Archivo diario: 09/12/2014

El sevillista, cada día más exigente

Llevo notando últimamente que el aficionado sevillista se está pasando de exigente. Me parece estupendo esa exigencia que nos diferencia de otras aficiones, porque esa falta de conformismo nos llevará a conseguir títulos y éxitos con más facilidad. Pero me da la sensación de que nos estamos pasando un pelín. Ya no basta con ganar, sino que parece que hay que hacerlo por goleada y jugando como los ángeles.

El último ejemplo es la victoria contra el Rayo Vallecano. Victoria que yo valoro muchísimo, porque se dio en un terreno de juego de reducidas dimensiones y contra un equipo que presiona mucho y que tiene muy claro su estilo de juego. Además, tengo muy en cuenta que estoy harto de ver caer al Sevilla en partidos parecidos al del domingo.

Después de ver comentarios en las redes sociales, parece que el único que valora la victoria soy yo. La mayoría de la gente se queja de la segunda parte del Sevilla –y con toda la razón del mundo–, pero obvia que si el Sevilla ganó fue porque hizo bastantes cosas mejor que su rival. Por ejemplo, le otorgó muy pocas ocasiones claras de gol, haciendo un muy buen partido en defensa, y aguantó con once jugadores casi hasta el final –con un árbitro tan tarjetero, estaba claro que habría algún expulsado–, donde tiró de oficio para mantener el resultado. Probablemente, si Vitolo hubiera conseguido el segundo en alguno de los dos “mano a mano” que tuvo con el portero, las críticas habrían sido muy diferentes.

Ya me está resultando habitual el leer, incluso en los medios de comunicación, que si ganamos por goleada, como el 4-0 al Deportivo –equipo que ganó al Valencia poco después– o el 5-1 al Granada, que el rival era “débil”. Parece que a nadie se le ocurre pensar que, quizás, al Sevilla le dio por hacer un buen partido y superar al rival en todas las líneas.

Ojalá todas las victorias fueran por goleada y con un juego primoroso, pero siempre no puede ser así, y tendrán que ser como las del Rayo: fajándose y luchando hasta el último minuto del descuento, aun en inferioridad numérica. Deberíamos saber apreciar este tipo de victorias. En mi opinión, sería de lo más justo y quitaría presión al equipo.