de intranquilidad en el aficionado sevillista. A partir de aquí, el Eibar se envalentonó y puso más intensidad que el Sevilla, pasando ligeros apuros la defensa, línea que casi siempre se impuso en los balones aéreos.

Entonces Emery hizo un cambio que, particularmente, no me gustó. No teníamos el control en el centro del campo y nuestro entrenador creyó conveniente que entrara Gameiro, cuando pienso que habría venido mejor la entrada de Banega –que entró más tarde–. ¿Para qué queremos dos delanteros si vamos ya ganando y el rival tiene más posesión de balón que nosotros? En cualquier caso, la jugada salió bien, aunque ante un rival más potente podría habernos costado caro. Al poco de salir Gameiro, un contragolpe donde intervino decisivamente el francés, fue rematado por Reyes, consiguiendo el 1-3.

El utrerano fue uno de los mejores jugadores del partido, aunque su único error –una pérdida del balón innecesaria en defensa—dio lugar al gol del Eibar. Pero ese error quedó minimizado por dar dos asistencias y marcar el gol que dejó casi sentenciado el encuentro.

Tres puntos más, en esta ocasión relativamente fáciles, dada la poca entidad del rival. Manu del Moral fue de lo mejorcito. Con eso se dice todo. Pero también es cierto que en Primera División cualquier equipo te puede dar un disgusto si no se va a por el partido de verdad.

También hay que valorar que Emery pudo dar descanso a jugadores importantes, como Trémoulinas, Krychowiak o Carriço, con vistas al partido ante el Madrid. Partido que puede ser decisivo para conseguir plaza Champions, ya que, si conseguimos vencer, podríamos sacar ventaja al Valencia, pues ellos visitarán el Bernabéu la siguiente semana.

Sevilla FC 2 – Rayo Vallecano 0. Con paso firme hacia Champions.

El Sevilla superó al Rayo Vallecano con bastante claridad, a pesar de lo que reflejó el marcador final, pues lo cierto es que se fallaron innumerables ocasiones de gol, muchas de ellas clarísimas. Fueron sólo dos goles, pero bien pudieron ser siete.

En la primera parte, el dominio sevillista fue total, consiguiendo los dos goles del partido. El primero de ellos llegó tras una sensacional jugada Banega-Diogo-Iborra, y el segundo lo marcó Carriço, de cabeza, tras un muy buen pase de Denis Suárez. El Rayo sólo dispuso de una ocasión, que salvó espectacularmente Sergio Rico, que hizo un gran partido.

En la segunda mitad, cambiaron las tornas. El Sevilla cedió mucho terreno al rival y no se imponía en el centro del campo, provocando llegadas del Rayo, algunas muy peligrosas, hasta el punto de que el equipo de Paco Jémez bien pudo marcar algún que otro gol, por medio de Kakuta, Manucho y el exbético Pozuelo. El Sevilla tuvo varias oportunidades para sentenciar, pero los continuos fallos ante el meta rival, impidieron que se pudiera cerrar el partido. No fue el día de Kevin Gameiro, que aunque hizo un buen partido, falló tres ocasiones claras de gol. También Reyes erró solo ante Toño, el guardameta rayista, que salvó a su equipo de una gran goleada.

Tampoco estuvo afortunado Deulofeu, que desperdició una nueva oportunidad. Nada más entrar, debió dejar pasar el balón para dejar a un compañero rematar a placer. Y también falló un mano a mano con Toño, cuando tenía un par de compañeros bien situados.

El partido se puso ideal para que llegara el tercero de la tarde, porque el Rayo en todo momento jugó con la defensa muy adelantada, buscando el empate de manera casi suicida. y todo parecía indicar que algún contragolpe bien llevado por Banega o Reyes tendría premio. Pero no fue así, y se tuvo que “sufrir” hasta el final. El sufrimiento no fue por temor a que se fueran los tres puntos, sino porque llegara ese gol del rayo que nos hiciera pedir la hora. No ocurrió porque Sergio Rico sacó una mano in extremis, cuando el balón se colaba tras un rechace.

Tres puntos más que nos hacen soñar con la cuarta plaza, la cual ocupamos actualmente. Aunque todo hace indicar que será de manera provisional. No parece que el Granada vaya a poner en apuros al Valencia. Si el Granada forzaba tarjetas ante el Sevilla, para que sus jugadores no jugaran en Mestalla, no debemos esperar mucho de ellos. Esa falta de ambición no presagia nada bueno, ni para el Granada, ni, en consecuencia, para el Sevilla.

Zenit 2 – Sevilla FC 2. En semifinales, pero…

Estamos en semifinales, pero vaya sufrimiento que pasamos todos los sevillistas en el día de ayer. Y eso que se puso el partido de cara, con el penalti cometido sobre Vitolo y transformado por Bacca. A decir verdad, al oír el silbato del árbitro, pensaba que iba a enseñarle amarilla a Vitolo, por dejarse caer. Pero bueno, también es cierto que el canario lo hace muy bien.

Lo que empezaba muy bien empezó a oscurecerse a los pocos minutos, con la lesión de Pareja. Grave contratiempo, porque Pareja es un pilar fundamental en el equipo, tanto en ataque como en defensa. Inexplicablemente, Emery no pudo sustituírle con otro central, porque no había ninguno en el banquillo. No sé qué pasó con Kolo, porque sí entró en la convocatoria. Desconozco si tuvo algún problema físico de última hora, pero lo cierto es que poner de central a Krychowiak fue un mal parche. Se notó una barbaridad que el polaco no es central, y me parece lógico, porque un buen central no se hace de la noche a la mañana. En el primer tiempo, el Zenit estuvo controlado, ya que sólo dispuso de un par de ocasiones. Una de ellas fue desbaratada por Beto y la otra, en el último minuto de la primera mitad, no entró porque Rondón –habilitado por Coke que se quedó muy atrasado en el saque de una falta lateral—estuvo torpe y lento.

Pero en la segunda parte fue otro cantar. Aquí el Sevilla naufragó durante cuarenta minutos. Empezó el Zenit asustando, con un tiro al palo de Danny. Pero cuando se empezó a ver el panorama negro, pero negro de verdad, fue cuando Beto comenzó su nefasta exhibición de lo que no debe hacer nunca un portero. Tuvo hasta tres errores graves, pero, por fortuna, el Zenit sólo aprovechó dos. No obstante, también es justo reconocer que Beto también tuvo dos buenas intervenciones cuando ya la defensa hacía aguas por todos sitios. En mi opinión, la fragilidad defensiva que mostraba el Sevilla era debido, además de las cantadas de Beto, que transmitía mucha inseguridad, a que el equipo defendía muy atrás y sin orden. En varias ocasiones se podía observar cómo no se defendía en línea, probablemente porque se notaba demasiado la ausencia de Pareja. El Zenit estuvo muy cerca de lograr el tercero, pero perdonó. Y ya se sabe que el que perdona a un grande, lo acaba pagando.

Coke tuvo una oportunidad clarísima, donde sólo tenía que empujarla, al borde del área pequeña. Ahí pudo estar la eliminatoria. Hasta que, por fin, llegó el minuto 85, donde tras una galopada de Vitolo, le llegó el balón a Gameiro. El francés supo perfectamente qué hacer: tiro raso, cruzado, fuerte y ajustado. Golazo y a semifinales por la puerta grande. Desde luego, no se puede decir que fuera fácil, pues el Sevilla tuvo que superar a un gran equipo y sobreponerse a un mal portero y a la lesión de nuestro mejor defensa central.

Por cierto, lo pensé antes del partido y lo pienso, con más fundamento, después. Me pareció muy injusto que Emery no alineara a Sergio Rico. Creo que, cuando ha jugado el canterano, lo ha hecho bien, y no había motivo para que no jugara ayer. Es más, creo que Sergio es mejor portero que Beto, y que el portugués no debería de estar en un equipo que aspire a lo máximo. Y no lo digo sólo por el partido de ayer, sino porque considero que Beto es un portero muy mejorable y que las dos plazas de portero tienen que estar cubiertas con garantía.

Estamos en semifinales, sí, pero confío en que de nuevo se haya tomado buena nota –como diría aquel—de la necesidad de fichar un buen central y un buen portero. Y esperemos que lo de Pareja no sea grave, porque, si no, vamos a tener que fichar dos centrales en verano y lo vamos a tener muy difícil para conseguir los objetivos de ganar la Europa League y clasificarnos para la Champions.

En cuanto al sorteo, prefiero que nos toque el Nápoles. Es un gran conjunto, el más potente que nos queda, y puede que tenemos más posibilidades de superarles si jugamos a doble partido.

Zenit – Sevilla FC. La ilusión en juego

Llega el final de temporada, y con ella también llegan partidos decisivos; partidos que, si se han hecho bien las cosas, son también ilusionantes. Y el más claro ejemplo es el de esta noche, donde nos jugamos, nada más y nada menos, el pase a una semifinal europea.

Se dice pronto, pero ha costado mucho llegar hasta aquí, y, por supuesto, no será nada fácil eliminar al Zenit. Es más, a priori va a ser harto complicado, ya que la ventaja que llevamos es mínima y el equipo ruso está plagado de grandes y experimentados jugadores. Puede que también el clima sea un obstáculo, ya que a estas horas está nevando en San Petersburgo.

En mi opinión, sería un suicidio el saltar al Petrovsky Stadium con una mentalidad ultradefensiva, tratando de vivir de esa renta mínima conseguida en el partido de ida. Eso sería jugar con fuego, y ya sabemos lo que pasa en esas ocasiones. Por tanto, hay que salir a por todas, desde el pitido inicial, siendo conscientes de que muy probablemente será necesario marcar, al menos, un gol. Si nos eliminan, que sea porque ellos sean mejores, y no por una actitud timorata por nuestra parte.

El partido se presenta apasionante, porque el Sevilla también tiene grandes jugadores, y algunos de ellos en un estado de forma sensacional, como Ever Banega o Aleix Vidal. Pero será necesario mucho más que dos o tres jugadores para superar la difícil prueba de hoy. Hará falta mucha solidaridad, presión continua, intensidad en cada balón y, por supuesto, la efectividad que eché tantísimo en falta en nuestro último partido de liga, en Granada. Quizás también haya que tirar de oficio, en el caso de encajar un gol que nos pusiera por detrás en el marcador. Y si las cosas se ponen feas, será fundamental no perder la fe hasta el final. M’Bia y Palop nos mostraron lo importante que es no perder la esperanza.

No sé qué pasará a eso de las once de la noche. No sé si nos habremos clasificado o no, si lo habremos hecho con apuros o con suficiencia, o si habrá sido una debacle. Pero lo que sí sé es que, más allá de un resultado a favor o en contra, tengo que agradecer al Sevilla FC que me haga vivir partidazos como el de esta noche, porque partidos como el de hoy están al alcance de muy pocos clubes del mundo.

Granada 1 – Sevilla FC 1. Un Sevilla poco efectivo se trae un punto que sabe a poco

Empate a uno que no sirvió a ninguno de los dos equipos, pues es poco premio para el Sevilla, en su lucha por la Champions, y también lo es para el Granada, que pelea por mantener la categoría.

El Sevilla dominó, prácticamente, todo el partido, pero tuvo que jugar a contrarreloj, ya que el Granada marcó en la primera ocasión que tuvo, en el minuto 16, tras un claro fallo de marcaje de Krychowiak. El polaco perdió de vista el balón y a la marca, dejando rematar libremente a Mainz, que cabeceó a la escuadra.

A partir de aquí, el Sevilla puso cerco al área granadina, pero el equipo local inquietaba muchísimo con contragolpes. En uno de ellos, Sergio Rico tuvo que intervenir para evitar el que pudo ser el 2-0.  También Diogo, en un desastroso despeje, estuvo a punto de marcar en propia meta, pero el poste lo evitó. Nuestro guardameta no necesitó emplearse a fondo en el resto del partido, siendo un espectador más.

Por contra, el Sevilla llevaba el peso del partido, logrando crear varias ocasiones de gol, todas falladas, hasta que, de nuevo Mainz, aunque esta vez en propia puerta, logró el empate, tras un buen centro de Aleix Vidal.

El Sevilla mejoró mucho con la entrada de Banega. Quedaba tiempo para lograr la victoria, pero el Granada seguía siendo peligroso al contragolpe y el Sevilla continuó fallando ocasiones. La más clara, un disparo desde fuera del área de Denis Suárez que atajó muy bien el guardameta granadino, Roberto.

En mi opinión, Emery tendría que haber hecho los cambios al empezar la segunda parte, y no cuando sólo quedaban treinta minutos para remontar.

El árbitro, Estrada Fernández, no me gustó nada. Fue un partido sencillo de árbitrar, pero, inexplicablemente, perdonó tres o cuatro tarjetas amarillas clarísimas al Granada que nos podrían haber venido muy bien.

Por momentos, el partido me recordó al de San Sebastián, donde, por intentar conseguir la victoria, nos encontramos con un gol en el descuento. Por fortuna, en esta ocasión no ocurrió lo mismo y nos llevamos un exiguo punto del que desconoceremos su importancia hasta que no finalice la temporada. Por ahora, sólo sirve para recortar un puntito al Valencia, nuestro rival más directo, pero si tenemos en cuenta la pobre efectividad que tuvimos de cara a gol, y que no hicimos un gran partido, ese punto puede no ser tan malo como parece.

Sevilla FC 2 – Zenit 1. Una sublime segunda parte da esperanzas para la vuelta

El Sevilla tendrá que hacer un gran partido en Rusia para poder pasar la eliminatoria ante un Zenit que demostró ser un gran conjunto y tener buenas individualidades. Al fin y al cabo, es una plantilla repleta de internacionales, con lo que suplió con garantías las importantes bajas que traía de la anterior eliminatoria.

La primera parte del Sevilla no fue nada buena. El Zenit se agazapó muy bien atrás, ejerciendo una presión que el Sevilla era incapaz de contrarrestar, en primer lugar, por la lentitud en su juego, y en segundo lugar, porque Reyes estuvo muy desacertado, con continuas pérdidas de balón y sin claridad de ideas. De hecho, fue el Zenit el que dispuso de tres ocasiones claras de gol, todas ellas llegaron por la banda derecha del Sevilla –espero que esta debilidad tan patente se corrija en verano–. Y fue precisamente a la tercera cuando Ryasantsev logró el gol, por la escuadra y con muy poco ángulo, tras rechace de Sergio Rico.

A partir de aquí, cambió el partido, una vez que el Sevilla se quitó el lastre mental de tener que mantener la puerta a cero, lo que no le permitía ir alegremente al ataque. Pero no fue hasta el segundo tiempo, con la entrada de M’Bia y Denis Suárez, cuando se hizo más patente el dominio sevillista.

Y es que la segunda parte fue un monólogo blanquirrojo. El Sevilla arrinconó al Zenit con un presión asfixiante y con continuos centros al área, que era bombardeada por Banega y, sobre todo, por Trémoulinas y Aleix Vidal, convertidos en dos estiletes que hicieron mucho daño al Zenit. Pero a pesar de que las ocasiones se sucedían por parte del Sevilla, los goles no llegaron hasta la recta final del partido. El primero fue de Bacca, a pase de Aleix Vidal, a unos 20 minutos del final. Y el segundo, el mejor del partido, de Denis Suárez, de gran volea desde veinte metros, al borde del área, y a falta de tres minutos del tiempo reglamentario.

El 2-1 no es un buen resultado, pero al menos nos permite visitar el Petrovsky Stadium con una ventaja mínima. Estoy de acuerdo con Emery en que el partido de vuelta no tendrá nada que ver con el de ayer, puesto que el Zenit recuperará jugadores ofensivos muy importantes, como Hulk y Dany. Sin embargo, perderá por sanción a Ryasantsev y Garay. En Rusia será el Sevilla el que juegue con un planteamiento defensivo, esperando dar un zarpazo que ponga la eliminatoria de cara. Pero lo que sí está claro es que para estar en semifinales tendremos que hacer un partido muy completo.

Por cierto, quien tiene un puesto casi asegurado en semifinales es el Nápoles, que se entretuvo en golear a domicilio al Wolfsburgo, por 1-4, con Higuaín y Hamsik estelares. La verdad es que los italianos asustan un poco.

Vuelve el Zenit, un gran equipo que nos tiene mucho respeto

Partido grande el de mañana, en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, como no podía ser de otra manera. Recibiremos a un Zenit de San Petersburgo que está plagado de grandes jugadores, ya que está diseñado para competir en la Champions y no en la Europa League. El Zenit ha aumentado considerablemente su poder, económico y deportivo, desde que Gazprom quedó como accionista mayoritaria. Eso provocó que el Zenit invirtiera cerca de cien millones de euros, en un solo verano, en jugadores de primerísimo nivel, como Witsel o Hulk. Su cada vez más potente plantilla no está teniendo muchos problemas para dominar con claridad la liga rusa, de la que se proclamará campeón en un futuro cercano.

El Sevilla, por tanto, tendrá que hacerlo muy bien mañana, con el fin de que podamos llevar una importante ventaja que nos permita sobrevivir en el partido de vuelta, en el Petrovsky Stadium.

El Zenit no podrá contar con cuatro jugadores básicos en el esquema del equipo ruso, ya que están sancionados por acumulación de amonestaciones: Hulk, Danny, Igor Smolnikov y Domenico Criscito. Esas bajas, junto con el gran respeto que está demostrando su entrenador, el portugués André Villas-Boas, en las declaraciones pre-partido, provocará que muy probablemente el Zenit salte al césped con una mentalidad muy defensiva y un centro del campo superpoblado. Por lo tanto, espero que Emery siga poniendo en práctica el sistema que tan buen resultado le está dando.

No obstante, a pesar de esas bajas, el Zenit podrá alinear un once muy competitivo, con muchos jugadores de renombre e internacionales. Una probable alineación inicial que da la UEFA sería la siguiente: Lodygin; Anyukov, Garay, Lombaerts, Neto; Javi García, Witsel, Mogilevets; Shatov, Rondón, Ryazantsev.

Como siempre, en este tipo de partidos la prioridad debe ser mantener la puerta a cero, y si es posible, llevar algún gol de ventaja a Rusia.

Sería conveniente también que el club dedicara toda la Seguridad a vigilar muy de cerca a los aficionados rusos, y no a los Biris. Aún recuerdo, de la otra vez, cómo un ruso descamisado –en invierno– y gigantesco, de unos dos por dos metros, embistió a uno de los GEO que le cercaba. El policía no dudó en tirarse, casi de cabeza, grada abajo, ante la que se le venía encima. Y es que, además de que los ultras rusos no son hermanitas de la caridad precisamente, muchos de ellos llegarán al partido con más vodka que sangre en sus venas.

El estadio debería presentar un lleno total, como ante el Barcelona, pues el partido de mañana es vital para el Sevilla, mucho más que el del pasado sábado.

Sevilla FC 2 – Barcelona 2. El que perdona a un grande, lo acaba pagando

Cuando un equipo, a la media hora de juego, va perdiendo 0-2 contra el Barcelona, lo más normal es que el marcador, a los noventa minutos de juego, sea bastante abultado y acabe en goleada de escándalo. Y es que jugadores con la calidad tan tremenda como los que tiene el Barcelona necesitan muy poquito para hacer gol. De hecho, los azulgrana marcaron, prácticamente, en las dos primera ocasiones de gol que tuvieron: Messi ajustando de rosca al poste, como ya le hemos visto hacer ciento de veces, y Neymar, lanzando magistralmente una falta. Dado lo cerca que estaba la falta de la portería, casi en la línea del área, la inmensa mayoría de jugadores lanzarían la falta a la barrera o por encima del larguero. Neymar no. La coló en la escuadra, por encima de la barrera.

Y aquí llegó lo increíble. Un placer para la vista el presenciar cómo un equipo, con todo en contra, ante uno de los mejores equipos del mundo, no tira la toalla y confía en la victoria o, al menos, en vender cara la derrota.

Y cuando de verdad se empezó a creer, en el campo y en la grada, fue cuando llegó el ajustado zapatazo de Banega que fue incapaz de atajar Bravo. El argentino volvió a hacer otro grandísimo partido y, encima, marcó un golazo.

El Barcelona no fue capaz de sentenciar el partido, cuando Suárez lanzó alto, a puerta vacía. Y ya se sabe que el que perdona ante un grande, lo termina pagando. Y lo hizo a falta de siete minutos para el final, tras una sensacional jugada entre Reyes, Vidal y Gameiro, quien logró el empate que sería definitivo.

Otro de los obstáculos que tuvo que sortear el Sevilla –por si no fuera bastante el todopoderoso Barcelona–, fue el trío arbitral, en todo momento pendiente de favorecer al Barcelona. Costaba un mundo que señalaran falta a favor del Sevilla y, por contra, a favor del Barcelona la señalaban con una facilidad pasmosa. Una vez más, algunos de nuestros jugadores vieron tarjetas amarillas con mucha facilidad, en faltas leves en el centro del campo. Martínez Munuera acabó desquiciando a los jugadores y al aficionado, con su distitna vara de medir.

En su conjunto el Sevilla jugó a un gran nivel. Si no hubiera sido así, habría sido imposible empatar con el Barcelona. Me gustaron mucho la defensa –aunque Coke flojeó, como es habitual–, Krychowiak –la jugada en que le roba el balón a Messi, tras un carrerón, fue lo más espectacular del partido–, Iborra, y, sobre todo, Banega, Vidal y Reyes. Sin embargo, ni Bacca ni Vitolo estuvieron afortunados. Lamentablemente, el canario es otro desde que se fue con la selección.

No entiendo las críticas a Emery que he leído en las redes sociales. En mi opinión fue valiente al salir de inicio con Banega y no recurrir al triple pivote, y los cambios me parecieron correctos. Lo único que yo habría cambiado hubiera sido el darle la titularidad a Gameiro, en detrimento de Bacca. Y es que, hoy por hoy, el francés es más determinante que el colombiano. Gameiro está enrachado, marca con facilidad y, además, también defiende y presiona más que Bacca. Así que, desde mi punto de vista, no hay color.

Tampoco entiendo el aplauso a Rakitic. En primer lugar, porque es un jugador de otro equipo. Y en segundo lugar, porque se fue de aquí engañando en repetidas ocasiones tanto al club como a la afición. ¿Qué necesidad había de mentir, diciendo que renovaría cuando, en realidad, ya estaba negociando con el Barcelona? ¿No podría haber dicho aquello tan manido de “es la oportunidad de mi vida” o “es un tren que no puedo dejar pasar”? Pues ahora viene y se le recibe como héroe. Y yo, la verdad, es que no lo entiendo.

Y ya puestos a no entender, tampoco entiendo cómo el club sigue maltratando a los Biris, rodeándolo de mucha Seguridad, cuando a la afición rival casi ni se le presta atención.

Me quedo con lo importante: con que el Sevilla tiró de casta y coraje para lograr un punto que nos viene de lujo para seguir aspirando a un puesto de Champions, el cual, dicho sea de paso, sigue estando muy difícil, porque seguimos estando por detrás de Atlético y Valencia, y cada vez quedan menos partidos.

Por cierto, el Atlético logró empatar a poco del final, al marcar un gol en fuera de juego. Y es que está claro que ellos juegan con otras reglas.

Levante 1 – Sevilla FC 2. El Sevilla también sabe sufrir

El Sevilla se llevó tres puntos importantísimos para seguir soñando con una de plazas Champions en juego. Lo hizo tras realizar una buena primera parte y una segunda parte donde pasó muchos apuros, pues el Levante entraba por banda con bastante facilidad. No obstante, el Sevilla pudo dejar sentenciado el partido hasta en tres ocasiones: en la primera parte, Pareja pudo lograr el 0-3, en un buen lanzamiento de falta, pero Mariño y el larguero lo evitaron. En la segunda parte, fueron Iborra y Bacca los que pudieron dar por finalizado el pleito, pero de nuevo Mariño y el larguero repelieron ambos disparos.

También el Levante tuvo ocasiones claras. La que más, una protagonizada por Uche, estorbado por Pareja, casi en la línea de gol. O en una mala salida de Sergio Rico, donde él mismo se encargó de enmendar su grave error.

Los goles llegaron tras excelentes combinaciones de nuestros jugadores. El primero fue bastante tempranero, en el minuto 9, obra de Gameiro, tras sensacional pase de Reyes. Aunque el mismo Gameiro pudo haber marcado incluso antes, casi tras el pitido inicial. Media hora más tarde, en el segundo gol, se cambiaron las tornas, pues marcó Reyes, a pase de Gameiro.

No me gustó nada el partido que hizo Vitolo. Espero que no se le haya subido a la cabeza su llegada a la Selección y sólo haya sido un mal partido. Perdió un balón, en un contragolpe que debió acabar en gol, que nos pudo costar muy caro.

Eché en falta mucho a Banega, sobre todo en la segunda parte, cuando el Levante asediaba nuestro área y había que dar tranquilidad al juego y tener más posesión.

Al final hubo final feliz, pero sufriendo mucho, mirando continuamente el cronómetro. Pero, personalmente, me apunto a sufrir y ganar, porque lo importante, por encima de todo, es llevarse los tres puntos. Y esto último será realmente complicado de conseguir ante nuestro próximo rival: el FC Barcelona, actual líder en solitario.

Levante – Sevilla. Cuidado con pensar en el Barcelona

En poco más de dos horas, el Sevilla disputará tres puntos importantísimos en un estadio que no se le da nada bien. Estamos en la recta final y ya sólo sirve vencer, si queremos aspirar a los puestos Champions. Puestos que están muy complicados, ya que tanto Valencia como Atlético de Madrid no ceden, nos sacan una buena ventaja y, además, ambos tienen el goal-average a favor.

Será fundamental, si queremos llevarnos la victoria, saltar al terreno de juego sin pensar en el partido del próximo sábado, contra el FC Barcelona. Y será difícil de conseguir, ya que el partido contra el Barcelona es mucho más llamativo, tanto para el futbolista como para el aficionado. Emery tendrá que refrescar el equipo que ganó sin problemas al Athletic, pero sin perder un ápice de competitividad. El mismo número de puntos te dan por ganar al Levante y al Barcelona, con la diferencia de que ganar a los culés será, en principio, mucho más difícil.

No debemos olvidar que el Levante ya nos hizo pasar muchos apuros en nuestro propio estadio, hasta el punto de que pudo ganar perfectamente. Dominó el partido casi en su totalidad y nos dio un buen repaso en el centro del campo. También es cierto que nosotros también pudimos ganar, pero Emery, sorprendentemente, decidió quitar un centrocampista para meter un delantero cuando íbamos ganando 1-0 y ni siquiera olíamos el balón. Entonces llegó el empate, tras un mal despeje del recién renovado Beto.

No debemos repetir los errores de la primera vuelta, probablemente cometidos por un exceso de confianza por todas las partes. Y es que ya no queda tiempo para encontrar solución a los resultados adversos. Es ahora cuando se juega con fuego.

Iborra tendrá que hilar fino, si no quiere perderse el partido del sábado, por acumulación de amonestaciones.

En el rrival, deberíamos prestar especial atención a Victor Casadesús y David Barral, quien hizo tres goles en el último partido, contra el Almería, y que suena como futurible fichaje del Málaga.

El árbitro será Velasco Carballo, que no ha tenido buenas actuaciones con el Sevilla últimamente, ni tampoco, según parece, con el Levante.

Beto renueva. ¿Hace bien el Sevilla?

Desde mi punto de vista, la respuesta a la pregunta del titular es un “no”. Y la explicación es que yo veo a Beto como un buen portero, pero no es un gran portero. Es decir, hay que tener en cuenta de que la portería quizás sea el puesto más importante de la plantilla. Un guardameta de élite te da muchos puntos a lo largo de la temporada, y con la renovación de Beto desaparece la opción de fichar en verano a un jugador que esté a la altura de, por ejemplo, Andrés Palop, que es el mejor portero que he visto defendiendo la portería del Sevilla, con diferencia.

Entiendo perfectamente que encontrar a un portero de élite es muy difícil, sobre todo a buen precio. Pudiera ser que ante la imposibilidad de encontrar uno, el club se hubiera decantado por dar continuidad a Beto. O que también lo haga con vistas a un futuro traspaso, para no dejarlo ir gratis a final de temporada. En cualquier caso, Beto, con 32 años ya, y con más lesiones de las deseables durante este curso liguero, ha renovado por dos temporadas más, con opción a una tercera.

Otra razón por la que no me parece bien la renovación es porque considero que Sergio Rico está dando un mejor rendimiento que el portugués. El canterano también ha renovado su contrato recientemente, con lo que se supone que habrá una lucha entre ellos por hacerse con la titularidad la próxima temporada. Aunque esa lucha se derimirá cuando Beto esté recuperado, y supongo que será un quebradero de cabeza para Emery, si es que éste no tiene las ideas claras a estas alturas. Particularmente, me convence más Sergio Rico. Aunque aún tiene detalles que corregir, me da más tranquilidad que Beto, sobre todo en el juego aéreo, donde la corpulencia y la altura son características fundamentales.

En cuanto a Barbosa, en realidad aún no sé si se trata de un buen portero o no, porque apenas le he visto jugar. Eso sí, no me ha gustado nada su rendimiento en los pocos minutos que le pude ver cuando jugaba en Las Palmas y en las poquísimas oportunidades que ha tenido en el Sevilla. El hecho de que sólo firmara por dos temporadas y de que ahora mismo sea el tercer o cuarto portero, parece dejar claro que su paso por el Sevilla será fugaz.

Por otro lado, no podemos olvidar a David Soria, nuestro canterano que, según dicen los técnicos,, tiene un gran futuro por delante.

Toda la suerte del mundo para Beto, porque de sus actuaciones dependerá, en gran parte, que se logren los objetivos marcados.