Archivo diario: 17/10/2011

Varas, de nuevo nuestro salvador

Uno mira la clasificación y no acaba de creerse que sólo hayamos encajado cuatro goles, porque aunque la defensa haya mejorado considerablemente con respecto a la de la temporada pasada, aún tiene bastante defectos que corregir. Para mí, hay dos baluartes en defensa que son esenciales: Spahic y Varas, con mención especial a este último. Su exhibición ayer fue verdaderamente impresionante. Gracias a él tenemos dos puntos más… o tres, porque el Sporting dispuso de más ocasiones, y más claras, que el Sevilla.

Empezó bien el partido, con el magnífico golazo de Del Moral, pero después el sporting se hizo dueño de un centro del campo donde Rivera hacía y deshacía a su antojo. Pasaban los minutos, pero el Sevilla no conseguía imponerse. No obstante, conseguimos incrementar la ventaja en una jugada a balón parado, al rematar Cáceres el balón tras ser repelido por el larguero.

Pero claro, es raro ver un partido en el Sánchez Pizjuán tranquilo y relajado, así que no tardó demasiado en acortar distancias el Sporting, por medio de Barral, tras pérdida de balón por parte de Trochowski en una zona comprometida. A partir de ahí, fue ya un sufrimiento y el partido se hizo interminable, ya que era el Sporting el que disfrutaba de las mejores ocasiones.

Menos mal que tenemos a Varas para sacarnos las castañas del fuego, porque el partido de ayer era fundamental para no perder comba y asaltar uno de los puestos Champions. De igual modo, era importante llenar la saca de puntos antes de ir a Barcelona, donde ya sabemos que lo normal es que te marquen de cuatro para arriba.

Ayer Marcelino desaprovechó otra magnífica ocasión para darle minutos a Campaña. Creo que el canterano nos habría dado más posesión de balón, aunque también es verdad que Rakitic fue el que sacó la falta en el segundo gol sevillista.

En cuanto al árbitro, el tal Pérez Lasa, no intervino en el resultado, pero de nuevo mostró una asombrosa facilidad para tarjetear a los jugadores sevillistas, mientras era más permisivo con el rival. Lo de siempre.

El de ayer no fue un buen partido, pero se ganó, y eso es lo único que importa en fútbol. Lo único. Si llega el buen juego, bienvenido sea, pero, mientras tanto, habrá que «conformarse» con ganar los partidos.