Unos se frotan las manos y otros nos tiramos de los pelos

Hoy he leído en Diario de Sevilla un artículo informando sobre la intención del FC Barcelona de pagar los casi 4 millones de euros contemplados en el contrato de cesión de Luis Alberto.

En dicho artículo se dice que los técnicos del Barcelona están muy contentos con el jugador y sorprendidos con sus condiciones.  Estaba claro que esto tenía que llegar, puesto que lo normal es que, si se le dan partidos, un jugador de la calidad de Luis Alberto acabe triunfando  allá donde vaya.

Los aficionados del Sevilla, y sobre todo los que hemos tenido la suerte de ver jugar a este jugador en la carretera de Utrera, tenemos las sensaciones opuestas a las de los técnicos culés: estamos tristes y nada sorprendidos de que esté triunfando en el Barcelona. Yo de lo que estoy sorprendido, y mucho, es de que ni Antonio Álvarez, ni Gregorio Manzano, ni Marcelino, ni Míchel hayan confiado en este gaditano que tiene calidad de sobra para pertenecer a la primera plantilla. Pero no me refiero a la plantilla actual, sino que, en mi opinión, ya debería haber sido ascendido al primer equipo, al menos, desde la época de Gregorio Manzano.

Desde la Secretaría Técnica se nos ha querido vender la cesión de Luis Alberto como un éxito. Para más inri, Víctor Orta aparecía hace poco en el programa A balón parado calificando la cesión del de San José del Valle como “operación perfecta”. Supongo que estas palabras las decía suponiendo que el Barcelona no pagaría la cláusula para quedarse en propiedad a Luis Alberto y que éste volvería al Sevilla más curtido y con más experiencia.

En mi opinión, la operación Luis Alberto sólo puede calificarse de fracaso. Y diría más: de fracaso absoluto. Y pienso que desde la Secretaría Técnica también debería de verse así, puesto que siempre se ha dicho que la misión fundamental de los escalafones inferiores es la de proveer de jugadores al primer equipo y, si esto no fuera posible, intentar conseguir un beneficio económico. Así que digo yo que, si Luis Alberto acaba triunfando en otro club de primer nivel, será porque las cosas no se han hecho nada bien. Y lo peor es que esto es algo que ya ha ocurrido antes, con los casos de Alberto de la Bella, que está triunfando en la Real Sociedad, o el finlandés Teemu Pukki, que recaló en el Shalke 04, aunque también es cierto que ahora mismo no está disfrutando de la titularidad.

Y si Víctor Orta, cuando decía “operación perfecta”, se refería a una buena operación económica, por la recaudación de los 4 millones de euros en mano y a los cantidades que previsiblemente llegarán en el futuro, por partidos jugados y un posible traspaso a un tercero, tampoco puedo estar de acuerdo. Pienso que si Luis Alberto hubiera destacado en el Sevilla, nos habríamos beneficiado de él deportivamente y, por supuesto, también económicamente, pues probablemente se habría vendido por cantidades estratosféricas, de fuera de mercado, como le gusta decir a Del Nido.

¿Operación perfecta? Desde luego que sí, pero para el Barcelona, que se está frotando la manos, mientras otros deberían estar tirándose de los pelos.

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