Sevilla 2 – Valencia 1. Al menos, se compitió.

No pasamos la eliminatoria. Era lo previsible, dada la ventaja que el Valencia traía del partido de ida y que, hoy por hoy, es un equipo superior a nosotros.

Los pocos espectadores que acudimos ayer al Ramón Sánchez Pizjuán, al menos, pudimos ver que el equipo corrió y luchó todo lo que pudo. Cuando se da todo, nadie puede reprochar nada.

Quedamos apeados de otra competición, y ha sido así porque hemos vuelto a reincidir en los mismos errores de siempre. Hemos vuelto a estar fallones de cara a gol y atrás hemos dado facilidades. El Valencia apenas tuvo ocasiones, pero le bastó aprovecharse de una jugada donde estuvimos muy inocentes. Si tenemos la defensa muy adelantada, excesivamente adelantada, y no presionamos a un muy buen jugador, como es Jonas –Varas hizo un paradón a un tiro lejano suyo– lo normal es que dé un pase al hueco y deje a Soldado, que siempre busca el desmarque, en posición franca de gol. Pues esto que el aficionado al fútbol lo ve como algo lógico, no lo supieron ver los centrales, ni ayer ni ante el Madrid.

Esta es una de las razones por la que me gustaría ver a Cáceres de central. Ya me he mentalizado que me voy a quedar con las ganas, pero Cáceres es mucho más rápido que Spahic y Fazio, y, por supuesto, más técnico, con lo que también ganaríamos en salida de balón. Para jugar con la defensa adelantada, mientras más rápidos sean los defensas, mejor.

Otra de las cosas previsibles era que Soldado aportara más que Negredo. No me explico por qué sigue jugando Negredo. No le espolearon ni la presencia de Del Bosque en el palco, ni las palabras de Emery. No entiendo cómo hay gente que se empeñan en compararlo con Soldado. Éste presiona bien y con sentido, lucha por cada balón, se desmarca con inteligencia, tiene mucha movilidad, y no suele perdonar de cara a gol. Sin embargo, Negredo se limitó a perderse entre la defensa valenciana, estático, sin caer a banda, y nulo en ataque.

Me parece que a Negredo le hace falta un banquillazo. Si es necesario que juegue Hiroshi, pues que juegue, pero tal y como está Negredo, seguro que el japonés aporta más que él.

Y también, por supuesto, era previsible el error de Marcelino, que siempre reacciona tarde. Me llevé desde el inicio del segundo tiempo preguntándome: ¿por qué no entra Kanouté? Y cuando finalizó el partido, ¿por qué no habrá entrado Kanouté antes? El maliense ve con facilidad lo que otros no ven nunca, y siempre se impone por alto. Un lujo tenerlo en el banquillo. Un lujo que no nos podemos permitir.

El árbitro también dió el nivel esperado. No se le pueden pedir peras al olmo. Siempre monta un numerito. Fue un aliado del Valencia, que repartió leña a distro y siniestro y permitió, sin rubor alguno, las continuas pérdidas de tiempo del equipo ché. Para colmo, tuvo la desvergüenza de descontar únicamente los tres minutos de rigor por haberse agotado los cambios. Y lo peor es que su hermano, que es igual o incluso peor que él, nos arbitrará el sábado.

Tenemos que pensar ya en el Espanol. Sólo nos queda el triste consuelo de que, al menos, nos ha eliminado un equipo superior. Ya quisiera tener yo en mi equipo a jugadores como Ramis, Mathieu, Banega, Jonas o Soldado. Todo sería muy diferente.

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