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Raúl Rusescu: bueno, bonito y barato

Lo de bueno, lo tendrá que demostrar en el campo; lo de bonito lo tendrán que decir las féminas; y barato… desde luego que es barato. Las cifras son bajas, tanto las de traspaso –se habla de 2’3 millones– como la ficha –450.000 euros que irán subiendo por objetivos–. Firmará un contrato por cinco años.

A priori, Rusescu me parece un jugador interesante. Es internacional con su país, Rumanía, y llega con una buena edad, pues está a punto de cumplir 25 años. Ahora bien, se deberá tener la debida cautela con su fichaje, pues hay que tener en cuenta que Rusescu llega de una competición menor y que ya tenemos el ancecedente de su compatriota Dumitrescu, que no es que maravillara precisamente.

Parece que en Rumanía le van a echar mucho de menos, y ésa es buena señal. Lo único que le falta es un poquito de suerte y que se adapte pronto a su nueva vida.

Según Monchi, Rusescu no viene para sustituir a Negredo. Si eso es cierto, más vale que vaya buscando ya al sustituto del vallecano, porque tiene todas las papeletas para salir.

¿Es justo que el Sevilla vaya a Europa?

Tras conocerse la resolución del TAS (Tribunal Arbitral du Sport), desfavorable para los intereses del Málaga, han surgido voces clamando contra la injusticia que ha supuesto la decisión del organismo europeo de dejar fuera de competiciones europeas al club de la Costa del Sol.

El concepto de justicia siempre es relativo. Probablemente, si preguntamos en Málaga, el pensamiento mayoritario será el de que no es justo que lo que han ganado en el campo se lo vayan a quitar en los despachos; si preguntamos en Sevilla, se pensará que las normas están para respetarlas; y si preguntamos a alguien neutral, pues habrá opiniones para todos los gustos.

En mi opinión, la respuesta a la pregunta que titula mi post, es que sí es justo que el Sevilla juegue en Europa. Obviamente, como soy sevillista, no soy imparcial, pero me parecería una injusticia que el Sevilla se quedara sin disputar la Europa League por dos motivos:

En primer lugar, porque el incumplir las normas tiene que tener su castigo. No puede ser que un club tenga que hacer un gran esfuerzo para poder pagar sus deudas, hasta el punto de tener que vender sus mejores jugadores y, por tanto, debilitarse deportivamente, mientras otros sólo se ocupan de potenciar la plantilla a cualquier coste, aun teniendo deudas con otros clubes y organismos. Sin ir más lejos, el Málaga aún le debe dinero al Sevilla por el traspaso de Sergio Sánchez. Es normal que en la liga española –es normal porque es una liga que deja mucho que desear, donde, por ejemplo, los clubes compran jugadore y no los pagan– no haya sanciones, pero en Europa la cosa cambia. La UEFA se ha propuesto ir a por todas con el llamado Fair Play financiero, y el Málaga ha pagado los platos rotos.

Y en segundo lugar, creo que es justo que el Sevilla vaya a Europa porque a mí no se me olvida el maltrato arbitral al que nos hemos visto sometido este año. Sé que recurrir a los árbitros suena a perdedor, pero lo que yo quisiera es que no tuviera motivos para acordarme de ellos. Lo cierto es que no recuerdo una racha de tantos y tan graves “errores” arbitrales desde que descendió aquel Sevilla que acabó entrenando Julián Rubio. Si nos hubieran respetado un poquito los árbitros, a buen seguro habríamos quedado clasificados en una mejor posición.

No obstante, es evidente que la planificación deportiva esta temporada ha sido nefasta, de principio a fin, pero pienso que, por plantilla y méritos deportivos, el Sevilla ha merecido más premio del que finalmente ha obtenido.

Por último, no hay que olvidar que aún queda la posibilidad de que vaya a Europa el Rayo Vallecano. Lo más normal es que su reclamación sea desestimada, entre otras cosas porque ni siquiera tiene la licencia UEFA que otorga la Federación Española de Fútbol. Sin embargo, lo más prudente es esperar, no vaya a ser que salte la sorpresa.

 

Carnet infantil, sí o sí

Aún no se ha presentado la campaña de abonos para la temporada 2013-2014, pero se palpa la inquietud del sevillismo ante la posibilidad de que se elimine el carnet infantil para la próxima temporada.  Esta inquietud está más que justificada, pues Del Nido dijo que no habría carnets subvencionados y que habría dos días del club, uno de ellos contra Madrid o Barcelona.

Desde mi punto de vista, si se eliminara el carnet infantil, el Sevilla cometería el primer — y esperemos que el último– gran error de la temporada. Lo que hay que hacer es tomar medidas para crear afición, y, desde luego, no es una buena idea el subir ostensiblemente el precio de los abonos a los más jóvenes, cuando precisamente habría que hacer justo lo contrario. En plena época de crisis económica, me pongo en el lugar de un padre que quiera llevar a sus hijos al estadio, y entendería, perfectamente, que decidiera pagar una cuota mensual y quedarse en casa a ver el fútbol tranquilamente por la tele.

Precisamente, en esta temporada que acaba de finalizar, por culpa de los horarios criminales que hemos padecido, han sido muchos los niños que, a pesar de tener su carnet, no han podido ir al estadio. Subir el precio del carnet infantil sería la puntilla al aficionado más joven, que es el germen del sevillismo.

Del Nido también anunció una reducción “muy considerable” del precio del abono, pero, visto lo visto, esto no será así para muchas familias. Si además sumamos los dos partidos fuera de abono –clara vuelta al pasado–, más bien diría que el carnet puede salir más caro. Lo único que falta es que también haya que pagar por ver al Sevilla Atlético.

Aún hay tiempo para rectificar. Estoy expectante por conocer los precios de los abonos, pero si se confirma la eliminación del carnet infantil, en mi opinión, no es que sea un error grave, sino gravísimo. Y no quiero ni pensar que esto ocurra.

El lema de la próxima campaña es “Comenzamos de nuevo”. Muy bien, pero se entiende que hay que comenzar con buen pie. No conviene olvidar el refrán “Mal acaba quien mal empieza”. En todo proyecto es mucho mejor hacer las cosas bien desde el principio y poner unos buenos cimientos. Y ese cimiento es la afición, es un Ramón Sánchez Pizjuán lleno. Y con niños. Por supuesto, con niños. Porque los niños son la base de todo. Que no se olvide.

Las cifras de los traspasos de Fernandinho y Navas

Resulta curioso el baile de cifras que ha surgido tras los traspasos de Navas y Fernandinho al Manchester City. Siempre es complicado saber las cantidades exactas de los traspasos, sobre todo cuando hay que hacer cambios de divisas y se incluyen variables por rendimiento, pero me da la sensación que desde cierto sector de la prensa deportiva sevillana se quiere dar la imagen de que el Sevilla poco menos que ha sido un incauto y que podría haber sacado mucho más dinero por el traspaso.  Veamos algunos enlaces, tanto de España como de Inglaterra, porque las cantidades varían ostensiblemente:

Nada más conocerse que Fernandinho, casi con toda seguridad, firmaría por el City, un periodista de El Desmarque, mandaba el siguiente Tweet:

Tweet 50 millones

Teóricamente –las cifras exactas no se conocen aún– Navas ha sido traspasado por 21 millones de euros al contado más 5 por objetivos. Es decir, no son 20 millones. De 20 a 24-26 millones, dependiendo del cumplimiento total o parcial de esos objetivos, hay una diferencia notable. O, al menos, a mí me lo parece.

Pero, ¿y los 50 millones que menciona Álvaro Ramírez? Pues probablemente su confusión provenga de la cláusula de rescisión de Fernandinho, pues esa cifra es, supuestamente, lo que vale su cláusula de rescisión (50 millones de euros o 40’5 millones de libras, al cambio unos 47’6 millones de euros, según algunos medios)

En Todomercadoweb hablan de una cláusula de rescisión de 50 millones de euros, pero cifra el acuerdo en 26 millones de euros, aunque a las pocas horas anuncian que finalmente el acuerdo se ha cerrado en 35 millones de euros.

La cifra que da Marca es de 40 millones de euros, al igual que Mercafútbol   .

La Nación habla de 54’7 millones de dólares, al cambio 41,2 millones de euros.

El Nuevo Herald dice que no se han dado detalles financieros pero que, según la prensa inglesa, el traspaso ha sido por 35 millones de libras (41,2 millones de euros), coincidiendo con La Nación.

Es decir, la mayoría de los medios tasan el traspaso en alrededor de 40 millones de euros.

Si cruzamos el charco, resulta que en Inglaterra dan otras cantidades. En la BBC cifran el traspaso en 30 millones de libras, unos 35,2 millones de euros, revelando que Fernandinho ha tenido que renunciar a 4 millones de libras que le adeudaba el Shakhtar Donetsk.

Por su parte, Goal coincide en la cantidad, pero con una forma de pago diferente. Según Goal, la cifra de la cláusula de rescisión sería de 40.5 millones de libras, habiéndose firmado el contrato por 25 millones libras más 5 millones dependiendo del cumplimiento de objetivos.

Resumiendo, el traspaso de Fernandinho estaría entre los 35 y 41 millones de euros y el de Navas entre 21 y 26 millones.

Ahora bien, en mi opinión, son dos fichajes que no son comparables, por dos motivos: en primer lugar, el equipo ucraniano no tiene ningún problema económico y, por tanto, puede mantener una posición de fuerza que le ha permitido poder negociar el traspaso de Fernandinho durante varios meses. Y en segundo lugar, la cláusula de rescisión del Brasileño es bastante más elevada –unos 13 millones de euros– que la de Navas, con lo cual el precio de salida es supuestamente mayor.

¿Que se podría haber conseguido más dinero por Navas? Evidentemente, siempre se puede conseguir más dinero, pero creo que el Sevilla no estaba en la mejor posición para negociar. El Sevilla necesitaba el dinero urgentemente, de ahí que además lo exigiera al contado, y el haberse metido en un tira y afloja podría haber llevado la operación al traste, teniendo el Sevilla que buscar, a toda prisa, en junio, algún equipo que esté dispuesto a pagar un dineral por alguno de nuestros jugadores.

Para saber si el Sevilla ha hecho bien vendiendo a Navas y por esa cantidad, habría que saber todos los detalles de la operación y, sobre todo, saber hasta qué punto llegan las necesidades económias del Sevilla.

Probablemente, habrá que esperar a la próxima Junta de Accionistas para que podamos enterarnos.

Los graves errores del Sevilla 2012-2013

Por fin acabó la temporada 2012-2013, donde sólo disfrutamos en las primeras jornadas, hasta que llegó el escandaloso robo arbitral de Matéu Lahoz del Sevilla-Barcelona. A partir de ahí, el equipo perdió el norte y no paró de dar tumbos hasta el final de liga. Pensándolo fríamente, y teniendo en cuenta los graves errores de planificación cometidos, la temporada se podría considerar como buena, porque en algunos momentos llegué a temer lo peor: el descenso.

Desde mi punto de vista, los errores son los siguientes:

1º.- No se corrigió la débil defensa de la temporada pasada, donde el Sevilla fue uno de los equipos más goleados. Yo esperaba que se ficharan, al menos, dos centrales, o en el caso de ser sólo uno, que éste fuera un jugador con experiencia y contrastado. De hecho, parecía que iba a ser así, pues el Sevilla se fijó en el “Cata” Díaz, pero finalmente llegó Botía, de un perfil distinto, además de ser un jugador joven y con proyección. El Sevilla arriesgaba mucho, pues de no rendir Botía, la defensa volvería a hacer aguas por el centro. Y así ha sido. Esa fragilidad defensiva, de nuevo, ha sido un lastre para el equipo.

2º.-  Jugar dos competiciones –más los partidos internacionales– con sólo dos delanteros centro. Me niego a catalogar a Del Moral como delantero centro, con lo cual sólo nos quedan Negredo y Babá. Teniendo en cuenta que Babá no ha contado con la confianza de ninguno de los entrenadores, en realidad dependemos totalmente de Negredo en la faceta ofensiva. El vallecano finalmente ha hecho unas buenas cifras, gracias más que nada a los últimos partidos, pero se ha llevado gran parte de la temporada aportando poco o nada. Pienso que se nos han ido muchos puntos por no tener un segundo delantero que sirviera de alternativa a Negredo. Aparte de esto, la falta de delanteros lleva a tener que utilizar casi obligatoriamente el sistema 4-5-1, con lo cual se ataba tácticamente a un futuro posible entrenador, que acabó siendo Emery.

3º.- No haber solucionado antes el conflicto con los aficionados de Gol Norte. Aquí el club estuvo verdaderamente torpe –y los aficionados, porque al final el perjudicado fue el Sevilla–. No sólo porque se tomaron medidas por las que pagaban justos por pecadores, sino porque el estadio estuvo buena parte de la temporada siendo una tumba. El Ramón Sánchez Pizjuán dejó de ser inexpugnable y el ambiente no era el ideal, ni mucho menos.

4º. No haber cesado a Míchel antes. Creo que el Sevilla tardó demasiado en cambiar el entrenador. Incluso el propio Míchel se sorprendía de la confianza que mostraba el Consejo en él.  En este período llegué a preocuparme mucho, porque el equipo mostraba todas las señales de alarma de descenso. Sin embargo, a partir de la llegada de Emery, el equipo mostró otra cara, aunque siguió siendo prácticamente inofensivo como visitante. Con dos o tres partidos más con Emery, probablemente se habría aumentado el casillero de puntos, aunque eso, lógicamente, no se podrá saber nunca a ciencia cierta.

5º. Debilitar al equipo en mercado de invierno. Este error –al igual que vender a Navas en junio–, lo achaco a la preocupante situación económica del club. No es muy aconsejable traspasar a nuestro mejor central a mitad de temporada, con todo en juego. Spahic no es un fuera de serie, pero tampoco es que estemos sobrados de calidad en la retaguardia. Afortunadamente, a partir de la salida de Spahic, Fazio estuvo bastante acertado y Emery estuvo hábil al poner a Fernando Navarro de central y atreverse a confiar en Alberto Moreno. Otro punto a favor de Emery es que se ha dado cuenta de que Botía no sirve y finalmente ha confiado más en Cala, quien, aún sin maravillar, ha jugado buenos partidos en la recta final del campeonato.

Por último, tampoco hay que olvidar los puntos que se nos han ido por cuestiones ajenas al Sevilla, o lo que es lo mismo: los árbitros. Esta temporada me ha parecido especialmente sangrante, con arbitrajes realmente llamativos, como los del Sevilla-Barcelona, Español-Sevilla, Sevilla-R. Madrid, Sevilla-Ath. de Bilbao –estos dos últimos se ganaron–, Betis-Sevilla, Sevilla-At. de Madrid o Sevilla-R. Sociedad. Y seguro que me olvido de alguno que otro. Aquí lo cierto es que el Sevilla poco puede hacer, pero este maltrato desde el estamento arbitral indica una falta de respeto alarmante. Tampoco pido un trato de favor como el que tienen el Barcelona, R. Madrid o Atlético de Madrid –al que no le han pitado ningún penalti en contra en toda la temporada–, pero, al menos, que no nos machaquen de mala manera, porque son puntos perdidos que pueden hacer que se logre o no el objetivo marcado a principio de temporada.

Después de todo esto, es casi un milagro que aún tengamos posibilidades de jugar en Europa. Pero contemos o no con la resolución favorable del TAS, lo que hay que procurar es, sobre todo, no reincidir en los errores y ser capaz de conformar una plantilla competitiva que nos devuelva la ilusión, que es una tarea nada fácil tras el traspaso de Navas.

Se va Navas, nuestro mejor jugador

Jesús-Navas

Lamentablemente, Navas se ha ido, ya es historia sevillista. Historia de la grande, porque ha estado 10 años en la primera plantilla, donde ha conseguido títulos, jugando un papel decisivo ice fundamental en todos ellos.

Se va la pesadilla de los laterales izquierdos de esta penosa liga. Echaremos de menos su desborde y velocidad, su calidad y sencillez. Ahora disfrutarán de él en Manchester, en la Premier, en una liga seria, donde si le hacen una criminal entrada por detrás, su contrincante recibirá tarjeta roja o como mínimo amarilla, pero nunca se irá de rositas. Navas, sin duda, notará la diferencia, al igual que nosotros, porque Navas es un jugador insustituible. Como lo era Dani Alves, con el que formó durante unos años la mejor banda derecha de Europa. Más vale que tengamos claro que el que venga a sustituirle –si es que viene alguien–, no tendrá su nivel. Es normal, cuando se es uno de los mejores del mundo en su posición.

En cierto modo, la venta de Navas me recuerda a la de Reyes: ambos canteranos, de enorme calidad y traspasados por una gran cantidad de millones en una época en la que nuestra economía hacía aguas. Aunque hay una diferencia notable: Reyes no quería irse, Navas sí. El palaciego ha decidido irse en cuanto ha dejado atrás sus miedos y ataques de ansiedad, y ha sido consciente de que en el Sevilla ya había tocado techo.

Por cierto, gracias a esos ataques de ansiedad hemos podido disfrutar de un extraordinario jugador durante diez temporadas. Si no hubiera tenido ese problema, Navas ya se habría ido mucho antes.

No se han publicado las cantidades exactas de la operación, pero es difícil evaluar si se ha hecho un buen negocio por parte del Sevilla o no. Se dice que las cantidades rondan los 26 millones de euros. Teniendo en cuenta que su cláusula es 35 millones, la calidad del jugador y el poderío del equipo comprador, a priori, no me parece una gran venta. Pero también es cierto que hay detalles que normalmente no se tienen en cuenta y que son importantes, como es la voluntad del jugador de irse –¿quién le puede decir que no a Navas después de todo lo que nos ha dado?– y la necesidad imperiosa de vender que tiene el Sevilla. Es evidente que el Sevilla necesita dinero fresco urgentemente porque, si no, no lo habría traspasado en junio. Las prisas no son buenas a la hora de vender un buen producto. Pero es que, además, el Sevilla ha exigido que gran parte de la cantidad a recibir sea de manera inmediata, y eso no es por casualidad.

Es un momento difícil para los sevillistas, que tenemos aún que hacernos a la idea de que Navas no estará en las alineaciones la próxima temporada. Al menos, nos queda el consuelo de que no se ha ido al Real Madrid y la esperanza de que los millones de euros de su venta sirvan para poder sanear el club y conformar una plantilla competitiva que nos lleve de nuevo a los puestos altos de la clasificación.

Se va a Manchester un trozo de sevillismo, nuestro mejor canterano, nuestro mejor jugador. Desde aquí desearle toda la suerte del mundo y que se reencuentre con su Sevilla en un partido oficial, lo más pronto posible.

Las tres razones para llenar el estadio mañana

Me da la impresión de que el partido de mañana, contra el Valencia, está pasando desapercibido, cuando es un partido importantísimo, ya que nos puede abrir el camino a Europa, siempre y cuando se mantengan las sanciones a Málaga y Rayo Vallecano, claro está. No es lo ideal ir a Europa así, pero a nadie le amarga un dulce, y mucho menos cuando nos hace tanta falta.

Por tanto, la afición mañana debe responder y llenar el estadio, principalmente por los siguientes motivos:

1º.- El partido contra el Valencia es el colofón a la temporada. A priori debe ser un buen partido, por la calidad del rival y porque los dos se juegan mucho. El Valencia saldrá a morder, y el Sevilla debería hacer lo mismo. A priori, se espera un partido de poder a poder y bastante interesante incluso para el espectador neutral. Nos enfrentamos a un rival superior, con lo cual no será fácil conseguir la victoria.

2º.- Será la despedida de D. Andrés Palop Cervera como jugador sevillista. Se va el mejor portero que he conocido con la camiseta del Sevilla. Sin él defendiendo la portería, todo habría sido más difícil, y posiblemente algún que otro título se nos habría escapado, como la UEFA de Glasgow. Merece irse con todos los honores y el sevillismo debe estarle eternamente agradecido por su profesionalidad y buen hacer.

3º.- También podríamos ser testigos de la despedida de Jesús Navas. Yo espero que al final se quede con nosotros y que todo lo que está saliendo en prensa sobre su marcha sean invenciones propias de pretemporada. Pero entre lo que sale publicado y la imperiosa necesidad que, por lo visto, tiene el Sevilla de recaudar dinero, da la impresión de que la posibilidad de que salga el palaciego es real. Desde luego, su traspaso sería un palo para el sevillismo, puesto que es un jugador de calidad, de la cantera, y muy querido. Especialmente doloroso sería el caso de que acabara en el Madrid. Si hace falta, que el jeque del Manchester City le ponga un jet privado, pero que no se vaya a la capital. Además, sería muy complicado encontrarle un sustituto de garantías, puesto que Navas es uno de los mejores del mundo en su posición.

Cualquiera de estas razones por separado ya sería más que suficiente para que mañana esté el estadio a rebosar, pero si además se dan las tres, yo creo que la asistencia es obligada.

Por si fuera poco, también podría ser la despedida de muchos otros jugadores, como Fazio, Negredo, Cala, Botía, Medel, Babá, Stevanovic, Rakitic, Javi Hervás o Fernando Navarro. Cualquiera sabe los jugadores que tendrán que salir para tapar agujeros.

Incluso si alguien se quedó con las ganas de protestar al palco en el partido contra la Real Sociedad, también puede aprovechar la ocasión mañana.

Desde luego, razones no faltan para ir, por última vez en esta temporada, al Ramón Sánchez Pizjuán.

Saliéndonos de madre con el tema del escudo

Desde mi punto de vista, la polémica que está surgiendo con el escudo es un poco exagerada. Tengo que admitir que a mí me gusta más el actual, que es el oficial y el que viene recogido en los estatutos, pero, a decir verdad, no me parece tan grave que se decida, por una temporada, que el que luzca en las camisetas sea el que diseñara José Lafita.

El escudo de Lafita no es un escudo cualquiera, sino que fue nuestro primer escudo, e incluso nuestros jugadores ganaron títulos luciéndolo en el pecho. Uno empieza a leer posts por internet y parece que nos quieren imponer un nuevo escudo o modificar el actual. De hecho, han surgido hashtags como #elescudonosetoca, #NoAlCambioDeEscudo. Y no es así. El escudo seguirá siendo el mismo, nadie lo va a cambiar. El magnífico mosaico de Santiago del Campo seguirá presidiendo el Ramón Sánchez Pizjuán. Simplemente, sustituirá al oficial en las camisetas durante una temporada.

Desconozco el motivo por el que se pretende que la nueva camiseta lleve el escudo de Lafita –no sé si es por una cuestión de márketing o es un requerimiento o imposición de Warrior–, pero si el Sevilla se ve beneficiado económicamente por ese cambio temporal, yo creo que el club está en la obligación de hacerlo. Es más, teniendo en cuenta la penuria económica por la que está pasando el Sevilla, me parecería una irresponsabilidad que no se hiciera. Y es que en época de crisis hay que sacar dinero hasta de debajo de las piedras. Eso es así de sencillo.

Igual hay gente que piensa que no se debe sustituir el escudo oficial por el de Lafita porque ofrezcan uno o dos millones de euros. Pero, seguramente, esas mismas personas no pensarían de igual modo si la cifra se remontara a diez o quince millones de euros. En el fondo, sería una cuestión de dinero, de fríos números, que en muchos casos suelen imponerse al sentimentalismo.

En cualquier caso, pienso que el club, si verdaderamente va a sustituir el escudo, aunque sea temporalmente, debería haber consultado a la afición, y, sobre todo, haber informado del motivo. Igual esa explicación la recibimos mañana, que es cuando se presentan las camisetas, pero, con el fin de evitar polémicas innecesarias, quizás debería haberse dado con antelación.

Ahora mismo, lo que sí debemos tener todos meridianamente claro es que lo verdaderamente importante, lo único importante, es el partido de mañana. Porque, aunque parezca increíble, gracias a que muchos equipos lo están haciendo aún peor que nosotros –que ya es difícil–, todavía tenemos opciones europeas. Y nada nos puede distraer de la importancia de los puntos de mañana. O, mejor dicho, nada debería distraernos.

UEFA estudia conceder una quinta plaza Champions e incrementar plazas de Europa League

Según The Guardian, UEFA está estudiando medidas que afectarían tanto a la Champions League como a la Europa League, a partir de la temporada 2014-2015. Así, con el fin de hacer más atractiva la Europa League, este viernes, en el congreso que tendrá lugar en Londres, se podría anunciar la nueva norma que clasificaría directamente al campeón de la Europa League para disputar la Champions.

También podría premiar con una quinta plaza de Champions League a las grandes ligas europeas y aumentar el número de plazas que den acceso a jugar la Europa League.

Así mismo, en la web de la UEFA se han publicado, en el día de hoy, sanciones más duras para luchar contra el racismo. El nuevo Reglamento Disciplinario de la UEFA sancionaría, en caso de comportamiento discriminatorio por parte de los jugadores con un mínimo de diez partidos de sanción –que tome nota Diego Costa–. De proceder la discriminación por parte de la grada, podría cerrarse parcialmente el estadio, y, en caso de reincidencia, cerrarse totalmente, acarreando, además, una multa de 50.000 euros.

Por otra parte, se ha otorgado un poder adicional a los órganos disciplinarios de la UEFA, permitiéndoles tomar medidas si una federación miembro de la UEFA deja de sancionar, o lo hace de una manera inapropiada, conductas que dañan la esencia del fútbol, en especial referentes al amaño de partidos, a la corrupción y al dopaje.
Igualmente, también se ha hecho público que, en el año 2015, el Olympiastadion de Berlín acogerá la final de la UEFA Champions League, mientras que el Estadio Nacional de Varsovia celebrará la de la UEFA Europa League.

Garantizada otra liga de mierda para la temporada que viene

El inepto de Tebas, Presidente de la LFP, ha dicho que la próxima temporada seguirán los partidos televisados los viernes y los lunes, con lo cual, aficionados y clubes volverán a ser perjudicados. Pero, por supuesto, no todos los clubes se verán afectados, porque los dos de siempre seguirán con sus privilegios, y jugarían los lunes como algo excepcional; es decir, cuando le convengan a ellos.

Por lo que se ve, todo seguirá igual: los comités disciplinarios seguirán con sus absurdas sanciones –dos partidos por protestar–, y haciendo la vista gorda o entrando de oficio cuando les venga en gana, dependiendo del jugador a sancionar; los árbitros continuarán tomando decisiones incomprensibles, con fallos tan graves que son difíciles de explicar y que, por consiguiente, llevan a pensar que la competición no es limpia; y, cómo no, seguirá la enorme diferencia en ingresos de televisión, que está provocando que unos naden en la abundancia y otros tengan que hacer lo imposible por subsistir.

Es evidente que si el tercero y el cuarto clasificado están más cerca del farolillo rojo que del campeón de liga, es que algo no se está haciendo bien. Esto no parece preocuparle a nadie, pero lo cierto es que parece que estamos condenados a tener un campeonato de liga de lo más vulgar. De nuevo, la próxima temporada se decidirá en cuanto el Madrid y el Barcelona cobren una ventaja de siete puntos entre ellos. Ya que estos dos mastodontes económicos ganan con claridad casi todos los partidos, prácticamente, la liga queda sentenciada  tras haberse disputado los dos partidos entre ellos. De hecho, ya se sabía quién iba a ser el campeón de la liga de la temporada que aún está en juego desde hace muchos meses, y todo parece indicar que esto se volverá a repetir en los próximos campeonatos. El aficionado que busque emoción en la liga, tendrá que encontrarla en la lucha por no descender o para clasificarse para Europa.

Y cuando nuestros equipos vayan a Europa –donde a buen seguro no tendrán privilegios de ningún tipo–, tanto en la Europa League como en la Champions, lo más probable es que sean barridos por equipos de ligas más competitivas.

Y después se sorprenderán de que el aficionado no vaya al estadio. Si a la liga le quitas emoción, igualdad de trato –económico, arbitrajes y órganos disciplinarios– y le añades unos horarios demenciales, entonces, ¿qué es lo que queda? Pues, aunque sea malsonante, lo que nos queda es una liga de mierda. Así de claro.

Imposible ganar en Pamplona

Muñiz Fernández

Hasta hoy era bastante pesimista con respecto a las posibilidades del Sevilla de traerse los tres puntos de Pamplona. Tres razones, las cuáles paso a enumerar, me llevaban a pensar en que lo normal era que viniéramos de vacío de tierras navarras:

– Las paupérrimas y lamentables estadísticas de nuestro equipo como foráneo. Sólo hemos sido capaces de lograr una victoria fuera de nuestro estadio. Se dice pronto, pero aún cuesta trabajo de asimilar.

– El rival. En este caso es el Osasuna, y, por experiencia, sus jugadores, normalmente, corren y se esfuerzan el doble que los nuestros. El domingo, jugándose el descenso, correrán el triple. No debería ser así, porque nosotros también nos jugamos muchísimo, pero apostaría mi mano izquierda –soy diestro– a que no me equivocaré.

– Nuestra defensa. Durante toda la temporada hemos sufrido una fragilidad defensiva que nos ha llevado a perder muchísimos partidos. Contra la Real eché de menos a Fazio. No es que el argentino sea un alarde de contundencia, pero ahora mismo es nuestro mejor central. Lo cierto es que nuestra defensa ha demostrado que el mantener la puerta a cero es una excepción, y contra Osasuna, a priori, tendrá bastante trabajo.

Hoy me he enterado de que habrá un cuarto motivo: Muñiz Fernández, el elemento de la fotografía que encabeza el post. El muchacho, aparte de ser un muy mal árbitro, tiene entre sus aficiones expulsar a jugadores del Sevilla. Y si no encuentra motivos para ello, pues se los inventa, como hizo con Reyes en Barcelona. No me extrañaría que en esta ocasión expulsara a alguno por sacar de centro. Yo es que creo que, sencillamente, nos odia. Igual que muchos sevillistas odiamos al Madrid o al Barcelona, pues él odiará al Sevilla. Y bien que lo demuestra cada vez que tiene ocasión.

Si me pongo a pensar en positivo, puedo creer que igual hacemos un buen partido en defensa, que haremos un partido completo y que aprovecharemos las  ocasiones claras de gol que tengamos. Pero es que eso ha pasado tan poquitas veces en esta temporada, que me parecería casi un milagro que se diera a estas alturas.

A priori, tendremos que superar muchos obstáculos. Quizás sean demasiados, y más para este equipo. Ojalá me equivoque.

Más vale tarde que nunca

Por fin llegó la necesaria y esperada –al menos por mi parte– disculpa del Presidente por el escándalo –en su doble sentido– de la megafonía tras la finalización del importante partido contra la Real Sociedad. En verdad, esperaba la diculpa para ayer, pero como se suele decir, “más vale tarde que nunca”.

La disculpa ha sido vía web, en un comunicado firmado por el Presidente, donde se califica el hecho como “un lamentable error que no volverá a suceder”. Y más vale que sea así, porque ya lo que faltaba es que se den facilidades para que el aficionado, ante la imposibilidad de mostrar su enfado tras el pitido final, tenga que hacerlo con el balón en juego, perjudicando al equipo.

Y hablando de “lamentables errores”, espero que tampoco se vuelvan a repetir los tremendos errores de planificación que se han cometido esta temporada que está a punto de finalizar. Porque, entre eso y la falta de respeto que nos tienen los comités y los arbitros — ya nos expulsan jugadores hasta por protestar desde la banda o el banquillo, cuando jugadores de otros clubes pueden gritar a los árbitros en su misma cara y no pasa absolutamente nada–, tenemos todas la papeletas para quedarnos fuera de competiciones europeas una temporada más. Y eso podría suponer la vuelta del tan manido “otro año igual”, que sonaba a pasado pero que, en poco tiempo, puede convertirse en presente.

Sevilla FC 1 – R. Sociedad 2. Triple decepción.

Decepción es la palabra que define lo que sentí en el día de ayer, tras presenciar cómo caíamos ante un buen equipo, como es la Real Sociedad. Perder el partido, lógicamente, era una posibilidad que se me pasaba por la cabeza, dado que nos enfrentábamos a un conjunto teóricamente superior y que tiene varias individualidades que pueden decidir partidos en cualquier momento. Pero, ciertamente, no me esperaba que ofreciéramos tan poca resistencia. De hecho, esperaba fuera el Sevilla quien saliera a morder y corriera y presionara más, pero ahí nos ganaron la partida los jugadores de la Real, cuando no debería haber sido así.

Ayer el nivel que dieron los jugadores del Sevilla fue muy bajo. Negredo estuvo en su línea más habitual a lo largo de la temporada: poco participativo y fallón, y otros jugadores importantes aparecieron muy poco y estuvieron desacertados, como Kondogbia, Rakitic y Perotti. Incluso Navas, muy marcado, no creó apenas peligro por su banda.

Otra de las claves fue la defensa, muy mermada. De hecho, a principio de temporada nadie habría acertado la defensa de ayer, puesto que ninguno era teórico titular: Alberto Moreno –del filial–, Coke –que le ha quitado el puesto a Cicinho–, Fernando Navarro y Cala. Los dos primeros se han ganado su puesto con todo merecimiento, pero Fernando Navarro es un lateral reconvertido por las circunstancias y Cala era, supuestamente, el cuarto central, tras Spahic, Botía y Fazio. Lo ideal no era tener una defensa así en un partido tan determinante, pero es lo que tiene el haber hecho una mala planificación.

Si sumamos a la falta de intensidad, una falta de concentración alarmante en el centro del campo, que nos llevaba a perder continuamente el balón en zonas peligrosas, las perspectivas no eran muy halagüeñas.

La segunda decepción o más bien indignación, fue el tema arbitral. Llueve ya sobre mojado. De nuevo me pareció evidente la mala fe de los de negro. Simplemente, no me creo que el linier no viera al defensa de la Real que habilitaba a Medel, estado varios metros por delante del chileno. También el primer gol de la Real fue a raíz de una falta inexistente de Kondogbia. Además, no le fue pitado un penalti a Cala y Reyes fue expulsado por protestar. Sangrante esto último, cuando hace poco hemos podido ver a Karanka gritar en la mismas narices del cuarto árbitro en la final de la Copa del Rey, haciendo continuos aspavientos, y no pasó absolutamente nada. La habitual doble vara de medir.

Y finalmente, la decepción mayor, con diferencia, fue el bochornoso espectáculo de la megafonía. Tanto en el descanso como al final del partido la megafonía estuvo atronadora, con el fin de acallar las posibles protestas de los aficionados.

Verdaderamente, se están haciendo últimamente muy mal las cosas en el Sevilla, y así es difícil, muy difícil, conseguir los objetivos. Objetivo que, después del descalabro de ayer, se centra en conseguir la octava plaza, y esperar a que sea firme la inhabilitación al Málaga. El colofón a una temporada lamentable y decepcionante.

Emery sólo dijo lo que pensamos todos

Se ha armado un pequeño revuelo porque Emery ha sido sincero al ser preguntado por sus preferencias sobre el ganador de la final de la Copa del Rey. Nuestro entrenador dijo que quería que la perdieran los dos. Y esa sinceridad ha sido objeto de críticas: que si falta de elegancia, que si desprecio a las dos aficiones, que si podría haber dicho que le daba igual quien ganara, que es un envidioso… Lo que Emery no es, desde luego, es un hipócrita. Y, la verdad, no sé por qué tanto revuelo, porque lo que ha dicho Emery, al fin y al cabo, es lo que pensamos todos los aficionados que no somos ni del Madrid ni del Atlético.

Por cierto, vaya espectáculo en la final: tanganas, agresiones, lanzamiento de objetos… No me quiero ni imaginar si eso hubiera pasado en una final Sevilla-Betis. Ríos de tinta.

En fútbol ganó el Madrid, en goles el Atlético. Y eso es lo único que cuenta en fútbol.

Lamentablemente, ya se sabía que Emery no se saldría con la suya. Y es que alguno tenía que ganar, aunque no lo mereciera.

Sevilla-R.Sociedad, el partido más importante, con diferencia, de la temporada

Como siempre, desde hace muchas jornadas, mañana sólo vale ganar, con la diferencia de que, de no llevarnos la victoria en esta ocasión, al quedar sólo dos partidos por disputarse, se confirmaría que no jugaremos en Europa, por segunda vez consecutiva. Se acaba el tiempo y si queremos clasificarnos para la Europa League lo tenemos que hacer perfecto.

El rival de mañana es de los más complicados que pueda haber. Sin duda, es el equipo revelación de la temporada, y no lo es por casualidad, sino porque tiene jugadores de mucho nivel, como pueden ser el mejicano Carlos Vela –el de más calidad y goleador del equipo, con 14 goles anotados–, el francés Griezmann –8 goles–, Xavi Prieto –7 goles–, Rubén Pardo, Chori Castro –6 goles, a pesar de no ser titular– o Aguirretxe –11 goles–.  Además, cuenta con otros jugadores que están rindiendo a un gran nivel, como los defensas Iñigo Martínez –4 goles– y De la Bella, nuestro exjugador, que lleva anotado tres goles, siendo uno de ellos contra nosotros.

Es decir, la Real Sociedad es un equipo muy competitivo, plagado de jugadores jóvenes y con facilidad para hacer goles. Y por si fuera poco, vendrán rebotados por haber perdido dos puntos en el minuto 93, en su visita a Granada. No obstante, parece ser que está perdiendo fuelle en los ultimos partidos. Quizás esté notando la presión a la que le está sometiendo el Valencia, pero lo cierto es que también se dejó remontar, con dos fallos increíbles en defensa, el partido que disputó en Madrid contra el Getafe. En ese partido la Real fue superado con claridad por su rival.

La Real Sociedad es un buen equipo, pero, lógicamente, también tiene sus puntos débiles, los cuáles los intentaremos aprovechar. A priori, será un partido interesantísimo, por lo mucho que hay en juego y por la igualdad entre los dos contendientes.

En La Real son duda para el partido de mañana Alberto De la Bella, Ansotegi y Elustondo. Será baja segura el central Mikel González, por sanción, y parece que recuperarán al centrocampista Illarramendi.

Por nuestra parte, Emery podrá contar con casi toda la plantilla, excepto, probablemente, Fazio, que sigue arrastrando molestias y no se ha entrenado durante la semana. Confiemos en que Cala sea capaz de frenar a Carlos Vela –el principal peligro de mañana–, y que veamos al mejor Sevilla, o lo que es lo mismo, al Sevilla de casa.