Archivo diario: 02/05/2014

Valencia 3 – Sevilla FC 1. A Turín, por gentileza de M’Bia

El Sevilla, tal y como predijo nuestro Presidente, José Castro, lo pasó mal, pero finalmente acabó clasificándose, aunque hubo que esperar hasta el minuto 94 del partido para ver el gol de M’Bia, que será por lo único por lo que será recordado este lamentable partido, tanto por parte del Sevilla como del Valencia (en los últimos 15 o 20 minutos).

Emery está siendo muy criticado por el partido de ayer, aunque yo, en este caso, no le considero el principal culpable del partido del Sevilla. Vi el partido por televisión, por lo que no puede ver bien cómo se desarrollaba el partido tácticamente, pero me dio la impresión de que si hay que achacar a alguien el pésimo rendimiento del equipo, hay que apuntar directamente a los jugadores. Y es que ninguno de ellos estuvo mínimamente acertado. Jugadores como Rakitic, M’Bia, Carriço –no me gusta verle en el centro del campo. Prefiero a Iborra–, Bacca, Reyes… estuvieron prácticamente desaparecidos, incapaces de mantener la posesión del esférico, y con una falta de intensidad alarmante. Intensidad que sí ponía el Valencia en cada acción. Así pues, me parecía más un problema de implicación y mentalidad de los jugadores que un mal planteamiento del partido.

Y en cuanto a los cambios, lo único que me pareció discutible fue el de Bacca por Gameiro, aunque, particularmente, creo que no fue un mal cambio. El Valencia estaba dominando por completo el centro del campo, por la gran calidad de sus jugadores –impresionante el partido de Parejo– y por esa intensidad de la que hablaba antes. En ese plan, quitar un jugador del centro del campo para ponerlo arriba me parecía muy arriesgado, pues probablemente, tendríamos grandes dificultades para hacerles llegar a los delanteros balones en buenas condiciones. Además, no hay que olvidar que ayer no fue precisamente el día de Bacca, quien estuvo muy desacertado.

Quien sí creo que falló, y de manera estrepitosa, fue Pizzi. Con un partido totalmente dominado, donde parecía más probable que llegara el 4-0 antes que el 3-1, se le ocurre quitar al mejor jugador del partido: Daniel Parejo. No sé cómo agradecerle a Pizzi ese cambio, porque a partir de ahí, el Valencia perdió la posesión, su chispa, su peligro, y se dedicó en cuerpo a alma al “otro futbol”: el marrullero, el antideportivo, ése que nunca debe verse en fútbol de alto nivel. Vaya espectáculo el que dieron, en toda una semifinal europea, Pizzi y Jonas, con sus descaradas pérdidas de tiempo. Querían llegar a la final costara lo que costara. Si había que tirar dos o tres balones al terreno de juego para perder tiempo, pues se tiraba. Desde luego, bien que se merecieron perder la eliminatoria en el tiempo de descuento, de la manera más cruel que puede haber.

Ese cambio de Parejo también fue como decirle al Sevilla: “Ahora os toca atacar y a nosotros defender por todos los medios”. Y eso nos vino de perlas, puesto que el Sevilla estaba obligado a atacar, y a contrarreloj. Y si para ello nos ceden el centro del campo, pues miel sobre hojuelas. Fue un gran regalo que había que aprovechar. Y lo hizo M’Bia, sobre la bocina, tras cesión de Fazio. Y llegó el éxtasis, una alegría inmensa que es difícil de explicar. Nos íbamos a Turín, a pesar del penoso partido que realizamos.

Para llegar a Turín, hemos tenido que eliminar a otro gran equipo, como fue el Oporto. Porque el Valencia ha demostrado ser un gran equipo, y, ciertamente, no me explico cómo está tan mal clasificado en Liga. En mi opinión, el Valencia de ayer es bastante mejor que el que nos visitó hace una semana, puesto que Jonas y Alves son mejores que Guaita y Alcácer. Pero, afortunadamente, su entrenador, Pizzi, no estuvo a la altura de las circunstancias y se equivocó en el momento crucial de la eliminatoria.

Ayer no salió nada bien. Incluso la suerte nos dio la espalda: en el primer gol, desvía Coke el balón, el segundo llega tras dar en el larguero y Beto, y el tercero lo remató a placer Mathieu, al encontrarse un balón rechazado en el área pequeña. Todo lo tuvimos en contra, pero estamos en la final, que es lo único importante.

 Gracias, Pizzi. Gracias, M’Bia. Road to Turín.