Archivo diario: 26/09/2012

La despedida de Kanouté

Ayer se despidió definitivamente Kanouté de su club y de su afición. Lamentablemente, no pude asistir a un partido tan importante, y me tuve que conformar con escucharlo por la radio primero y verlo por televisión después. Me pareció todo muy emotivo, de principio a fin, y me alegró que se hubiera recaudado casi 600.000 euros, que a buen seguro se incrementarán por la generosidad de Javier Labandón, El Arrebato, que cedió a la Fundación Kanouté los derechos de la canción dedicada al gran jugador maliense.

A los que hemos tenido la suerte de ver jugar a Kanouté se nos quedará grabado a fuego en nuestra memoria la forma en que retenía el balón, cómo controlaba de espaldas y con el pecho cualquier balón que le llegase, incluso los que caían con nieve. No olvidaremos tampoco la pasmosa facilidad con la que transformaba los penaltis –me acordé de él una barbaridad en el Rayo-Sevilla–, ni los muchos goles que marcó con nuestra camiseta, especialmente los que logró en las finales que nos dieron títulos. Pero, sobre todo, nunca olvidaremos su compromiso con los más desfavorecidos. Desgraciadamente, no es  normal que un ídolo de masas, un jugador de primer nivel mundial, sea tan solidario. Lo usual es que el que lo tiene todo, como Beckam o Cristiano Ronaldo, se dedique a comprarse yates de lujo, coches, mansiones o incluso islas. Llegan a comprar cualquier cosa con tal de llamar la atención y apaciguar su ego. Algo que ni siquiera se le pasa por la cabeza a Kanouté. Él traduce mentalmente el dinero en niños a los que puede ayudar. El maliense es único no sólo por su calidad como jugador, sino también por su calidad humana. Como bien dice Del Nido, “es difícil, pero ojalá tengamos la suerte de ver a otro jugador del nivel profesional y humano de Kanouté”. Y yo que lo vea, Presidente.

También hubo un par de cosas que no me gustaron ayer, como, por ejemplo, la desidia de algunos jugadores que deberían estar deseando de disponer de minutos para reivindicarse ante Míchel, aunque sea en un amistoso sin trascendencia alguna. Especialmente fueron decepcionantes los casos de Diego López y José Antonio Reyes, aunque Fazio y Bernardo parecía que no querían quedarse atrás en el despropósito y también se lucieron lo suyo.

El otro detalle desagradable fue el cántico de una mínima parte de la afición contra el Betis, que, como no podía ser de otra manera, fueron acallados inmediatamente por todo el estadio. Hay gente que no aprenderá nunca. No tienen remedio.

Ayer se le dijo adiós a Kanouté, a uno de los mejores jugadores, si no el mejor, que yo he visto con la camiseta sevillista. Confío en que su adiós no sea definitivo, sino, simplemente, un “hasta pronto”.