Fallece Juan Arza

El niño de oro nos ha dejado.  Es difícil de evaluar, pero Juan Arza ha sido, posiblemente, el mejor jugador en la historia del Sevilla FC. Fue el único pichichi que ha habido en la historia de nuestro club.

La verdad es que no me lo esperaba. Me he llevado una desagradable sorpresa cuando lo he visto en la web oficial del Sevilla FC: http://www.sevillafc.es/nuevaweb/actualidad/noticias/21346

Juan tendrá que ver los triunfos de su sevilla desde el tercer anillo.

Descanse en paz.

Nota post post:

Dejo un par de artículos publicados sobre el mítico Juan Arza.

Por Antonio García Barbeito, el 18 de julio de 2011:

¿Tú qué sabes, si tú no has visto jugar a Juanito Arza? La cogía, se regateaba hasta al del marcador, y se iba tan niño y tan chulo y se entretenía en contarle los nudos a la red… Y yo no lo vi, Juan, yo no lo vi. Tú fuiste siempre un relato en la voz de mis cercanos, un eterno en las jugadas eternas que relataban los hombres que alguna vez te vieron. Tú no estabas en aquellos primeros álbumes donde mi niñez soñó con ver todo el fútbol en el «Sánchez-Pizjuán». Yo no lo vi, Juan. Pepe Castro, nuestro querido vicepresidente, siempre que me ve me saluda con aquella frase del pregón del centenario del Sevilla: «Y yo no lo vi, no lo vi». No, no te vi, Juan. Tú estabas en las vitrinas de la gloria terrenal y deportiva y yo no alcanzaba a esas vitrinas.

Mi padre me hablaba de ti, de tus tardes gloriosas, como me hablaba de alguna noche mágica de Pepe Marchena. Y yo trataba de imaginarte mimando el balón por el interior derecho de la yerba, como quien enseña a andar a su primer hijo. Por eso, cuando alguien se ponía a hablar de fútbol alabando las excelencias de algún chaval que jugara bonito, la respuesta era siempre la misma: «Tú no viste jugar a Juanito Arza». No, no te vi, Juan, yo no lo vi, digo aquel milagro tuyo con el balón en los pies. Quizá por eso, cuando te conocí, te buscaba para sentirte cerca y hablarte de quienes me hablaban de ti. Ya no estaba vivo mi padre, para haber presumido ante él de conocer a Juanito Arza y de tener fotografías con él, como las tengo, o aquel abrazo en el Lope de Vega aquel octubre del centenario. Vimos juntos algunos partidos de fútbol, y tú, tan prudente, jamás reseñabas lo negativo. Una tarde de fútbol te pregunté: «¿Hay algún futbolista del Sevilla de ahora que pueda recordarme al diablo que fuiste en el césped, Juan?» Me costó trabajo sacarte un nombre, pero al final lo dijiste, bajito, como si fueras a ofender a alguien con decirlo: «Quizá… Jesús Navas».

Guardo un abrazo sevillista —todavía tú con las heridas frescas de una caída— impagable. Fue en el antepalco. Allí hablaba con Antonio Valero y Manolo Ruiz Sosa. Llegaste tú, te uniste al grupo, y en un momento abrí los brazos para abrazaros a los tres al mismo tiempo, y sentí, Juan, como si hubiese abrazado al más cálido y humano escudo del Sevilla. Se nos fue por la banda, camino del último vestuario, Manolo Ruiz Sosa, con la promesa de un arroz en Coria. Y ahora, ayer, te vas y enlutas el blancor creciente del sevillismo. Y yo no quiero verlo, querido Juan; no quiero saber que te has ido a decirle a Dios cómo se juega al fútbol.

Por Quico Canterla, el 19 de julio de 2011:

“Espérame en la puerta del local donde nos reunimos los veteranos dentro del estadio porque antes tengo que entrenarme”. Esto fue lo que me dijo Juan Arza hace un puñado de años cuando quedé con él para hacerle un reportaje. Poco o nada nuevo se podía escribir del que ha sido y será un auténtico mito en la historia del Sevilla, pero me habían comentado, para mi sorpresa, que se ejercitaba, a sus 80 años -casi nada- en aquella primavera de 2003 como si de un auténtico chaval se tratase.

Ese día, Arza me dejó huella. Ni su mejor gol me podría haber impactado más. Desde la grada, bajo un intenso aguacero, le vi dar vueltas al terreno de juego metido en su chubasquero durante casi media hora. Sabía del Arza mito, de ese delantero que firmó algunos de los pasajes más importantes de la historia del Sevilla, pero no del Arza deportista, del espíritu que le llevó a ser un grande. Porque eso es lo que era: un gran deportista, un ejemplo para los más y menos jóvenes que no se puede olvidar.
El Niño de Oro se sube ahora al tercer anillo del estadio, ése en el que se sientan los sevillistas de corazón, para arropar a su equipo como siempre hizo. Su recuerdo es imborrable. Descanse en paz.

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Una respuesta a “Fallece Juan Arza

  1. Raimundo Blanco Fernandez

    D.E.P el jugador mas mitico que vistío nuestra gloriosa camiseta. Tuve el honor de conocerlo personalmente , ademas era una gran persona. Mi mas sentido pesame a toda su familia y a todo el sevillismo. Desde hoy tenemos otro gran jugador en el terder anillo, tengo la seguridad de que será bien recibido por los que llevan tiempo alli, como mi padre, y podran comentar los partidos de nuestro sevilla,

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