R. Sociedad 4 – Sevilla FC 3. Una defensa de chiste nos condena en Anoeta

El Sevilla volvió a repetir lo mismo que hizo en Getafe. No se puede pretender ganar un partido regalando goles a tu rival. Y no es una exageración, es que la Real Sociedad sólo tuvo que aprovechar cuatro de los regalos que les hicimos para llevarse los tres puntos en juego.

Sí hay una diferencia fundamental con el partido de Getafe, y es que en esta ocasión el Sevilla sí fue muy superior a la Real Sociedad. Con una defensa en condiciones, el partido de hoy habría sido un paseo.

Si hay que buscar un culpable, el más señalado es, sin duda, Arribas, y después Emery, por preferir alinear a Arribas antes que a Carriço como central. El técnico vasco sigue empeñado en no dar oportunidades a los chavales del filial para cubrir las importantes bajas de Krychowiak y M’Bia. Por lo que se ve, Emery prefiere poner el parche en la zona media con un Carriço que ya ha demostrado, por activa y por pasiva, que no es donde mejor se desenvuelve. Y lo peor es que sí se echa de menos al portugués en el centro de la defensa.

El partidito de Arribas es para que lo analicen bien los técnicos, pues ha intervenido en los tres primeros goles encajados. En el primero, incomprensiblemente, pierde el balón de vista –regla básica–, en su empeño por agarrar al delantero de la Real. En el segundo, despeja a córner de forma innecesaria –que luego daría lugar al estúpido penalti de Trémoulinas–. Y en el tercero, marca en propia puerta.

No se puede pasar por alto que, una vez más, se volvió a repetir un absurdo contragolpe que nos pudo costar el 2-0. En una jugada, en principio, peligrosa a nuestro favor, como es un córner o una falta, van demasiados efectivos al remate, no dejando suficientes jugadores para un posible rechaze. En esta ocasión, Canales la pifió, porque se quedó solo ante Sergio Rico.

En general, el Sevilla hizo un buen partido, pero todo el esfuerzo, todo el trabajo y todas las ilusiones se fueron al traste porque falló estripitosamente lo que es la base de cualquier éxito: una buena defensa.

Por mucho que diga Emery, el árbitro, Fernando Teixeira, nos perjudicó gravemente. Primero, por dejar impune el pisninazo de De la Bella, que habría supuesto su segunda amarilla y expulsión. Y en segundo lugar, por no querer pitar el clarísimo penalti que hizo el guardameta realista sobre Diogo, y que también habría conllevado tarjeta, amarilla o roja.

Para colmo, tampoco nos acompañó la suerte. Lástima de aquel trallazo de Carriço al poste.

Ganaba el Sevilla 2-3 a falta de quince minutos para el final, y me preguntaba si sería suficiente para, al menos, empatar. Y es que con una defensa firme, ese tiempo no es nada, pero con una defensa como un flan, insegura, sin calidad e inexperta, es una eternidad.

De nuevo Emery volvió a reincidir en su error de priorizar el marcar cuando ya se va ganando.  ¿A qué vino ese cambio de Denis por Iborra? En fin…

Sólo espero que esta derrota haya servido para que tanto Emery como Monchi hayan tomado nota y tengan en cuenta que, para el próximo mercado de fichajes, habrá que invertir, y mucho, en defensa. A mi modo de ver, es la línea más floja del equipo, con diferencia. Carriço y Pareja suelen estar sobresalientes, y Kolo, para ser su primera temporada como central, no lo está haciendo mal. Pero un equipo que aspire a todo no puede tener sólo dos centrales de nivel, tiene que tener cuatro.  Y lo mismo digo de los laterales. Porque si no, se irán muchos puntos como los de Getafe y como los de hoy.

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