Archivo mensual: septiembre 2012

La liga española apesta a podrido

Nuestra competición es la peor de Europa por muchas razones, y una de ellas es por la baja calidad del arbitraje. Estos señores colegiados, que cobran una barbaridad de dinero, tienen actuaciones difíciles de justificar. Partidos como el At. de Madrid-Betis y el Sevilla-Barcelona de ayer habrían tenido un resultado muy distinto si hubieran estado bien arbitrados.

Nervión no regala puntos, pero los roban. El Barcelona está plagado de jugadores de primer nivel, pero tuvo que recurrir al árbitro para superarnos. La clave del partido estuvo en la expulsión de Medel, cuando ganábamos por 2-0. Cesc Fábregas provoca al chileno y después simula que es agredido. El árbitro no lo ve, pero aún así expulsa a Medel, supuestamente porque alguno de sus asistentes le ha dado el chivatazo. A Cesc ni se le ocurriría hacer esto en una liga seria, como la Premier inglesa, porque se arriesgaría a una sanción de varios partidos por conducta antideportiva. Aquí en España, en una liga de chichinabo, no le ocurrirá absolutamente nada. Es más, seguro que saltará algún lumbreras que dirá que Cesc estuvo listo o pillo e incluso le aplaudirán. Para colmo Cesc es reincidente. Todos nos acordamos de cómo se fue Kanouté para este niñato consentido, que se cree muy valiente porque le protege su camiseta. En España se permiten y se alaban estas actitudes y en otros países se castiga con dureza. Será cuestión de cultura.

Pero el árbitro no se quedó sólo ahí, sino que fue más allá. Sólo tengo palabras de agradecimiento para nuestros jugadores, que se vaciaron durante los 95 minutos que duró el partido. Debe ser durísimo tener enfrente a un rival tan difícil de batir y, sobre todo, a un árbitro que te machaca desde el minuto 1. Un árbitro que no pita faltas, no porque no las vea, sino, sencillamente, porque no le da la gana. Al menos al Barcelona le señalaba alguna de vez en cuando, pero al Sevilla prácticamente ninguna. Tenía que ser clarísima para que la señalara, y ni aún así. Eso mina la moral a cualquiera, y además físicamente es un tormento, porque no te da lugar ni a tomar un respiro. Estando además en inferioridad numérica, lo más normal es que sea decisivo, como así fue.

La otra jugada decisiva fue la clamorosa mano, en las mismas narices del árbitro, de Thiago Alcántara. Mano involuntaria, pero que le sirvió para cortar la jugada, controlar el balón y montar el contragolpe. Es lo de siempre: voluntaria o involuntaria según el jugador que le dé.

Lamentablemente, Mateu Lahoz fue el triste protagonista del partido. Todo lo demás quedó en anécdota: el  trallazo de Trochowski, el golazo de Negredo… todo al garete porque el árbitro de turno no tuvo ni el más mínimo respeto a los profesionales del Sevilla, ni a una afición que asistió en buen número al Ramón Sánchez Pizjuán.

Me gustó mucho mi equipo y el planteamiento. Así se nos irán muy poquitos puntos esta temporada. Lo único que no acabo de entender fue a qué vino sacar a Manu del Moral. No sé qué pintaba sobre el terreno de juego el jiennense, porque es un jugador que no sabe defender –fundamental ayer– y que casi no sabe atacar. Esto último se vio claramente cuando dio el último pase a Navas en un contragolpe, saliendo el palaciego desde nuestro propio campo, con todo el hueco del mundo, y se la dio al defensa del Barcelona. Me dio la impresión de que sacar a Manu en este partido era como estar casi con un jugador menos. Y lo cierto es que no aportó nada.

Ahora habrá que intentar recuperar a los jugadores física y moralmente, e intentar olvidar lo más pronto posible este indignante partido.

Ya debería estar acostumbrado a arbitrajes como el de ayer, porque los he estado sufriendo durante 35 años. Pero tengo que reconocer que me sigo indignando como el primer día. No aprendo.

El más difícil todavía

Durísima prueba la que pasaremos mañana, pues recibiremos al Barcelona, que es, en mi opinión, el plantel más fuerte de la liga. No vamos a descubrir ahora al Barcelona, porque está plagado de jugadores de primer nivel. Sin embargo, destacan dos de ellos: Messi e Iniesta.

Para mí, Iniesta es el mejor jugador español. Y en la UEFA piensan igual que yo, porque hace poco le nombraron «mejor jugador europeo del año», por delante de Messi y Cristiano Ronaldo. Yo no llegaría tan lejos. Me parece que Iniesta sí es mejor que Ronaldo, pero Messi ya son palabras mayores. Yo soy uno de los que considera que Messi es actualmente el mejor jugador del mundo. Ambos son capaces de desequilibrar un partido con una facilidad pasmosa, pero Messi es, sencillamente, diferente. Inigualable.

Lo que está claro es que mantener a cero la portería teniendo enfrente a un equipo de tanto potencial va a ser complicadísimo. No obstante, y a pesar de que el Barcelona ha ganado los cinco partidos disputados hasta el momento, me parece que el equipo culé ya no es la apisonadora que solía ser. Ha ganado algunos partidos con apuros, como en la pasada jornada, contra el Almería, y su línea defensiva es más vulnerable ahora, ya que no estarán ni Pujol ni Piqué, por lesión.

Lamentablemente, los que sí estarán serán Iniesta y Busquets, que se han recuperado de sus lesiones a tiempo. Digo yo que el de Fuentealbilla podría haber seguido una semanita más lesionado. Aunque también es verdad que, en el caso de ganar, tendría mucho más mérito nuestra victoria.

El gran partido contra el Madrid debe servir para convencernos que no el Barcelona, por muy fuerte que sea y por mucho que lo parezca, no es invencible. Es cuestión de hacer las cosas bien sobre el tapete y de que el árbitro se medio comporte.

Y si perdemos, al menos que lo hagamos con la cabeza alta y que el Barcelona tenga que sufrir de lo lindo. Se irán puntos de nuestro estadio, pero hay que dejar claro a todos nuestros rivales que Nervión no regala puntos.

La despedida de Kanouté

Ayer se despidió definitivamente Kanouté de su club y de su afición. Lamentablemente, no pude asistir a un partido tan importante, y me tuve que conformar con escucharlo por la radio primero y verlo por televisión después. Me pareció todo muy emotivo, de principio a fin, y me alegró que se hubiera recaudado casi 600.000 euros, que a buen seguro se incrementarán por la generosidad de Javier Labandón, El Arrebato, que cedió a la Fundación Kanouté los derechos de la canción dedicada al gran jugador maliense.

A los que hemos tenido la suerte de ver jugar a Kanouté se nos quedará grabado a fuego en nuestra memoria la forma en que retenía el balón, cómo controlaba de espaldas y con el pecho cualquier balón que le llegase, incluso los que caían con nieve. No olvidaremos tampoco la pasmosa facilidad con la que transformaba los penaltis –me acordé de él una barbaridad en el Rayo-Sevilla–, ni los muchos goles que marcó con nuestra camiseta, especialmente los que logró en las finales que nos dieron títulos. Pero, sobre todo, nunca olvidaremos su compromiso con los más desfavorecidos. Desgraciadamente, no es  normal que un ídolo de masas, un jugador de primer nivel mundial, sea tan solidario. Lo usual es que el que lo tiene todo, como Beckam o Cristiano Ronaldo, se dedique a comprarse yates de lujo, coches, mansiones o incluso islas. Llegan a comprar cualquier cosa con tal de llamar la atención y apaciguar su ego. Algo que ni siquiera se le pasa por la cabeza a Kanouté. Él traduce mentalmente el dinero en niños a los que puede ayudar. El maliense es único no sólo por su calidad como jugador, sino también por su calidad humana. Como bien dice Del Nido, «es difícil, pero ojalá tengamos la suerte de ver a otro jugador del nivel profesional y humano de Kanouté». Y yo que lo vea, Presidente.

También hubo un par de cosas que no me gustaron ayer, como, por ejemplo, la desidia de algunos jugadores que deberían estar deseando de disponer de minutos para reivindicarse ante Míchel, aunque sea en un amistoso sin trascendencia alguna. Especialmente fueron decepcionantes los casos de Diego López y José Antonio Reyes, aunque Fazio y Bernardo parecía que no querían quedarse atrás en el despropósito y también se lucieron lo suyo.

El otro detalle desagradable fue el cántico de una mínima parte de la afición contra el Betis, que, como no podía ser de otra manera, fueron acallados inmediatamente por todo el estadio. Hay gente que no aprenderá nunca. No tienen remedio.

Ayer se le dijo adiós a Kanouté, a uno de los mejores jugadores, si no el mejor, que yo he visto con la camiseta sevillista. Confío en que su adiós no sea definitivo, sino, simplemente, un «hasta pronto».

Victoria de Champions

Se tenía que ganar en Riazor y se ganó, que era lo importante. Que es siempre lo importante. Ganar como sea, jugando bien o mal.

En mi opinión, el Sevilla fue bastante superior al Deportivo, y si no fuera por el pésimo estado de forma de Negredo, el resultado habría sido más contundente. Es verdaderamente desesperante ver las ocasiones que falla el vallecano. A Míchel sólo le faltaba darse cabezazos contra el banquillo. Menos mal, que, por lo menos, fue capaz de enchufar una, tras jugada sensacional de la dupla Navas-Cicinho.

Lo que más me gustó, una vez más, fue la fortaleza defensiva. Considero que esta línea ha ganado bastante con Botía, que es mucho más efectivo y seguro que Fazio. El único problema de Botía es que se está cargando con rapidez de tarjetas, algunas de ellas perfectamente evitables. También se nota una barbaridad en defensa la labor de Maduro y Medel.

Pero si destacó alguien, ese fue, sobre todo, Jesús Navas. Estuvo espectacular durante todo el partido. La defensa deportivista fue incapaz de pararle.

Está claro que ahora están saliendo bien las cosas. Se suele decir que cuando la suerte acompaña se marcan goles hasta con el culo. Rakitic se encargó de demostrar que eso es cierto. Un Rakitic que cada día se esfuerza más y se le ve más comprometido con el equipo. El gol fue de fortuna. Eso es indiscutible. Pero hay que buscarlo, hay que presionar al portero. A ver si se le pega algo a Negredo, porque hasta para eso se le ve desganado.

En general, el equipo estuvo bien, pero es una lástima que no tengamos arriba un finalizador de la clase de Súker, Luis Fabiano o Kanouté. Es evidente que un delantero así nos daría muchos puntos.

Ahora que estamos en plaza de Champions, hay que lograr algo que no fuimos capaces de hacer la temporada pasada: mantenerla. Messi y compañía será la prueba de fuego.

Para terminar dejo un curioso enlace, que he encontrado por casualidad, de una crónica de un sitio web llamado Sportyou. Me da la impresión de que su autor no vio el partido. Y si lo vio, tiene una extraña forma de ver las cosas.

Después de una gran victoria viene una gran derrota

No es que yo sea pesimista con respecto al partido de esta noche ante el Deportivo de la Coruña, pero el título de este post es un dicho que hay que tener muy en cuenta para no salir escaldado de Riazor.

La victoria ante el Real Madrid ha dejado un ambiente de euforia que no me gusta un pelo. El equipo y el entrenador reciben loas por todos sitios, desde la prensa hasta de los jugadores y entrenador coruñeses. Mucho azúcar, del que tanto huía Caparrós y que, en mi opinión, será el principal enemigo con el que nos encontraremos esta noche.

Enfrente tendremos un equipo que aún está imbatido y que nos esperará con el cuchillo entre los dientes. Tendremos que correr más que ellos si queremos sacar algo positivo. Mal nos irá si jugamos andando y con aires de superioridad. Tenemos que concienciarnos de que es necesario tratar a todos los rivales por igual, indepentemente de su teórico potencial. Al fin y al cabo, dan los mismos puntos por ganar al Madrid que al Getafe.

El Depor ha vendido a lo mejor que tenía –Andrés Guardado–, pero tiene algunos jugadores con calidad y que pueden darnos un disgusto como no estemos atentos.

Confío en que el terreno de juego no sea un obstáculo, porque la lluvia recibió al equipo al llegar y puede hacer acto de presencia durante el partido. No creo que nos beneficiase un césped mojado.

Ya es hora de conseguir la primera victoria a domicilio, que de llegar nos pondría muy arriba. Pero si ésta llegase, hay que tener claro que esto no ha hecho más que empezar y que no hay motivo para lanzar las campanas al vuelo. Si jugadores y afición huímos de la euforia, pienso que nos irá mucho mejor a todos.

Se va Jose María Cruz

Difícil reto el que se le presenta al Presidente del Sevilla, una vez confirmado que Jose María Cruz dejará el Sevilla a final de mes.

No será nada fácil encontrar un profesional del nivel de Cruz. Desde que ocupó su cargo, allá por el año 2002, ha sido pieza clave para lograr el importante crecimiento de la entidad, tanto en el aspecto económico como estructural.

También hay que destacar su importante labor en organismos como la Asociación de Clubes Europeos (ECA) o la Liga de Fútbol Profesional, organismo este último donde tuvo que presentar su dimisión, debido a la lamentable forma de actuar de la entidad que rige nuestro fútbol profesional.

Se va un profesional íntegro, trabajador y con una amplia formación. Y por si fuera poco, sevillista. Se va, en definitiva, uno de los pilares fundamentales del Sevilla de los títulos –los otros son, en mi opinión, Del Nido y Monchi–. Esperemos que no se note en demasía su marcha, aunque me da la impresión de que va a ser complicado.

Luis Alberto, ideal para el Barcelona y para cualquiera

El que fuera grandísimo jugador del Valladolid y Barcelona, Eusebio Sacristán, ahora entrenador del Barcelona B, ha declarado recientemente que Luis Alberto tiene unas condiciones ideales para el juego de su equipo. Yo añadiría que tiene unas condiciones ideales para cualquier equipo, ya que pienso que a la mayoría de los sevillistas nos parece un gran jugador y, particularmente los que lo hemos visto varios años en los escalafones inferiores, no entendemos el motivo por el que hasta cuatro de nuestros entrenadores de la primera plantilla no han confiado en él.

Sin embargo, a Eusebio, que también debe entender algo de esto, se le cae la baba con el de San José del Valle. Dice de él que «se ha adaptado muy rápido. Tiene unas condiciones ideales para nuestro juego: mucha calidad, buena visión de juego y un físico que, a pesar de no ser muy explosivo, le ayuda a utilizar muy bien el cuerpo para aguantar el balón y meter pases. Encaja muy bien con nuestro estilo y está rindiendo a muy buen nivel.» En mi opinión, una definición perfecta de nuestro todavía canterano.

Luis Alberto no empezó siendo titular, pero en los dos últimos partidos ha sido totalmente determinante en las victorias del Barcelona B, marcando dos goles y dando una asistencia de gol. Empezó jugando de interior pero en el último lo hizo de falso nueve.

Está claro que, de seguir Luis Alberto en ese plan, no creo que el Barcelona cometa el mismo error que el Sevilla y le deje escapar.

Al final, es un problema de actitud

Se ganó al Madrid y se le ganó bien. Partido complicadísimo, como siempre, y por los mismos factores de siempre: la gran calidad de sus jugadores y la mano –o manos– que les echa el trío arbitral de turno. No obstante, considero que el arbitraje estuvo aceptable. Algunos diréis, ¿cómo que aceptable, si perdonó dos expulsiones clarísimas? Pues sí, pero podría haber sido mucho peor. Hay que tener en cuenta que entra dentro de lo «normal» que el árbitro no se atreva a expulsar a un jugador del Madrid –o a dos, como fue el caso– quedando tantísimo tiempo por delante. Igualmente, pudo expulsar a Rakitic, por hacer un placaje absurdo a un jugador madridista cuando ya tenía una amarilla. Y aunque Undiano Mallenco y sus colaboradores pitaron algunas faltas que no lo hubieran sido ni en baloncesto, en general estuvo acertado en ese aspecto.

Del partido me quedaron algunas cosas claras:

–Si corremos más que el rival, presionando cada balón y esforzándonos al máximo, tenemos muchísimas posibilidades de ganar o, al menos, puntuar. Aunque creo que tenemos peor plantilla que Madrid, Barcelona, Valencia y Atlético de Madrid, y similar a Málaga, si ponemos todo en el terreno de juego, como hicimos el sábado, vamos a perder pocos partidos.

— Hemos mejorado mucho en defensa. Se nota una barbaridad el aporte de Cicinho, tanto ofensiva como defensivamente. La banda derecha ya no es un coladero, y además es mucho más peligrosa, porque Cicinho se entiende muy bien con Navas. En cuanto a Botía, quiero verlo más, porque hay cosas de él que no me gustan. Si pule algún que otro defecto, puede ser un gran defensa.

Contra el Madrid se defendió bastante bien, pues el Madrid dispuso de pocas ocasiones de gol. Sin embargo, tuvimos dos fallos graves, que nos pudieron costar caros: uno de Cicinho, perdiendo un balón en una zona peligrosísima, y otro de Palop, en una mala salida.

— Maduro puede ser un gran fichaje. Me volvió a gustar mucho el partido que hizo el holandés. Medel y Maduro fueron claves a la hora de parar el ataque del Madrid. Es el complemento ideal de Medel. El ex valencianista sabe robar y retener el balón. Tiene calidad para sacarlo jugado y pasar en largo. Además, es difícil que pierda la posición, con lo cual le da bastante consistencia al centro del campo.

— Y, por último, en ataque somos muy blanditos. Contra el Madrid tuvimos algunas ocasiones de gol tan claras que tienen que acabar en el fondo de la red siempre. Ya hemos dejado de tener dinamita arriba, como en los tiempos de Kanouté y Luis Fabiano. Y eso, desgraciadamente, nos va a costar bastantes puntos. Sólo tenemos arriba un delantero, que suele ser Negredo, y cuando éste no tiene su día –más a menudo de lo deseado– lo tenemos complicado para hacer goles. Tendremos que confiar en que Míchel sea capaz de mejorar el rendimiento ofensivo de la segunda línea, que en la temporada pasada fue prácticamente nulo.

Ahora no podemos caer en el mismo error de la temporada pasada. Hay que recordar que el declive del Sevilla comenzó tras el gran partido que hizo en el Nou Camp. Como ahora nos creamos los mejores por haber ganado al Real Madrid, nos podemos llevar el primer batacazo en Riazor. Excesos de confianza, ninguno.

El primer paso es creer

Es evidente que ganar a nuestro próximo visitante, el Real Madrid, es harto complicado. Y no diría ya el ganar, sino incluso empatar, pues a nadie se le escapa que el equipo madrileño es, hoy por hoy, muy superior al Sevilla FC. El que se haya producido esta superioridad en los últimos años es totalmente lógico, ya que el Madrid no hace más que aumentar sus ingresos –fundamental la TV– y el Sevilla disminuirlos, y ese «pequeño detalle» tiene su reflejo en el terreno de juego. No obstante, en fútbol no todo es dinero, y sobre el césped del Ramón Sánchez Pizjuán estarán 11 contra 11.

¿Se puede ganar el partido del sábado? Pues sí, perfectamente. Pero para ello será necesario que se den varias circunstancias:

– En primer lugar, que se lo crean los jugadores. Si ellos mismos no creen que pueden ganar, es totalmente imposible que nos llevemos la victoria. Eso es de perogrullo.

– En segundo lugar, tenemos que hacer un partido muy completo. Es decir, tenemos que estar muy acertados tanto en defensa como en ataque, y, por supuesto, mostrar mucha intensidad en cada balón.

– Y en tercer lugar, que el trío arbitral medio se comporte. Tampoco vamos a pedirles que nos traten por igual. No soy tan iluso como para pensar en eso. Nunca lo han hecho y no creo que lo vayan a hacer ahora. Pero sí al menos confío en que no nos machaquen con decisiones tan polémicas como el gol anulado a Luis Fabiano del Sevilla-Madrid de Copa del Rey, el también anulado a Negredo en la misma eliminatoria pero en el Bernabéu, o, el más reciente de todos, el del Madrid-Sevilla de la temporada pasada, con gol anulado a Fazio por haber rozado a Pepe en un salto en el área. En otras palabras, que, al menos, nuestros goles también cuenten.

También sería muy importante, aunque no decisivo, que la afición también crea que se pueda ganar el partido. Tenemos que remar todos en la misma dirección y olvidar rencillas personales que sólo perjudican al club. El Ramón Sánchez Pizjuán tiene que estar a reventar y, como bien dice Míchel, los jugadores del Madrid tienen que sentir la presión. Yo añadiría aquí al árbitro, porque al final, se quiera o no, es un personaje decisivo, como, desgraciadamente, ya sabemos bien los sevillistas.

Y por supuesto, tenemos que creer que se puede ganar el partido hasta el final. En los últimos partidos, contra Madrid o Barcelona, cuando nos han marcado el primero he notado en la grada un derrotismo alarmante. Eso no tiene por qué ser así. Lógicamente, si el rival se adelanta en el marcador, la victoria se complica, pero siempre es posible darle la vuelta al resultado, sobre todo si queda mucho tiempo por delante.

Por último, no conviene olvidar que el Madrid no es invencible. De hecho, sólo ha sido capaz de ganar uno de los tres partidos ha disputado, e incluso tiene en su casillero un punto menos que nosotros. Así que está en nuestra mano sacarles más ventaja.

Medel ya no es imprescindible

Poco puede sacarse, tanto en negativo como en positivo, del amistoso de ayer en Tirana, porque fue un bolo veraniego más, donde la intensidad la puso, sobre todo, el equipo rumano. No obstante, me agradó el partido que hicieron algunos jugadores que, por diversas circunstancias, apenas han podido disfrutar de minutos.

Uno de estos jugadores es Maduro. Habrá que verle más detenidamente, pero me da la impresión de que puede ser un buen fichaje, y más aún si tenemos en cuenta que llegó a coste cero. Me gustó el partido serio del holandés. Parece muy ordenado tácticamente. Sabe cuando atacar y defender, y no pierde la posición con facilidad. Técnicamente, se defiende bien e incluso pasó en largo en alguna ocasión. Pienso que  puede ser un sustituto de garantías de Gary Medel, o al menos, debe apuntalar un centro del campo que, la temporada pasada, cuando faltaba el chileno, se desmoronaba con una facilidad pasmosa.

Es cierto que Maduro no triunfó en el Valencia, pero también es cierto que allí jugó casi siempre de central. Sí lo hizo en el Ajax, donde fue codiciado por grandes equipos de Europa.

También me gustó el partido que hicieron tanto Kondogbia como Campaña. El francés jugó un partido bastante completo, exceptuando el grave error de perder el balón en una zona donde no se puede perder nunca, y que dio lugar al 1-0. Y Campaña demostró que puede jugar en varias posiciones y que es tan válido, o más, como cualquier otro centrocampista del plantel.

Tengo ganas de ver cómo se desenvuelven estos tres jugadores cuando haya puntos por medio y no en un amistoso de medio pelo. Si cuentan con la confianza de Míchel, pueden aportar mucho a nuestro centro del campo. Un centro del campo que se va a pasar su prueba de fuego este sábado. El Madrid va a ser un buen medidor para saber si verdaderamente tenemos mejor plantilla y mejor entrenador que la temporada pasada. El Sevilla-Madrid fue uno de los mayores fracasos de Marcelino. A ver qué nota saca Míchel en este pequeño parcial que supone enfrentarse a los grandes.

Lástima que las ofertas no hubieran llegado antes

Decía ayer Del Nido que el 31 de agosto llegaron dos ofertas a Nervión: una de 20 millones por Álvaro Negredo, procedente del Tottenham, y otra de 10 millones, procedente del Rubin Kazan, aunque ésta parece ser que sólo se realizó de manera verbal.

Me da la impresión de que si la oferta de White Hart Lane hubiera llegado antes, a Negredo le habrían puesto un lacito, porque 20 millones son muchos millones, y más aún teniendo en cuenta el irregular rendimiento del vallecano. Pero claro, el club es consciente, aunque no se quiera reconocer, que la delantera está cogida con alfileres, y habría sido muy arriesgado y difícil buscar un sustituto de garantías en pocas horas. Además, Negredo quiere seguir en el Sevilla, con lo cual no creo que Del Nido y compañía tuvieran dudas de que lo más correcto era que Negredo continuara.

De ser cierto que el pretendiente de Negredo era el Tottenham, se confirmaría, como afirma Monchi, que el Sevilla no ha mostrado ningún interés en Giovani Dos Santos, pues a buen seguro los londinenses habrían utilizado al mexicano en la operación, con el fin de abaratar el traspaso.

También considero muy buena la oferta del Rubin Kazán, sobre todo para el jugador, pues algunos medios afirman que le ofrecían una ficha anual de 4’5 millones de euros. El jugador, sin embargo, la ha rechazado por no querer jugar en una liga menor, como es ahora mismo la liga rusa, por mucho dinero que mueva. O igual ha sido porque su novia sevillana no quiere cambiar el calorcito de Sevilla por el gélido clima de Kazan. Cualquiera sabe.

De haber habido más tiempo, yo habría visto con muy buenos ojos la salida de estos dos jugadores, que tuvieron un rendimiento decepcionante la pasada temporada. Treinta millones de euros, en los tiempos que corren, dan para mucho. Al menos, para buscarles unos buenos sustitutos y para tapar algunos agujeros económicos.

100 millones de euros en dos jugadores.

Eso es lo que acaba de gastarse el Zénit de San Petesburgo en dos jugadores: Givanildo Vieira de Sousa –más conocido como Hulk–, del Oporto, y Axel Witsel, del Benfica. Al primero lo ha fichado por 60 millones –su cláusula era de 100– y al segundo por 40 millones, que era lo que valía su cláusula.

Recuerdo que hace algún tiempo leí una crítica, en un blog sevillista, a la mala gestión del Sevilla en materia de fichaje en los últimos años, y este aficionado se preguntaba cómo era posible que hace pocos años el Sevilla fuera capaz de superar a equipos como el Tottenham o el Zénit y ahora estos equipos están muy por encima del Sevilla.

Yo le encuento una explicación muy sencilla, y es que estos equipos no dependen de los ingresos ordinarios de un equipo de fútbol. El Tottenham fue comprado por una multinacional inversora que, a buen seguro, pondrá un buen puñado de millones de euros todos los años. Y tras el Zénit está Gazprom, la compañía explotadora de gas natural más importante del mundo. ¿Y quién está detrás de Gazprom, al igual que ocurre en las principales petroleras de Rusia? En estos enlaces, de El Confidencial e Interviú, aunque están algo anticuados, lo explican claramente.

El fútbol ahora mismo es el juguete de los jeques y los mafiosos. Equipos como el Paris Saint Germain, el Zenit de San Petesburgo o el Chelsea de Abramovich –otro amigo de Putin–, que hace unos años no aspiraban a nada, ahora lo hacen a todo. A Abramovich le ha costado ganar la Champions, pero estaba claro que, simplemente, era una cuestión de tiempo.

Poderoso caballero es don dinero. Y cada día que pasa, es más poderoso.

Pandilla de «mataos»

Ésa es la sensación que me ha dejado hoy mi equipo en Vallecas, que son una pandilla de «mataos». Una nulidad ofensiva total. Además, por si fuera poco, imprecisión en los pases, malos controles, escasísimos desmarques… hasta para lesionarnos somos torpes. Esperemos que Spahic no tenga nada.

No puede ser que un equipo que aspira a quedar en posición europea no sea capaz de transformar dos penaltis, ni de aprovechar una superioridad numérica durante 26 minutos de juego. Pero es que ni siquiera hemos tenido una ocasión clara en esos minutos de superioridad. Hoy ha sido uno de esos partidos donde Negredo no ha aportado nada, y así es imposible.

Seguimos teniendo tan poco gol como la temporada pasada, y eso se traduce en puntos perdidos. Al final, van a tener razón Míchel y Monchi y no va a ser necesario un delantero, sino que deberían ser, al menos, dos. No se puede tener menos mordiente en ataque. Los partidos del Sevilla se convierten en un suplicio, pues son una sucesión de ocasiones claras falladas, y uno siempre espera que el rival, a la mínima, la cuele dentro. Afortunadamente, esto no ha ocurrido hoy, con lo cual, visto lo visto, hasta doy por bueno el punto. El fútbol es implacable y, normalmente, cuando se perdona tanto se acaban perdiendo los tres puntos.

No me han gustado nada los cambios. De hecho, tras hacerse estos el Sevilla ha ido a peor, que ya era difícil.

Hoy he echado en falta a Luna. Dado el nivelito de Del Moral, nos habría venido de lujo el canterano. También esperaba que Campaña fuera de la partida en el segundo tiempo. Hervás se limitó a perder un balón tras otro.

El árbitro, lamentable. Pitó dos penaltis clarísimos, pero se hartó de perdonar tarjetas amarillas a los jugadores del Rayo.

Y el próximo partido es contra el Madrid. Que Dios nos coja confesados. Tendremos que mejorar muchísimo, si no queremos hacer el ridículo por tercer temporada consecutiva.

Nota post post: Claro que podría haber sido mucho peor, como le ha ocurrido al Español. Hasta el minuto 54 iba ganando 0-2 al Levante, en el 56 le empatan, y pierden en el descuento, cuando tenían superioridad numérica, y con gol en propia meta. Para matarlos.

Y el sustituto de Kanouté no llegó

Tengo que reconocer que no he entendido la planificación del Sevilla esta temporada. En mi opinión, está claramente descompensada, pues sólo tendremos un par de delanteros centro hasta enero.

Por más que me lo pregunto no encuentro una respuesta lógica al porqué de jugar con fuego. No se me olvida que uno de los motivos por los que bajó el Villarreal fue por la pérdida de poder ofensivo. Los castellonenses tenian tres delanteros: Rossi, Nilmar y Marco Rubén. Se les lesionaron dos de ellos durante gran parte de la temporada, y sin hacer goles es muy difícil ganar partidos. Nosotros contamos sólo con dos, por lo que el riesgo me parece enorme. La única explicación que se me ocurre es que la Dirección Técnica tenga una confianza ciega en el canterano Rubio, pero si fuera asi, supongo que ya sería miembro, a todos los efectos, de la primera plantilla y no estaría en el filial.

Lo cierto es que se nos fue Luis Fabiano y no llegó sustituto. Se nos ha ido Kanouté y tampoco ha sido sustituido. Estamos hablando de dos de los mejores delanteros del Sevilla de todos los tiempos, y yo confiaba en que, en su momento, serían sustituidos por jugadores de categoría contrastada o con jovenes promesas, con lo cual mi decepción en este sentido es mayúscula.

Tendremos que rezar para que no se lesionen Negredo ni Babá, y que al vallecano le dé por colar algún balón de vez en cuando, y no se dedique a perderse entre los centrales rivales y a trotar por el césped, como ha hecho en muchísimos partidos. Esperemos que Negredo no se acomode, porque ahora mismo es titular indiscutible y Míchel ya ha demostrado que muy mal lo tiene que hacer para que Babá le quite el puesto.

En cuanto a la defensa, también esperaba que la marcha de Escudé fuera compensada con el fichaje de un central de garantías y con experiencia. Sin embargo, ha llegado Botia, que para mí es más un jugador de futuro que de presente. Tendremos, por tanto, que seguir «sufriendo» los despistes de Fazio y Spahic, quienes suelen tener al menos uno o dos por partido.

Eso sí, en el centro del campo no creo que tengamos problemas, porque hay centrocampistas para parar un tren.

Esto no ha hecho más que empezar, y ya va convocado Rubio para el partido de mañana. Y enero queda muy lejos.