Archivo mensual: septiembre 2013

Seguimos sin lateral derecho de garantías

Por lo visto hasta ahora, parece que una temporada más seguiremos sin cubrir la posición de lateral izquierdo con un mínimo de garantías. A Coke ya lo conocemos: de vez en cuando hace algún gol, pero es fácilmente desbordable en defensa. Estaba por ver la aportación del nuevo fichaje, el portugués Diogo Figueiras, y por ahora, parece que es más de lo mismo. Es decir, que no es capaz de cerrar su banda, aunque se atreva a subir al ataque, con más o menos peligro, en alguna que otra ocasión. Aunque en defensa del portugués está el hecho de que acaba de aterrizar en un fútbol nuevo y puede que aún necesite adaptación. No se explica de otro modo que se dejara robar la cartera por Griezmann en el gol de la Real Sociedad, de manera incomprensible. No sé cómo será en la liga portuguesa, pero en la liga española, siendo el último hombre, no se puede dar ni una milésima de segundo de ventaja a los rivales, porque suele costar puntos, como nos pasó en Anoeta.

Yo no espero que la Secretaría Técnica encuentre otro Dani Alves –aunque es justo recordar que llegó sin saber defender y siendo un coladero–, pero, al menos, me gustaría que encontrara un lateral derecho que supiera defender. Si además, sabe incorporarse al ataque con peligro, pues miel sobre hojuelas. Pero lo primordial, lo más importante en un defensa, es que sepa defender. Y por ahora, ni Coke ni Diego están convenciendo en ese sentido.

Pero en San Sebastián no ganamos el partido sólo por el fallo de Diogo, sino que hubieron más motivos, como por ejemplo, el también casi incomprensible error de Trochowski –Kanouté también falló una así o incluso más fácil– o la falta de ambición del equipo. Me molesta que, cuando se tiene contra las cuerdas a un equipo, no se vaya a machacarlo. En la segunda parte el Sevilla fue a verlas venir, y podríamos habernos ido de vacío, con una nueva derrota como visitante, si la Real hubiera aprovechado algunas de las pocas concesiones –vaya tela el error de Beto. Menos mal que nos salvó el poste– de nuestra defensa.

Me gustó el planteamiento con dos pivotes defensivos y Rakitic –la Real no tuvo espacios para hacer su juego–, aunque eso supusiera el banquillazo, por otra parte merecido, de Marko Marin. Además, Marin tampoco supo aprovechar los pocos minutos de los que dispuso. Falló una clara ocasión y perdió el balón con facilidad, provocando algún que otro contragolpe peligroso, cuando era importante tener posesión.

También me gustó el partido de Jairo, probablemente el mejor del partido. Si este jugador cogiera experiencia, podríamos estar ante un jugador importante. Pero aún está bastante verde y le queda mucho que aprender.

Para finalizar, un tema que me tiene bastante preocupado, porque veo que pasan las jornadas, pasan las temporadas, y seguimos con el mismo plan: la falta de respeto de los árbitros. Me parece inconcebible que el árbitro se cebe con nuestros jugadores, mostrándoles seis amarillas –dos de ellas a Cala– y, sin embargo, a los jugadores de la Real se les permita todo, desde codazos en la boca o cortar contragolpes con dureza. No vieron ni una sola tarjeta, y, desde luego, no faltaron ocasiones para ello.

Pero no quedó ahí el show de Velasco Carballo. La expulsión de Cala fue por un agarrón minúsculo de la camiseta de Seferovic, que no impidió, en absoluto, que el jugador realista avanzara hacia nuestra portería. Seguro que este árbitro no hubiera sido tan valiente si Cala hubiera vestido la camiseta del Atlético, Madrid o Barcelona. Es la misma historia, ya cansina, de siempre.

Y para rematar, por si no fuera poco, el tiempo añadido fue de cinco minutos, cuando el juego apenas tuvo interrupciones.

La verdad es que, a partir de la expulsión de Cala, vi el partido perdido. Pero aún así, tuve la sensación de que el Sevilla, más que ganar un punto, perdió dos.

Otro episodio más de esta liga de mierda

Todavía tenemos los sevillistas reciente el robo clamoroso que sufrimos en el Nou Camp, a manos de Muñíz Fernández. No han pasado ni quince días, y el mismo elemento, el tal Muñíz Fernández, esta vez se ha cebado con el Elche.

El Elche puso contra las cuerdas al Madrid, hasta que intervino el árbitro. Para empezar, perdonó la expulsión a Sergio Ramos en el minuto 36 de partido. Y para rematar la faena, no se le ocurrió otra cosa que inventarse un penalti en el minuto 96 de partido, cuando había anunciado sólo tres minutos de añadido. Cómo habrá sido el robo que hasta incluso el diario AS, medio de comunicación madridista, titula la crónica del partido como “Chaladura de Muñíz en Elche

La liga española va de mal en peor: los mejores jugadores son traspasados a otras ligas, y ya se sabe de antemano que la competición se la disputarán Madrid o Barcelona, ya que la liga está diseñada para ello. No puede ser de otra manera, pues los dos equipos se llevan la mayor parte de los ingresos televisivos, tienen los mejores horarios y, si tienen algún problema para ganar un partido, ahí está el árbitro para echarles una mano, o dos, o las que hagan falta.

A mí esto me parece un escándalo, una vergüenza, se mire por donde se mire, y, por tanto, no sé a qué están esperando los restantes 18 clubes para poner fin a esta alteración de la competición. Porque antes le tocó al Sevilla, ayer al Elche, pero todos los equipos, tarde o temprano, pasarán por la piedra. Si hay que parar la competición, pues que se haga, pero no tiene sentido seguir con esta pantomima de liga. Una liga tan corrupta puede llevar a alejar a los aficionados de los estadios o incluso a acabar con la afición al fútbol.

Algo hay que hacer, y algo contundente, que tenga repercusión en toda Europa. Pero seguro que no pasará nada. Después de todo, esto no es nuevo, sino que lleva pasando desde siempre. Quizás ahora incluso con más descaro aún, porque hay más y mejores medios para evitar los desmanes arbitrales.

No sé qué gracia tiene el que Madrid o Barcelona tengan que ganar siempre, lo merezcan o no. Luego llegan a Europa, donde no tienen privilegios de ningún tipo, y le pintan la cara. Y yo que me alegro.

¿Y cuándo será el próximo episodio de esta liga de mierda? Pues pronto, en cuanto a algún equipo le dé por disputarle los tres puntos a cualquiera de estos mastodontes.

Sevilla FC 4 – Rayo Vallecano 1. Victoria que no oculta los defectos

A pesar del resultado, el Sevilla sufrió durante buena parte del encuentro para superar al Rayo Vallecano. La cruda realidad es que, dada la fragilidad de nuestra defensa y centro del campo, el rival no necesita hacer gran cosa para ponernos en apuros.

El partido empezó con un toque de humor, saltando al terreno de juego los jugadores del Rayo con una vestimenta estrafalaria al máximo, recordando a los chalecos reflectantes que obliga a llevar la DGT en el coche. Probablemente, es la camiseta más fea que he visto hasta ahora, pero seguro que el marketing no dejará de sorprendernos a corto plazo.

A los pocos minutos se dió un hecho que no me hizo ninguna gracia, como fue la lesión de Cheryshev.

En el tema de Cheryshev, tengo que reconocer que estoy totalmente perdido. Para empezar, no entiendo que haya venido, cuando es más necesario reforzar la defensa antes que un centrocampista ofensivo o media punta. Tampoco entiendo que se prefiera a un canterano del Madrid a préstamo que a Luis Alberto, pero ésa ya es otra historia. Pero lo que no entiendo, ni jamás entenderé, es por qué motivo juega como titular, recién salido de una lesión muscular, y más aún teniendo a Rabello en el banquillo. El resultado fue que a los pocos minutos de juego se resintió de la lesión y ahora, supuestamente, estará de baja varias semanas. Aparte de que obligó al entrenador a hacer un cambio prematuro que más tarde nos pudo venir muy bien.

El partido se puso de cara con dos goles de Rakitic a balón parado –el segundo, de falta, sensacional–, pero, seguramente por la relajación, el Rayo empató a renglón seguido. Y eso no se puede permitir. Con un 2-0 hay que tener posesión y hacer correr al rival, y en lugar de eso se pierde absurdamente el balón en el centro del campo,  lo que provocaría el 2-1. El gol del Rayo es para que lo pasen en video y obliguen a los defensas a visionarlo durante tres horas seguidas. No se pude tener más pasividad, sobre todo los centrales.

En general, el Sevilla dominó el partido, pero el mal planteamiento de Emery en el centro del campo, provocó que el Rayo apretara de lo lindo, incluso jugando en inferioridad numérica. Afortunadamente, la falta de calidad del rival impidió el empate y dio pie a la goleada.

Me gustó mucho la actuación de Rakitic, Gameiro, que tuvo muchos detalles de calidad, con mucho despliegue físico –aunque también es verdad que falló dos o tres goles claros– y M’Bia. En el lado negativo, la defensa, la inocencia de Jairo –tiene calidad y velocidad pero es tremendamente inocente–, y el egoísmo de Bacca. No me gustó nada que con el 4-1 en el marcador, pudiera ceder el balón en bandeja a Gameiro y, en lugar de eso, tirara a puerta. Más aún cuando el propio Gameiro minutos antes le había dado un balón para que el colombiano sólo tuviera que empujarlo a la red.

Mención especial merece Marko Marin. Reconozco que es un jugador de mucha calidad, pero ayer no aportó absolutamente nada al equipo. Perdió balones en zonas comprometidas y defensivamente es una nulidad. En ese plan, quizás habría sido mejor que Bacca le hubiera sustituído antes.

No entendí el cambio de  Jairo por Rabello. Con 2-1 en el marcador, y tratándose del último cambio, pienso que la prioridad debería haber sido frenar la facilidad con la que el Rayo llegaba a las inmediaciones de nuestra área, y para eso habría sido mejor dar entrada a Cristóforo. En superioridad numérica y con más posesión por nuestra parte, la victoria habría caído por su propio peso. No obstante, tuvimos suerte y a los pocos minutos de la entrada de Rabello,  tras un nuevo error defensivo y una buena acción de M’Bia, llegó el 3-1 y la sentencia del partido.

Otra cosa que se me escapa es el motivo por el que estando M’Bia lesionado, hasta el punto de no poder ni andar, seguía estando en el campo. No salío hasta el 4-1, y faltando sólo dos minutos para la finalización. Son ganas de empeorar una lesión, y además a esas alturas ya tenía el Rayo dos jugadores menos. Me pareció absurdo.

El Sevilla ganó, que era lo más importante, pero también dejó en evidencia que aún queda muchísimo por mejorar si queremos ocupar los puestos de privilegio. Emery y varios jugadores deben apretarse los machos.

El partido de esta noche es vital… para Emery

Para el Sevilla es un partido muy importante, pero no definitivo, ya que, afortunadamente, la liga no ha hecho más que empezar. Sin embargo, para Emery es vital, ya que una nueva derrota nos condenaría a seguir una jornada más como colista, y eso para un club como el Sevilla es inaceptable.

Tengo la impresión de que Emery se está cavando su propia tumba muy al estilo de Jiménez, que fue muy criticado por cambiar a Luis Fabiano en partidos importantes. Y es que quitar a los mejores no es un sistema muy aconsejable para darle la vuelta a un marcador o ir a por un partido.

Aparte del famoso cambio de Gameiro por Cristóforo, Emery parece empecinado en poner a Rakitic en el centro del campo. Tampoco parece muy inteligente insistir en lo que no funciona. Así que si nuestro entrenador vuelve a recaer en su más que criticado planteamiento, mucho me temo que en el partido de hoy, a no ser que estemos afortunados de cara a puerta, lo vamos a pasar mal.

No obstante, si se diera un resultado adverso –es decir, no ganar– creo que Emery seguiría con el respaldo del Consejo de Administración durante una o dos jornadas, pero la inmensa mayoría de la afición le habrá ya sentenciado. Y es que ese cambio de Gameiro, el farolillo rojo y el desequilibrio que evidencia el equipo, pesan mucho.

Lo ideal sería que esta noche el estadio estuviera lleno, porque el partido, como digo, es muy importante, pero va a ser muy complicado al estar fijado a las 20 horas de un día laboral. Pero con más o menos público, con árbitro a favor o en contra, jugando bien o mal, lo único que importa es el resultado. Ése que quita y pone entrenadores.

El cacao mental de Emery

Las salidas de Medel y Kondogbia han dejado a Emery despistado. Ambos jugadores conocían perfectamente la idea de juego de nuestro entrenador y eran fijos en su alineación. Pero ya no están y Emery sigue sin tener claro quiénes deben ocupar esa parcela tan importante del terreno de juego.

El guipuzcoano ha reconocido que “no da con la tecla”, y, desde luego, es evidente que tiene razón. En la zona media tiene un puñado de jugadores a los que aún no conoce bien, pero que, en mi opinión, son de contrastada calidad: M’Bia, Cristóforo, Iborra y Rakitic, a los que puede unirse Carriço cuando esté recuperado. Después de probar múltiples combinaciones con estos jugadores, por lo que se ve, a Emery no le gusta ninguna de ellas.

La temporada pasada, el Sevilla hizo muy buenos partidos con dos pivotes defensivos y Rakitic por delante de ellos. ¿Por qué no seguir esta temporada con este planteamiento? Pues porque Emery se ha empeñado en situar a Marin por el centro y mantener a Rakitic en una posición más atrasada, con lo cual, el croata pierde mucho de su potencial ofensivo y, al mismo tiempo, el equipo pierde en la recuperación del balón. Como ninguno de nuestros defensas tiene una buena salida del balón, es habitual que Rakitic tenga que bajar y quedarse incluso como último hombre para poder distribuir el juego, dejando huecos de considerable tamaño en el centro del campo.

Tal es el cacao mental que tiene Emery, que ayer no se le ocurrió otra cosa que quitar a nuestro mejor goleador para dar entrada a un centrocampista. El invento duró bien poco, y aunque luego lo intento corregir con la entrada de Bacca, ya no había solución.

Si la indecisión de Emery en el centro del campo, ya de por sí es preocupante, el problema se agrava cuando echamos la vista atrás, a la defensa. Ahí Emery no tiene mucho donde elegir, porque se ha quedado con lo justo, después de las lesiones de Fazio, Carriço y Pareja. Quizás, podría probar con M’Bia, pero aún no lo ha hecho.

Lo cierto es que tenemos un centro del campo que no contiene y una defensa que hace aguas por todos sitios. Sólo Alberto Moreno mantiene el tipo, porque nuestros centrales dejan mucho que desear, y Coke no digamos.

Los dos primeros goles del Valencia dejaron retratada a una línea defensiva que debería de funcionar como un reloj:

El primero es una entrada por banda. Es de manual que cuando esto ocurre, los delanteros siempre van a intentar ir al punto de penalti y al segundo palo. Pues allí, precisamente en el punto de penalti, estaba solito el brasileño Jonas, que remató a placer ante la pasividad de nuestra defensa.

El segundo también es un error garrafal. Sólo así se puede catalogar el dejar tirar desde la frontal del área a uno de los jugadores de más calidad del Valencia.

Ninguno de estos goles habría subido al marcador si hubiéramos tenido unos buenos centrales. Pero tenemos lo que tenemos, y hay que tirar para adelante. Lo malo es que los puntos que se van ya no vuelven, y el momento de hacer probaturas hace tiempo que se acabó.

El panorama no es muy halagüeño: entrenador sin ideas claras, centro del campo que no funciona y defensa que no defiende.

Contra el Rayo debe llegar la primera victoria. Todo lo que no sea eso, puede poner a Emery y, en consecuencia, al proyecto 2013-2014 contra las cuerdas. Si es que no lo está ya.

Valencia 3 – Sevilla FC 1. Emery se luce en Mestalla

1-1 en el marcador, minuto 63 en el cronómetro y Emery decide quitar a Gameiro. El francés hace gestos de no entender nada –yo menos aún– y entra Cristóforo en su lugar. No parece muy sensato, con el partido por decidir, quitar a nuestro mejor goleador y único delantero centro nato. Pero Emery lo hizo, y lo pagamos caro.

Si la intención de Emery era reforzar el centro del campo e intentar sentenciar a la contra, podría haber quitado a Jairo o a Marin, que hicieron un partido nefasto. Tengo curiosidad por ver en rueda de prensa cómo explica el cambio.

El Valencia respiró aliviado por este giro de los acontecimientos y se dedició a ir al ataque, liberado ya de la velocidad y movilidad de Gameiro. En una de las llegadas del rival, a nuestra genial defensa no se le ocurre otra cosa que dejar que uno de los mejores jugadores del Valencia, Jonás, tirara a puerta, tranquilamente, sin oposición, desde la frontal del área. Y, por supuesto, Jonas no perdonó. 2-1 y sin delantero centro sobre el terreno de juego.

A partir de aquí, Emery intentó corregir el desaguisado con la entrada de Bacca, pero, además de que Bacca no es Gameiro, ya era tarde.

Antes del cambio, el equipo no me gustó nada. Andamos muy fallones arriba y permitimos unas contras que, sencillamente, no se pueden permitir en Primera División. Nuestra defensa es muy poco contundente y da unas facilidades tremendas, que casi todos los equipos aprovecharán. Muestra de ello fue el primer gol del Valencia, donde Jonas remató completamente solo en el punto de penalti.

Con la defensa tan frágil que tenemos, al igual que la temporada pasada, nos va a costar un mundo mantener nuestra puerta a cero, aunque tengo la esperanza de que cuando recuperemos a los centrales, se solucione nuestra bisoñez atrás. Si no es así, mal vamos.

Resultado final de 3-1, con muy malas sensaciones, con poca actitud –íbamos perdiendo 1-0 y jugábamos con una parsimonia tremenda–, falta de agresividad…  Y lo peor no es eso. Lo peor es que seguimos sin ganar fuera –vamos a hacer un año ya– y somos el farolillo rojo, con sólo dos puntos de quince posibles en nuestro casillero.

Emery puede darle la puntilla a Djukic

Si el Sevilla pesca esta noche en aguas revueltas, en Mestalla puede verse un buen show. Sería muy importante empezar con buen pie el partido y provocar el ataque de nervios de una afición, la valencianista, que quizás sea la más exigente de la liga española. Sin embargo, la temporada pasada nos dedicábamos a resucitar a los equipos que estaban muertos. Así que espero que en esta no ocurra lo mismo y que pongamos fin a una racha de casi un año sin ganar. Es cierto que se han tenido que dar muchas circunstancias para que llevemos tantísimo tiempo sin ganar, pero se han dado, y si perdemos esta noche, no sólo superaremos el año, sino que lo haremos como farolillo rojo.

Curiosamente, es un ex entrenador del Valencia, Emery, quien puede dar un pequeño empujoncito a un Djukic que está ya al borde del abismo.

Valencia y Sevilla, con sólo tres y dos puntos, respectivamente, de doce posible, necesitan imperiosamente la victoria. Ambos equipos cuentan con bajas importantes. Por parte del Valencia, serán Rami y Pitti, quedando fuera de la lista, por decisión técnica Alcácer, Oriol Romeu y el exsevillista Barragán. El Sevilla seguirá una jornada más con muchas bajas, sobre todo en defensa, puesto que no serán de la partida Pareja, Fazio, Carriço, Perotti y Cicinho.

El Valencia, aunque esté pasando por un muy mal momento, tiene jugadores de mucha calidad, como Diego Alves, Guardado, Banega, Feghouli, Pabón o Postiga. Con lo cual, tendremos que hacer un partido bastante completo para ganar nuestros primeros tres puntos en liga.

Me gustaría ver en la alineación del Sevilla a M’Bia y Cristóforo, con Rakitic por delante, pero seguramente Emery tendrá otra idea.

Será curioso ver cómo recibe la afición valencianista a Kevin Gameiro, jugador que lo tuvo hecho con el Valencia –incluso pasó reconocimiento médico–, pero que se echó atrás, a última hora, porque Laurent Blanc, entonces seleccionador Bleu, le dijo que si salía de Francia tendría muy difícil ir a la selección.

El árbitro será Undiano Mallenco. A ver si tiene un poquito de piedad y no nos machaca demasiado. Los dos últimos arbitrajes nos han costado puntos, y ya está bien con que paguemos nuestros propios errores, como para que encima tengamos que pagar los de los demás.

El Sevilla, líder de grupo tras vencer en Estoril

Se sufrió más de la cuenta para vencer al Estoril, pero se consiguieron tres puntos que nos ponen en la primera posición del Grupo H, ya que el Friburgo se durmió en los laureles y permitió que el conjunto Checo del Slovan Liberec empatara un partido que iba 2-0 al descanso.

El partido no me gustó en absoluto. Fallamos varias ocasiones claras de gol, y cuando, por fin, logramos adelantarnos, el Estoril aprovechó nuestra alarmante debilidad defensiva sin muchos problemas para empatar. Cualquier equipo nos pone en apuros, teniendo la defensa especial dificultad para frenar a los jugadores rivales que entraban en velocidad.

Con Marco Marin –mucha calidad pero, a veces, vendría bien que soltara el balón antes y no fuese tan individualista–, Vitolo y Gameiro fuimos bastante superiores a los portugueses, pero seguíamos perdonando y lo pudimos pagar caro. Menos mal que Varas hizo un paradón  –yo la vi dentro– en el tiempo añadido.

Bacca sigue sin gustarme. Ayer falló una ocasión, tras pase de la muerte, y con el portero batido. Le dio tan flojito que posibilitó el despeje por parte de un defensa. Gameiro le ha ganado la partida a base de goles, que es lo que cuenta.

Y lo mismo pienso de Iborra. Las primeras actuaciones del valenciano no me están convenciendo. Al igual que en el caso de Bacca, quiero creer que es por falta de adaptación.

Por cierto, el árbitro de ayer podría arbitrar perfectamente en la liga española, porque no daba ni una.

La liguilla de la Europa League acaba de empezar, pero siempre es importante empezar ganando y no ir a remolque.

Contra el Valencia habrá que jugar con más intensidad y, sobre todo, estar más acertado para ganar. Y pienso que tendremos más posibilidades de hacerlo si sigue Djukic como entrenador. Por favor, que no lo echen.

Lo nunca visto: masajista de equipo brasileño salva un gol bajo palos, en dos ocasiones (vídeo)

Como puede verse en este vídeo, el masajista del Aparecidense, de la 4ª División brasileña evitó, bajo palos, y hasta en dos ocasiones que su equipo encajara un gol ante el Tupi, equipo contra el que se jugaba pasar a cuartos para subir a Tercera.
El masajista es conocido como “Esquerdinha”, y las consecuencias de su acción han sido terribles, tanto para él mismo –suspensión de 24 partidos y multa de 218 dólares–, como para su equipo, que ha sido expulsado de la 4ª División.

Yo soy más de Fernando Navarro

Cuando finalizó el partido en el Camp Nou, Fernando Navarro se despachó a gusto. No pudo ser más claro: “Ha sido un robo”, para continuar después: “El Barcelona es un gran equipo, pero cuando no puede, tira de otras cosas”.

También hay otras formas de encajar los atracos arbitrales, como diciendo esa estupidez, que se ha convertido ya en una frase hecha, de “los árbitros unas veces te dan y otras te quitan”, o simplemente callando. Esto último es lo que hace Del Nido y, por tanto, el club. Según nuestro Presidente, no sirve de nada quejarse de los árbitros, porque es peor, de modo que las quejas hay que hacerla en el foro adeacuado. Es decir, que piensa que, si se queja ostentosa y públicamente, los árbitros van a tomar represalias –muy democrático y justo, por cierto– y que, por tanto, lo mejor para el club es quejarse por lo bajini, para que los “señores de negro” no se enfaden.

Pues visto lo visto, parece que la táctica de Del Nido no da resultado alguno. Por supuesto, el quejarse de los árbitros tampoco, pero al menos nos desahogamos y llamamos a las cosas por su nombre. Vamos, lo que se llama el derecho al pataleo.

En este sentido, yo soy más de Fernando Navarro que de Del Nido. Encima de que te dan palos una y otra vez, lo que no pude hacer uno es callarse. Yo, al menos, me subo por las paredes cuando nuestros directivos se muerden la lengua cuando los árbitros nos machacan de manera descarada. A fin de cuentas, ¿qué podemos perder? ¿Nos pueden tratar peor aún? En este punto, conviene recordar que han transcurrido sólamente cuatro jornadas y ya nos han anulado dos goles legales que a buen seguro no se los habrían anulado a los equipos poderosos de nuestra liga. Esos goles nos habrían situado en la zona alta de la tabla, muy alejados del puesto de descenso que ocupamos actualmente. Pero no importa, que esos señores tan buenos y tan justos que dirigen los partidos –nunca mejor dicho– , seguro que ya nos darán lo que nos han quitado. Mientras tanto, yo esperaré sentado, por si acaso.

Resulta evidente que la falta de respeto del estamento arbitral hacia el Sevilla es total, y salta a la vista para todos. Incluso Diario de Sevilla publicaba ayer un artículo titulado “El robo de la marmota“, un título que viene que ni pintado, puesto que en unos días va a cumplirse un año del robo de Mateu Lahoz, en aquel Sevilla 2 – Barcelona 3 de infausto recuerdo. Aquel partido fue idéntico al del pasado sábado. Sólo cambió el estadio y el árbitro. El Barcelona únicamente pudo superar al Sevilla con la ayuda arbitral, siendo el mismo resultado y decidiéndose el partido en el tiempo de descuento.

Me pregunto qué interés tiene para el aficionado del Barcelona o el Madrid ver ganar a su equipo siempre, lo merezca o no. Quizás es que yo tenga espíritu deportista, pero a mí no me gustaría ganar con un gol en fuera de juego o un penalti inexistente. Como deportista, no me gustaría que me regalaran nada. Claro que el fútbol profesional, y más el español, no es un deporte, sino un negocio. Un negocio que apesta a podrido. Cada día que pasa, huele peor.  Y lo más triste es que ni siquiera se vislumbra una solución a esta #ligademierda.

El Sevilla supera al Barcelona, pero no a Muñiz Fernández

Ya lo avisaba en mi anterior post: Muñíz Fernández sería uno de los obstáculos a superar por el Sevilla en el Nou Camp. No es que yo sea un adivino. Simplemente, es algo que se viene repitiendo desde siempre, es algo que vengo contemplado desde pequeño. Pasan las décadas y todo sigue igual, nada cambia. Al final, los equipos poderosos te ganan por las buenas o por las malas, te ganan por la calidad que tienen, o porque interviene el árbitro corrupto de turno, ya sea Mateu Lahoz, Muñíz Fernández… hay muchos, demasiados. A pesar de todo, yo no acabo de acostumbrarme a estos robos descarados típicos de una #ligademierda. Lo único que ocurre es que ya han conseguido que sólo siga a mi equipo y que  los demás partidos de esta pantomima de liga me importen un pimiento.

En cuanto al partido, el Sevilla hizo lo que tenía que hacer: contener al rival en el centro del campo e intentar sorprender a la contra o a balón parado. El Sevilla lo hizo bien hasta que un despiste permitió a Dani Alves rematar a placer. Después llegó el show de Muñíz, que anuló un gol a Cala, no se sabe muy bien por qué.

Sin embargo, el tiquismiquis del árbitro, no vio nada impune en el segundo gol del Barcelona, donde Messi derriba a Fernando Navarro antes de rematar a gol, ni en el tercero, donde, de nuevo Messi, derriba a Alberto Moreno, que le había ganado la posición. Este último gol, pasando ya un minuto de la prórroga. Hablando claro: una vergüenza. Lo decía sin tapujos un indignadísimo Fernando Navarro, que hablaba de robo ante los micrófonos de Canal +. En fin, nada de lo que debamos de extrañarnos a estas alturas.

El partido, a pesar de la derrota, deja señales para la esperanza, pues el equipo mostró un buen nivel, con jugadores como Rakitic, Vitolo, Jairo, Cristóforo, Cala, M’Bia… Pero tampoco hay obviar que estamos sólo con dos puntos, que nuestros goles no valen –ni la pasada jornada ante el Málaga ni en esta ante el Barcelona– y que siguen sin respetarnos los árbitros.

Ahora, a intentar olvidar lo antes posible este nuevo atraco y pensar únicamente en el Valencia, otra plaza complicada, pero ni mucho menos imposible de conquistar.

10 años de radio sevillista

Hoy es un día para acordarnos de todos los que hicieron posible la creación de Sevilla FC Radio. No hay palabras para agradecerles el haber dado ese paso importantísimo en el crecimiento del Sevilla FC  como entidad.

Diez años de Sevilla FC Radio implica que he estado diez años sin escuchar Radio Sevilla, que era la radio que sintonizaba para informarme de las noticias de mi equipo. Me ponía malo cada vez que los periodistas de este canal aprovechaban la más mínima ocasión para criticar al Sevilla. Para colmo,  muchas veces tenía que esperar unos minutos, porque empezaban con el Betis, club que no me interesa lo más mínimo. Así que, para mí, fue una gran alegría la creación de Sevilla FC Radio, una emisora dedicada 100 % al Sevilla y hecha por y para sevillistas.

Quizás, los sevillistas no sepamos valorar en su justa medida lo que significa tener un canal de radio propio, pero, en mi opinión, es un medio fundamental para que haya comunicación entre el club y el aficionado, de manera que sepamos de primera mano y con 100 % de fiabilidad, la información que atañe a nuestro club. El hecho de que también pueda escucharse por Internet, multiplica su valor, especialmente para los sevillistas que se encuentren en el extranjero, ya que pueden estar al tanto fácilmente  de la actualidad de su equipo.

Hay quien opina que Sevilla FC Radio es una “radio del régimen”, donde no se critica al club bajo ningún concepto. Yo no lo veo así, por dos razones: primero, porque, para criticar, ya están las demás emisoras; y segundo, porque cualquier aficionado que tenga la suerte de ser invitado a Sevilla FC radio, tiene total libertad para expresar su opinión.

Diez años ya emitiendo desde el 91.6 del dial. Espero que sean muchos más, porque el Sevillismo necesita y se merece un canal sevillista, un canal llamado Sevilla FC Radio.

Emery, obligado a usar el doble pivote defensivo en Barcelona

Al menos, eso es lo que yo quiero creer. No me quiero ni imaginar lo que pasaría si el planteamiento fuera el mismo que en el último partido, donde los jugadores del Málaga llegaban en tromba a nuestro área. Esa misma situación, con los jugadores del Barcelona enfrente, sería verdaderamente catastrófico.

El Barcelona es muy fuerte en todas las líneas, pero especialmente en el centro del campo, con jugadores como Xavi, Cesc o Iniesta, que son unos artistas del balón –y en el caso de Cesc también especialista en arte dramático, como se pudo ver en su enfrentamiento con Medel–, y donde además cuentan con el apoyo de Messi, que baja en muchas ocasiones a recibir el balón. Con lo cual, la única manera de hacer frente a esa maquinaria ofensiva es acumulando hombres en la zona ancha, y a ser posible, jugadores con resistencia física y con facilidad para robar el balón, porque una cosa es evidente: para ganar en Barcelona, además de hacer un partido perfecto, es necesario un gran despliegue físico, pues la calidad técnica del rival te obliga a eso. Para empeorar las cosas, desde mi punto de vista, el Barcelona es el equipo que mejor hace la presión, con mucha intensidad y haciéndola todos al mismo tiempo, que, dicho sea de paso, es la única manera de que funcione.

Otro aspecto a tener en cuenta es que en Barcelona seguiremos presentando una alineación con un solo central sano –dato poco esperanzador–, de manera que la otra posición de central la tendrá que ocupar un jugador reconvertido, ya sea Fernando Navarro o M’Bia. Razón ésta de más para reforzar el centro del campo.

Espero y deseo que, por fin, en Barcelona podamos ver a Cristóforo. No le he visto jugar aún, ni siquiera en Córdoba, pero sí he visto jugar a Iborra, y, la verdad, hasta ahora, no me ha convencido mucho. Estoy seguro de que el valenciano es un buen jugador, más que nada por lo que ha hecho en el Levante, pero creo que necesita tiempo y que, por tanto, ha podido llegar el momento del Uruguayo, de quien todo el mundo habla maravillas. Por otro lado, no se perdería nada por el intento, puesto que, actualmente, el Sevilla es el equipo que menos balones roba, y nos enfrentamos al que tiene más posesión. También es cierto que si M’Bia fuera quien ocupara la plaza de central, podrían jugar tanto Iborra como Cristóforo.

En cualquier caso, juegue quien juegue, hay que tener claro que ganar en el Camp Nou es posible, pero para ello hay que ser conscientes, en primer lugar, de que somos inferiores –desgraciadamente, no podemos jugar de igual a igual, como el Bayern de Munich–, y, en segundo lugar, de que tenemos que hacer un trabajo defensivo perfecto. Con eso, ya solo faltaría que el árbitro no nos machacara demasiado –Muñíz Fernández, alias El Repeinado o El Gomina– y que sonara la flauta en algún contragolpe o a balón parado. Casi nada.

A Diego López no le trataron en el Sevilla como merecía

Me han sorprendido las declaraciones de Álvaro Negredo, en Las Rozas, sobre su excompañero en el Sevilla, Diego López. El delantero del Manchester City, a pregunta de los periodistas madrileños, que siguen erre que erre con su ya manido debate sobre la titularidad de la portería madridista, vino a decir, textualmente: “Diego López lo pasó francamente mal en Sevilla. No le trataron como merecía”. Negredo dijo esto en referencia al trato que le dispensó Míchel al ahora guardameta madridista.

Cabe recordar que Diego López empezó el pasado campeonato como titular, pero en Granada, en el primer partido de liga, provocó un penalti que le llevó a ser expulsado. A la siguiente jornada el gran Andrés Palop jugó a un buen nivel, bastante mejor de lo que lo hizo Diego López, de manera que Míchel lo tuvo claro: apostó por el mejor, como lo habría hecho cualquier entrenador.

Diego López tuvo que esperar su oportunidad, y ésta le llegó, pues Palop volvió a recaer de su problema en el gemelo. En mi opinión, no supo aprovechar esta oportunidad que se le presentó, ya que sus intervenciones no fueron nada afortunadas, transmitiendo inseguridad a la defensa –y a todo el mundo–. A pesar de su altura, no se imponía en los balones aéreos, y cuando salía de debajo de los palos –que le costaba trabajo hacerlo–, lo hacía mal o a destiempo. Para un portero de su supuesta calidad, dejaba bastante que desear. Incluso recuerdo alguna que otra cantada importante. Como se suele decir, no paraba ni los taxis.

En ese plan, me sorprendió gratamente que el Madrid se encaprichara de él para sustituir al lesionado Casillas. Son las cosas de Mourinho. Así que me pareció perfecto que saliera en el mercado de invierno con destino a la capital. Lo que no me gustó fue el momento elegido, porque el Sevilla aún no había cerrado la cesión de Beto y tuvo que debutar Julián, que fue un manojo de nervios. Pero, además, al Sevilla le hacía falta dinero y el jugador estaba loco por volver a su Real Madrid. Estaba claro que era lo mejor para todas las partes.

En el Madrid siguió cometiendo alguna que otra cantada importante, pero subió considerablemente el nivel mostrado en el Sevilla. Esto me lleva a pensar que quizás Diego López no haya sido un buen profesional. Igual no se esforzó en Villarreal –donde también falló más de la cuenta en la temporada en que descendió– y en Sevilla tanto como se está esforzando en su nuevo equipo. Ahora resulta que incluso ha sentado en el banquillo al llamado por algunos medios “el mejor portero del mundo” –¿y qué pasa con Neuer, Cech, Courtois…?–,  tras la llegada de Ancellotti, y para sorpresa de todos.

Pues nada, que le vaya bien a Diego López, pero yo no lo quiero volver a ver ni en pintura.

Por último, decir que Negredo tiene toda la razón del mundo. A Diego López no le trataron en el Sevilla como merecía, sino mucho mejor de lo que merecía.

Lo bueno y lo malo de la planificación del Sevilla

Una vez finalizado el plazo para inscribir las nuevas fichas, hay aspectos de la planificación deportiva que me han gustado y otras no tanto. Al final, será el tiempo, y el trascurrir de los partidos, el mejor indicador de si se ha estado acertado en este sentido o no.

Empiezo por lo que no me ha gustado:

– La salida de Jesús Navas. Jesús era nuestro jugador de más calidad, el más determinante; era el desborde continuo que nutría de balones a los delanteros y cargaba de tarjetas a los rivales. Es cierto que si el jugador quería irse, poco podía hacer el club para retenerle, porque además a Jesús, después de los años de servicio y de gloria que ha dado al club, no se le podía negar nada. La salida de Jesús acarrea una pérdida de calidad, porque jugadores como él hay bien pocos.

– La salida de Luis Alberto. Creo que el club se ha equivocado con traspasar a Luis Alberto, porque, en mi opinión, es un jugador con mucho futuro y que puede revalorizarse bastante a corto plazo. A semejanza del caso de Navas, el club poco podía hacer para retenerle, ya que al jugador le hacían chiribitas los ojos cuando oía hablar del Liverpool, club que, por otro lado, le ofrecía una ficha bastante más alta que la que iba a cobrar en el Sevilla.

–El traspaso de Luna. Creo que el de Pedrera es más válido que Fernando Navarro. Es obvio que Luna aún tiene aspectos que mejorar, pero, en general, lo preferiría  a él antes que a Fernando Navarro, ya que era más joven, más rápido y solía cumplir siempre que saltaba al terreno de juego. Si Emery no contaba con Luna y el club necesitaba recaudar dinero, quizás pueda considerarse una buena operación económica, pero no deportiva.

– La llegada de Cheryshev. No me parece bien que el Sevilla traiga a un canterano del Madrid sin opción a compra. Eso es formarle a un jugador a otro equipo y, de paso, cerrar el paso a nuestra cantera. Además, pienso que era más necesario un jugador para el centro de la defensa, o para sustituir a Rakitic, que el traer a un extremo. Particularmente, hubiera preferido que el Sevilla se hubiera fijado en alguna joven promesa, ya fuera nacional o internacional, pero que fuera en propiedad. Ahora queda por ver la aportación de Cheryshev a la plantilla, porque si da lo que se supone que puede ofrecer –velocidad, desborde y gol–, y da muchos puntos, será un buen fichaje, aunque sea prestado.

– La no salida de Maduro y Javi Varas. El holandés aún puede salir, pero sólo con destino a Rusia, donde el mercado todavía sigue abierto. Javi Varas, por su parte, me parece un buen suplente de Beto, pero él mismo ha dicho en varias ocasiones que no quiere estar en el banquillo, por lo que se supone que no está a gusto. Por otro lado, prefiero a Varas antes que a Julián, portero éste que no me convence en absoluto.

— Que se haya quedado Israel Puerto. Pienso que le habría venido bien una cesión. Un jugador con esa edad necesita muchos minutos, e Israel está todavía muy verde, como ya ha demostrado en los pocos minutos que ha dispuesto.

— Que siga Cala en la primera plantilla. Cala es un jugador bastante irregular y muy mejorable. Creo que tendría que haber salido porque Emery no confía en él, hasta el punto de preferir dar la titularidad a un lateral izquierdo reconvertido antes que al Lebrijano. En esas circunstancias, creo que lo mejor era una cesión o traspaso y haber apostado por un central con experiencia e internacional.

— Reyes sigue en la plantilla. Dado que es una de las fichas más altas, me habría parecido bien su traspaso. Durante la pasada temporada, apenas tuvo aportaciones decisivas, y tampoco es ya un chaval –antes de ayer cumplió 30 años–.

Lo que me ha gustado:

– Salida de Negredo. Aun reconociendo que Negredo es un buen jugador, pienso que un delantero titular debe ofrecer más sacrificio que el que daba el vallecano. Había muchos partidos en los que Negredo pasaba desapercibido, donde apenas presionaba, estático, y, a veces, era desesperante su falta de gol, pues necesitaba cuatro o cinco ocasiones claras para hacer un gol. Un jugador con tal irregularidad, y con una ficha tan alta, era un lujo tenerlo en el equipo, más aún cuando era el único delantero. Así que me pareció bien su traspaso, aunque era consciente de que encontrar un sustituto de garantías no iba a ser fácil, porque, eso sí, Negredo garantizaba un mínimo de 15 goles. Para ser justos, también hizo partidos memorables, donde luchaba como el que más y mostraba pleno acierto, pero estos podían contarse con los dedos de una mano.

– Salida de Palop. Palop ha sido el mejor portero que he conocido y, sin duda, uno de los mejores de la historia del Sevilla, si no el mejor. No obstante, dentro de un mes va a cumplir 40 años y ya no era tan decisivo como antes. Si a eso le sumamos que tenía una de las fichas más altas de la plantilla y que tenía problemas físicos –lesiones musculares en el gemelo–, creo que el club ha acertado con la decisión de no renovarle el contrato.

– Salida de Medel. Estoy conforme con esta salida porque el club ha ingresado una buena cantidad de dinero por el chileno. Medel era un jugador muy válido e importante, pero ya le habían sentenciado los árbitros, y entre eso y su poca cabeza, era más habitual de lo deseable que finalizara los partidos antes de tiempo. Y el acabar en inferioridad, normalmente conlleva pérdida de puntos. La cuestión era acertar con su sustituto, lo cual está por ver si se ha conseguido, porque a Cristóforo ni se le ha visto el pelo, y M’Bia e Iborra acaban de llegar.

– Salida de Kondogbia. Extraordinario jugador, pero si no quería continuar en el Sevilla…, pues a enseñarle la puerta y a traer a otro. Tampoco se va a acabar el mundo porque se vaya. El Sevilla, en este caso, ha hecho lo mejor que podía hacer: sacar mucho dinero por un jugador que no estaba implicado.

– Salida de Campaña. El mismo caso de Kondogbia, con el agravante de que Campaña aún no ha demostrado nada. Ni siquiera se dignó contestar a la oferta de renovación del Sevilla.

— Llegada de Marco Marin. También un jugador extraordinario, con un “pero” importante: al igual que Cheryshev llega cedido sin opción a compra. Puede ser un jugador que nos dé muchos puntos, siempre que esté bien físicamente, pues en el Chelsea le perseguían las lesiones. Aquí ya se ha perdido algún que otro partido por ese motivo, pero si es capaz de olvidarse de la enfermería, el Sevilla ganará muchos partidos por su aportación. Es un jugador diferente, y esos siempre son bienvenidos, aunque sean cedidos.

— Llegada de Carlos Bacca y Kevin Gameiro. La salida de Negredo implicaba que el Sevilla tenía que apostar bastante en la delantera, y creo que lo ha hecho. Gameiro ha llegado marcando goles. Al colombiano le está costando más adaptarse, pero a falta de goles, al menos se deja la piel en el campo. El problema es que eso, cuando se ha costado tanto, puede no ser suficiente.

– El fichaje de Iborra, Mbia y Cristóforo. A priori son jugadores contrastados, pero sólo el primero conoce la liga española. Tienen la complicada misión de hacer olvidar a Medel y Kondogbia. No lo van a tener fácil, pero creo que lo acabarán haciendo.

– La continuidad de Rakitic. Jugador importante en el centro del campo. Lo malo es que no se ha traído sustituto del croata, aunque Trochowski y Cotán están esperando a ocupar su puesto.

– Fichaje de Jairo Samperio y Vitolo. Son jugadores de presente y de futuro, pues son bastante jóvenes pero ambos tienen calidad. Por lo visto, me está convenciendo más Jairo (20 años) que Vitolo (23 años). Deben ir a más cuando se adapten a su nuevo club y compañeros.

– Fichaje de un tercer delantero. Por fin tenemos un tercer delantero, que es Rusescu. El problema es que ha llegado bajo de forma y, por ahora, parece que Emery confía más en Jairo que en el rumano. Pero ya era hora de que tuviéramos, como mínimo, tres delanteros, porque entre los partidos internacionales, los de liga, Europa League y Copa, seguro que al final hacen falta todos.

Aparte, hay un jugador con el que tengo sensaciones encontradas: Federico Fazio. Por un lado, ha hecho partidos desastrosos, pero también los ha hecho magníficos. Esta irregularidad es lo que me hace pensar que si el Sevilla hubiera recibido una buena oferta por él, quizás habría sido una buena venta. Ante el riesgo de irse libre, creo que el club ha hecho bien renovándolo. Después de todo, es un jugador que lleva muchos años en la primera plantilla y que ha contado con el favor de todos los entrenadores.

En el tema de los centrales, no opino porque aún no he visto ni a Carriço ni a Pareja lo suficiente. Sólo pude ver al portugués en el Sevilla-Mladost, y me pareció que estuvo bastante acertado. A Pareja lo he visto alto lento, pero con buena salida del balón, que es algo que se echa en falta bastante. Habrá que verlos más partidos, a ver qué pueden aportar, porque lo que está claro es una cosa: el éxito del Sevilla va a depender de que se haya acertado con los centrales. Sin una defensa fuerte no vamos a conseguir nada.

Y para finalizar, en cuanto a los cedidos, pienso que en general se ha actuado bien. Tengo dudas con Guarente, pues en Italia hablaban maravillas de él antes de que fichara por el Sevilla. Si alcanzara un buen nivel físico, podría haber sido un jugador importante.