No se están haciendo las cosas bien

No hace muchos años los sevillistas podíamos ver al Sevilla más poderoso que he conocido. Un Sevilla capaz de golear al FC Barcelona en la final de la Supercopa de Europa en Mónaco (0-3), y al Real Madrid (2-5), en su propio feudo, en la final de la Supercopa de España. Desde entonces, la plantilla ha ido perdiendo potencial de forma progresiva. No obstante, hace poco más de año y medio ganamos, de manera brillante, el último título, ante el Atlético de Madrid, en Barcelona. Pero lo cierto es que cada vez nos cuesta más clasificarnos para las competiciones europeas, e incluso nos eliminan de ellas, a las primeras de cambio, equipos que hace poco no habrían sido rival.

Es cierto que, en algunos aspectos, hemos tenido mala suerte, como en las eternas lesiones de Koné (costó unos 12 millones de euros), Acosta (unos 7 millones de euros) y Fazio (no llega al millón de euros), o el primer mal año de Negredo (15 millones). O la espantada de Squillaci, justo antes de un partido decisivo contra el Braga, de nefasto recuerdo. Pero, en otros casos, no se ha actuado bien.

Por ejemplo, en general, no se ha invertido con acierto el dinero recaudado por las ventas de jugadores importantes. Hay que admitir que las ventas eran obligadas, porque el Sevilla no puede retener por mucho tiempo jugadores como Ramos, Alves, Keita, Adriano… cuando vienen a por ellos equipos que les pueden ofrecer contratos que doblan o triplican al que tenían en el Sevilla, y la posibilidad de ganar títulos con más asiduidad. Pero lo que sí puede hacer el Sevilla es invertir el dinero procedente de esos traspasos con eficiencia, y eso, lamentablemente, no se ha hecho. Así, tenemos el caso de Zokora, que tenía una edad y ficha elevada, costando 10 millones de euros, aproximadamente; Alexis, que no jugaba en el Valencia y costó unos 5 millones de euros; Abdulay Konko (9 millones), que triunfó en Italia pero que no tenía la más mínima implicación con el club, al igual que ocurrió con Boularouz (cedido); Tom de Mul, del Ajax, unos cinco millones; Romaric, del Le Mans, por unos 8 millones de euros; Guarente, por 5 millones, siendo además un fichaje de riesgo…

En definitiva, el Sevilla no ha sido capaz de sustituir con éxito, por diversas circunstancias, a jugadores tan importantes como Alves, Javi Navarro, Keita, Adriano, Renato o Luis Fabiano. Y, en mi opinión, ya a estas alturas tendría que haber buscado ya los sustitutos de Palop, Escudé y Kanouté, quienes, por desgracia, ya no están para muchos trotes.

También considero un error el no contar demasiado con la cantera, máxime cuando la situación económica no es muy boyante. Parece que proceder de la carretera de Utrera es un handicap. En verano se traspasa, por una minucia, a Diego Capel y Rodri, y siguen condenados al filial jugadores como Salva y Luis Alberto, que llevan tiempo pidiendo paso. Al menos, Campaña ha tenido más suerte.

Tampoco estuvo muy acertado el club cuando subió considerablemente el precio del abono, aprovechando el tirón de la clasificación para la Champions. Precisamente, cuando más falta hacía llenar nuestro estadio, esa decisión provocó un descenso de la masa social.

Todavía estamos a tiempo de volver a parecernos al Sevilla poderoso que asombraba a todos, pero para ello, la Secretaría Técnica deberá ponerse las pilas y volver a fichar jugadores con proyección y a buen precio, porque son ellos los que finalmente deciden los partidos. Pero si se trae a alguien, por favor, que sea para mejorar lo que ya hay, y, sobre todo, que no cierre el paso a los jóvenes valores del Sevilla Atlético.

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2 Respuestas a “No se están haciendo las cosas bien

  1. Pero como al condenado de nuestro presidente que ya se le puede decir condenado sin medio a equivocarte le vale vivir del pasado pues asi nos va que se ha encargado de devaluar la plantilla año tras año y traer entrenador que no molesten y asi nos ha ido y peor que nos ira al menos si sigue de presidente cosa que veo dificil y seria una barabridad seguir contando con un condenado como presidente del club

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  2. Miguel, todavía la sentencia no es firme. Un tribunal lo ha declarado culpable, pero el tribunal puede estar equivocado. Para eso están los recursos. A ver qué dice el siguiente Tribunal, que no sé si es el Supremo o el Constitucional. Incluso he leído que puede recurrir a Estrasburgo.

    O sea, que aún no hay nada firme, y se le puede llamar condenado, pero no sería correcto. Antes tiene que acabar el proceso judicial.

    Un saludo.

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