Archivo mensual: enero 2014

Juan Cala desaprovechó su oportunidad

Hace unos días que Juan Cala anunció que no renovará con el Sevilla. Parece ser que no se siente valorado, y ha dicho que no se dejará llevar por su sevillismo y no firmará cualquier ofrecimiento del club.

En su día me pareció que el club hizo muy mal no confiando en él y dejándolo ir a Grecia. Había jugado poco con el Sevilla, pero lo hizo a un gran nivel. En Grecia también era un jugador importante, de manera que cuando el club se acordó de él para sustituir a Martín Cáceres, a mí me pareció una gran idea.

Pero a partir de aquí, en mi opinión, Juan Cala no ha dado la talla. A mí particularmente me ha defraudado. Esperaba un mayor rendimiento del lebrijano, pero lo cierto es que, como se suele decir, se pueden contar con los dedos de una mano los partidos buenos que ha hecho, y sobran dedos.

Desde mi punto de vista, Juan Cala no se ha hecho merecedor de hacerse con un puesto de titular, ni tampoco de seguir en el Sevilla. Los puestos de centrales son de los más importantes en una plantilla, y si se firma la renovación de Cala, se evita que venga un central de calidad. En ese puesto es donde el Sevilla debería hacer la mayor inversión en verano, pues un buen central da mucha seguridad a la defensa, y, a la larga, muchos puntos en nuestro casillero. Echo en falta un central rápido, buen marcador, con mando, que dé buena salida al balón  y que vaya bien por alto. Vamos, un estilo Javi Navarro.

De igual manera que Cala dice que no va a firmar cualquier ofrecimiento por su sevillismo, pienso que el club no debe ofrecer el oro y el moro a un jugador por el mero hecho de ser canterano.

Así pues, espero que a Juan Cala le vaya muy bien en su próximo club, pero me da la impresión de que el Sevilla no va a lamentar su marcha. Y es que Juan Cala tuvo su oportunidad y la desaprovechó.

El objetivo Champions, una quimera

Me sorprende que haya gente desde el club, como nuestro entrenador, que se marque como objetivo la clasificación para Champions, aunque añada después de que es un objetivo ambicioso. Yo puedo entender, hasta cierto punto, que a raíz de la buena racha de resultados que tuvimos, se lanzara y le saliera del alma esas palabras, pero también entiendo que marcarse un objetivo que está por encima de nuestras posibilidades es contraproducente.

Y es que ir a la Champions, hoy por hoy, está por encima de nuestras posibilidades. Hay que admitirlo, aunque no guste. ¿Y por qué afirmo esto, y rotundamente? Pues porque ahora hay cuatro equipos que nos superaran en todo: Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. Y se acabó lo que se daba. Ya no hay más plazas para la Liga de Campeones.

Ahora bien, en mi opinión, el Sevilla actual tiene mejor plantilla que el Athletic. Reconozco que los bilbaínos tienen buenos jugadores, pero, en general, la plantilla sevillista es superior. Donde creo que nos superan, y con creces, es en el banquillo, pues Valverde, a diferencia de Emery, tiene las ideas muy claras y está consiguiendo sacar el máximo rendimiento a su plantilla. Además, han logrado convertir su campo en una fortaleza casi inexpugnable.

Emery, por el contrario, transmite mucha inseguridad: hoy juego con doble pivote, mañana no;  hoy pongo estos centrales y mañana otros; ahora que dispongo de tres delanteros, juego sólo con uno, pero cuando me quedo con dos –porque uno se va aburrido a otro equipo– entonces juego con un sistema de dos delanteros… Emery no tiene las ideas nada claras, y estamos ya en la segunda vuelta.

Hay que ser realistas: un equipo que pierde en su estadio con equipos como Celta o Levante, y fuera no es capaz de ganar al Elche o Valladolid, verdaderamente lo tiene crudo para ir a la competición europea de más categoría. Para llegar a  lo máximo se tiene que fallar lo mínimo.

Nos tendremos que conformar con la Europa League –competición para la que sí estamos muy bien situados–. Y eso si hacemos las cosas bien.

Sevilla FC 2 – Levante 3. Sin la dupla Fazio-Carriço todo es más complicado

En mi opinión, si el Sevilla ha disfrutado de una racha exitosa de resultados es porque ha encontrado una pareja de centrales, como Fazio y Carriço que se han complementado a las mil maravillas. Por tanto, no sé a cuento de qué viene la locura de Emery de cambiar lo que funciona. Lo peor es que, encima, la entrada de Pareja -que está lento– provoca que el portugués pase al centro del campo, sustituyendo jugadores más capacitados para esas funciones, como Iborra, por ejemplo.

Me quedé esperando todo el partido el cambio de Pareja por Iborra, sobre todo a raíz del 2-1. Era el momento de cerrar el partido y de evitar contragolpes, como los que dieron lugar a los goles levantinistas. Se esfumó la seguridad defensiva y así es muy complicado ganar partidos. Si para colmo, nos da por fallar infinidad de ocasiones claras de gol –penalti incluido–, al portero rival le da por hacer el partido de su vida y la efectividad del Levante de cara a puerta es casi del 100%, entonces apaga y vámonos.

Partido nefasto de nuestros delanteros. Ni Bacca ni Gameiro aportaron algo, especialmente el segundo. Ni siquieran aparecieron para empujar cualquiera de los balones que quedaron muertos en el área.

En resumen, cometimos errores graves en las dos áreas: Fazio, al cometer penalti; Rakitic, al fallar el penalti a favor; Gameiro, que tiró al poste, con toda la portería para él… Así pues, teniendo en cuenta todos los condicionantes, no debe extrañar que al final el que se llevara el gato al agua fuera el Levante. Y es que el fútbol suele ser implacable con los que perdonan al rival. No basta con poder golear, ni con dominar por completo el partido. Sólo valen los goles. Es así de simple.

A los jugadores no se les puede achacar nada, pues lo han dado todo. Otra cosa es si miramos al banquillo. Ahí, quizás, no podríamos decir lo mismo. Emery hoy restó, y mucho.

Ahora sólo queda pensar en el próximo partido: Málaga, donde tanto nos quieren. Partido vital para nuestras aspiraciones, sobre todo teniendo en cuenta quién es nuestro próximo visitante: el FC Barcelona.

El decepcionante Kevin Gameiro

Una de las cosas que más me llamó la atención del Atlético de Madrid-Sevilla fue la actitud de Kevin Gameiro durante el partido. Dado el buen rendimiento de Bacca, el francés es habitual suplente, pero en la segunda parte tuvo su oportunidad. Sin embargo, a pesar de entrar en el minuto 45, parecía que saltó ya cansado al terreno de juego. Y es que no se puede correr tan poco, ni tener tan poca alma como Kevin Gameiro. Ni siquiera cuando nos quedamos en inferioridad numérica, por la expulsión de Alberto Moreno, se dignó a presionar y ayudar en defensa. A esas alturas, a pocos minutos del final, era el único jugador que iba andando.

Kevin Gameiro era el fichaje estrella de la temporada, haciendo el club un importante desembolso para traerlo. Empezó de forma muy prometedora: de titular y haciendo goles, pero con el paso de las jornadas se ha ido diluyendo, de manera alarmante. Y lo peor es su falta de implicación, porque a un jugador le pueden no salir las cosas, pero lo que no puede, ni debe, nunca, es no esforzarse. Y eso que se supone que él es el primer interesado en hacerlo bien, porque quiere ir al Mundial, pero ni por esas.

Creo que todos los sevillistas esperábamos mucho más de Gameiro. Bien haría Emery y el Presidente en apretarle las clavijas, porque como siga en ese plan, mal lo vamos a tener cuando Bacca no pueda jugar.

Entiendo que Gameiro necesite un período de adaptación –sobre todo en su caso, que no conoce el idioma– pero lo que no admito es que no ponga todo de su parte cuando salte al terreno de juego. Y eso es justo lo que vi en el césped del Calderón y es justamente lo que no se puede permitir a ningún jugador que lleve nuestra camiseta. Y mucho menos, ganando lo que gana. Que no sé lo que es, pero seguro que mucho.

Hasta ahora, Gameiro es el fichaje más decepcionante del Sevilla 2013-2014, con bastante diferencia. Esperemos que se esmere. Un poquito de pundonor nunca viene mal.

Fazio a Diego Costa: “Si vas a pegar, pega fuerte, en vez de arañar”

Fazio se ha convertido en héroe del sevillismo y de cualquier aficionado que no sea del Atlético de Madrid, al frenar en seco al jugador más antideportivo de la liga, con mucha diferencia sobre los demás. Y lo ha parado con su misma moneda, es decir,  con métodos nada deportivos. Afortunadamente, a pesar de caer en las provocaciones del brasileño, no le vio el árbitro. Medel y Kondogbia no tuvieron la misma suerte y acabaron expulsados. Y no les culpo, pues debe ser insoportable enfrentarse a un rival que cuyo repertorio es insultar, empujar, fingir, provocar o escupirse en el guante para dejar el “regalito” a su marcador.

Los medios de comunicación madrileños siguen erre que erre con el tema, hasta el punto de estar incluso llegando al disparate, pues algún mamarracho anda pidiendo por la radio que entre de oficio el Comité de Competición –por supuesto, para sancionar a Fazio, no a Diego Costa–. No creo que los diversos  comités que se dedican a adulterar la competición con sus absurdas decisiones, se metan en este asunto alegando que se ha creado “alarma social”, porque yo veo a la gente muy tranquila por la calle. Pero también es verdad que estos ineptos de los comités son capaces de cualquier cosa cuando se trata de defender a los suyos.

Lo que sí temo es que, a partir de ahora, los árbitros le cojan la matrícula a Fazio, y le ocurra lo mismo que en su día le pasó a Javi Navarro o a Pablo Alfaro: que le pitaban faltas y le sacaban amarillas hasta por respirar, aunque hicieran un partido impecable.

Fazio ha hecho muchos partidos malos en el Sevilla, y sus errores nos han costado muchos puntos, pero también es verdad, y es justo reconocerlo, que ha hecho partidos sensacionales. Y ahora está formando, junto con el portugués Carriço, una pareja de centrales que le está dando mucha contundencia y seguridad defensiva al Sevilla. Y bien que lo está notando el equipo, puesto que la fragilidad en defensa era una característica del plantel en las últimas temporadas.

Como Fazio haga otro buen partido ante el Levante, no va a haber más remedio que sacarlo a hombros del Estadio.

Por último, os recomiendo un vídeo del programa de Canal Plus “El Día Después”, sobre el affaire Fazio-Costa que no tiene desperdicio:

 

At. de Madrid 1 – Sevilla FC 1. Punto muy meritorio

Punto que sabe a gloria el conseguido ayer por el Sevilla, ante un rival que fue durante gran parte del partido superior y al que se le permite de todo desde el estamento arbitral.

Yo era bastante pesimista en cuanto a este partido, y más aún cuando vi que Emery se decidió a poner a Pareja de titular. Pienso que es un error el cambiar lo que ya funciona. Por lo que más quieras, Emery, no se te ocurra tocar la dupla Carriço-Fazio, que por ahora está funcionando a las mil maravilla y, sin duda, es la clave principal de la remontada que está haciendo el equipo. Y es que estos centrales le están dando una fortaleza a la línea defensiva que hacía varias temporadas que no teníamos.

Tampoco me ayudaba a ser optimista la actitud tan timorata con que saltó el Sevilla al terreno de juego. No se le veía mentalidad ganadora y tampoco era capaz de dar dos pases seguidos.

En el minuto 18, llegó el gol del Atlético, a raíz de un córner, y, en mi opinión, tras clara falta de Diego Costa. El brasileño empuja claramente a un jugador sevillista –creo que a Coke– y le hace chocar con Beto, que estaba saliendo y no pudo despejar bien el balón. Pero parece que yo soy el único que vio esa falta –no es carga legal, pues empuja con el codo– porque nadie lo menciona, y ni siquiera  el propio Coke protesta –quizás porque sabe que no sirve para nada–.

Este gol ponía el partido muy cuesta arriba, porque no había señas de mejoría y, además, el árbitro dejó claro que tenía dos criterios, a la hora de señalar faltas y sacar tarjetas.

Afortunadamente, en la segunda parte cambió algo el panorama, e incluso dominamos el partido durante algunos minutos. Hasta que en el minuto 72 logramos el empate de penalti. El árbitro fue totalmente parcial, pero al menos se atrevió a pitar el penalti, que aunque fue claro, muchos otros no lo habrían pitado.

Rakitic tiró bien el penalti, pero aún así, Courtois –gran portero y, para mí, el jugador más decisivo de este Atlético– rozó el balón.

A partir de este punto, creo que si el Sevilla hubiera ido de verdad a por el partido, podríamos haber ganado, porque el Atlético no estaba bien físicamente y tenía muchísima ansiedad, seguramente por la presión de estar obligado a ganar y situarse líder.

Al final del partido hubo otro hecho que hizo que el punto conseguido fuera de gran importancia: la expulsión de Alberto Moreno. En mi opinión, es expulsión, pues no va en ningún caso a disputar el balón, sino a cortar por la tremenda el avance del jugador atlético. Pero el caso es que esa jugada no debió de haberse producido nunca, pues justo antes hubo dos o tres faltas a nuestro favor y a Hernández Hernández no le digo la gana de pitar ninguna.

Destacar el partidazo que hizo Fazio, que fue capaz de frenar a Diego Costa y sin caer en sus provocaciones y piscinazos. Es verdaderamente lamentable que este jugador vaya a jugar con la Selección Española.

En el lado opuesto de Fazio está Kevin Gameiro. No pudo aportar menos al equipo. Ni siquiera cuando estábamos en inferioridad numérica tuvo un poquito de alma para presionar al rival.

Gran partido defensivo del Sevilla ayer, pero tampoco sería sensato lanzar las campanas al vuelo, puesto que aún hay mucho que mejorar. Ahora debemos continuar la remontada ante el Levante de Caparrós, que consiguió la hazaña de la jornada al empatar con el Barcelona.

El domingo, previsible paso atrás del Sevilla

La próxima jornada se presenta complicada para nuestras aspiraciones ligueras, no ya sólo por el difícil rival al que nos enfrentamos, sino porque nuestros rivales directos disputarán sus partidos contra equipos de la parte baja de la tabla o netamente inferiores: el Athletic recibe al Valladolid, el Villarreal también juega en casa, contra el Almería, y la Real Sociedad visitará al Getafe. Es decir, a priori, todos ganarán y el Sevilla perderá.

Tampoco conviene perder de vista al Valencia, del que no me fío un pelo. El equipo ché visitará Málaga. Por ahora, los tenemos a 7 puntos, pero tienen una buena plantilla y seguro que estarán luchando por los puestos europeos a final de temporada.

Ganar en el Calderón –se prevé una gran entrada– es muy complicado. Tanto que, por ahora, nadie lo ha conseguido. Como dice Emery, hay que rozar la excelencia para ganar allí. Y puede que ni aún así, como ya nos ocurrió en el Camp Nou. Y es que a veces, también se cuelan invitados no deseados en la fiesta. En este caso, el arbitraje corresponderá a Hernández Hernandez, del Comité de Las Palmas.

El Atlético tiene la baja segura de Mario Suárez y las dudas de Adrián –con gripe– y Tiago, con sobrecarga.

Tengo que admitir que soy pesimista respecto a este encuentro, pues para ganar tendríamos que correr más que nuestro rival, y eso es harto difícil. Por tanto, me conformo con que nuestro goal-average no se vea maltratado y que no perdamos jugadores, ya sean por lesión o sanción, para el próximo partido en casa, contra el Levante de Caparrós.

Eso sí, de ganar o puntuar en el Calderón, sería un pelotazo muy meritorio que daría mucha moral y confianza a todos. Es casi imposible, pero si los jugadores son conscientes de que tienen calidad de sobra para dar la campanada, podría saltar la sorpresa. Ahora bien, si salimos a verlas venir, mal vamos.