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Chori Castro, misterio que no alcanzo a comprender

Siempre me he preguntado por qué Chori Castro seguía en el Mallorca y ningún equipo importante se interesaba por él. Me parece que es un centrocampista de mucha calidad, técnico, rápido, con visión de juego y gol. Para ser centrocampista, ve puerta con facilidad. También tiene muy buen golpeo a balón parado y suele marcar goles de faltas directas. Creo que también ha sido internacional con Uruguay en alguna ocasión.

Castro es aún joven, pues tiene 27 años, y acaba su contrato con el mallorca el 30 de junio de este año. Quedará libre. Vamos, un chollo.

Hoy leo, con cierta sorpresa, que ha firmado por la Real Sociedad, aunque parece que puede ser un bulo, según publican en Las Provincias.

La verdad es que no me explico cómo este jugador no acaba jugando en un equipo importante. Debe ser uno de esos misterios insondables que tiene el fútbol.

¿Qué harían si estuvieran en nuestro lugar?

Eso me he preguntado cuando he leído la noticia que publica El País, titulado Una “manada” en El Madrigal. El artículo no tiene desperdicio.

O sea, el Real Madrid se ve perjudicado, a pesar de que el árbitro no vio –o no quiso ver, cualquiera sabe–  el clarísimo agarrón, dentro del área, de Arbeloa a Nilmar, que podría haber supuesto el 1-0, y de que Ramos sólo ve tarjeta amarilla –era la segunda–, por su agresión al jugador del Villarreal. Hacía tiempo que no veía una entrada tan dura como la del camero. Entrada de 3 en 1, como el famoso lubricante. Lo hace rápido, pero en la repetición se ve que le da, en primer lugar, una patada, después un rodillazo y finaliza con un codazo en la cara. Más propio de un experto en artes marciales que de un futbolista. Y sólo vio la amarilla.

Tengo que admitir que no vi el partido, pero me cuentan que el árbitro perdonó la expulsión a Lass, y por eso fue sustituido por Callejón.

Con todo esto, los muchachos del Madrid hablan de escándalo y se quejan del árbitro. Para reírse o para llorar, según el caso. Ya hay que tener poca vergüenza.

Lo dicho, ¿qué espectáculo montarían esta gente si tuvieran que soportar alguno de los arbitrajes que hemos tenido esta temporada?

El partidazo de ayer

Llevo ya un par de temporadas algo asqueado con el fútbol.  Probablemente, tenga mucho que ver con esto el mal momento que está pasando mi club y, sobre todo, el esperpento en el que se ha convertido la liga española, que es, al fin y al cabo, un cortijo donde un par de señoritos hacen lo que les viene en gana, sin mostrar el más mínimo respeto por los demás. Así pues, dado este panorama, no me quedan muchas ganas ni ánimo para ver un partido de fútbol que no sea el Sevilla. De hecho, hace una barbaridad de tiempo que no veo un partido desde el pitido inicial, y he llegado al punto de decir que a mí no me gusta el fútbol, sino que sólo me gusta el Sevilla.

Sin embargo, ayer, haciendo zapping –o channel surfing, como dicen los ingleses–, me encontré con un partido de Champions, el Chelsea-Nápoles –que tampoco vi de inicio–, que me cautivó. Me quedé pegado al televisor. Ambos equipos tenían buenos jugadores y hacían un juego técnico y ofensivo, entregándose al máximo. Nada de pérdidas de tiempo ni artimañas. Los dos salieron a ganar, a pesar de que el conjunto italiano visitaba Londres con el crédito del 3-1 a su favor del partido de ida. Era un partido lleno de intensidad, de principio a fin. El ritmo del partido no decreció en ningún momento y los jugadores hacían tal derroche físico que casi me cansaba sólo de verlos. En resumen, un gran espectáculo en un gran ambiente, pues el estadio estaba lleno.

Ni siquiera faltó emoción, pues el Chelsea consiguió empatar la eliminatoria a 15 minutos del final, de manera que un gol prácticamente sentenciaba la eliminatoria, para un lado u otro. Se llegó a la prórroga,  y se disputó con tanta intensidad como en el minuto 1. Finalmente, se impuso el Chelsea, con un gol de Ivanovic, en el minuto 105, a nuestro exportero Morgan De Sanctis.

También cómo no, me llamó la atención la actuación del árbitro. Al silbato estaba el alemán Felix Brych, y para mí hizo un arbitraje perfecto, con un estilo diametralmente opuesto al que estoy acostumbrado a ver en España. En todo momento tuvo el control del partido, sin necesidad de aspavientos, sin tener que recurrir a gestos ni miradas amenazantes. Trató, en todo momento, a los dos equipos por igual y cortaba el juego sólo cuando era estrictamente necesario. En general fue un partido limpio, pero cuando algún jugador sacaba los pies del tiesto, allí estaba él para amonestarle y cortar de raíz cualquier atisbo de violencia.

Tampoco permitió simulaciones. Con 3-1 en el marcador, David Luiz recibió un golpe e hizo un amago de tumbarse en el césped para que le atendieran. Se le acercó el árbitro y le indicó, por señas, que o se levantaba y se incorporaba al juego o que saliera del terreno de juego para que le atendieran, pero dejó claro que el juego no se iba a detener por él. Daviz Luiz se levantó y siguió jugando.

En cuanto a las jugadas polémicas, apenas hubo alguna. Un penalti clarísimo, por manos en el área, que igual aquí no habrían pitado, pero que no causó la más mínima duda en el árbitro. Gracias a ese penalti se igualó la eliminatoria.

Ayer Chelsea y Nápoles, con su calidad y ambición mostraron que el fútbol puede ser un espectáculo grandioso, sobre todo si se acompaña de un estadio lleno –a ver si Roures se entera y abandona la idea de los horarios absurdos– y el árbitro se dedica a lo suyo, que es simplemente arbitrar y no tomar partido por nadie, por muy poderoso que sea.

Lamentablemente, no puede evitar preguntarme si veríamos algún día partidos como este Chelsea-Nápoles en la liga española. Tampoco pude evitar responderme. Y la respuesta, lógicamente, fue que no. Y es que tienen que cambiar tantísimas cosas en nuestro fútbol, e incluso yo diría que en nuestra sociedad, que ahora mismo me parece una utopía. Una completa utopía.

Árbitros miedosos en la mejor liga del mundo.

Por supuesto, eso de “la mejor liga del mundo” no lo digo en serio, pero es como le han dado, a algunos periodistas, por llamar ahora a la Liga Española. Será por si, a fuerza de repetirlo mucho, algún incauto se lo acaba creyendo.

Llaman la atención las palabras de Diego Costa, jugador brasileño del Rayo Vallecano, que ha tenido que sufrir en sus carnes dos codazos de Sergio Ramos que, por supuesto, quedaron impunes, como suele ser habitual.

Lo que dice Diego Costa es algo que todo aficionado al fútbol español sabe, y es que algunos árbitros tienen miedo del Madrid. Aunque yo diría que a lo que verdaderamente tienen miedo es a todo el entramado que tiene montado el Madrid, con su control sobre muchos medios de información, Comité Técnico de Árbitros, Comité de Competición y Comité de Apelación de la Federación Española de Fútbol. Dice el Brasileño  que los árbitros miran mucho el escudo y que por ese motivo en el partido del pasado domingo, contra el Real Madrid, perdonaron la expulsión a Sergio Ramos en una jugada muy clara, mientras que su compañero Michu vio la roja sin tocar al rival.

Pero no queda ahí la cosa, sino que añade que él escuchó “muchas veces a los jugadores insultando a los árbitros”, mientras que hacían “como que no oían” cuando eran los futbolistas blancos.
O sea, el mismo doble rasero al que estamos, lamentablemente, acostumbrados. Los árbitros dirán: “Machaco al pequeño y ayudo al grande. No vaya a ser que me busque un lío con la prensa, se cree «alarma social»  y me metan en la nevera por los siglos de los siglos. Total, yo voy a coger mi pasta gansa a final de mes, lo haga bien o lo haga mal”. Es decir, van siempre a lo fácil. Y si hay algún árbitro honrado, que me gustaría pensar que sí los hay, en caso de duda, favorecen a los de siempre.
Por cosas como esta es por lo que creo que la Liga Española es la peor del mundo, y con todo merecimiento. En la liga hay un fallo de base. Hasta que no se trate por igual a todos los participantes de la competición, ésta no será justa.  Y ahora mismo hay dos equipos que juegan con otras reglas, y estas reglas les permiten tomar una ventaja sobre los demás decisiva. La cuestión es: ¿hasta cuando? Parece que hasta dentro de muchos años, porque el mal está bien arraigado y, sin duda, pasará una eternidad hasta que veamos una competición como Dios manda. Si es que la vemos.
Por cierto, si alguien no ha visto los codazos, en este enlace se pueden apreciar perfectamente. La mala idea de Sergio Ramos en el primero es evidente. El camero ve de reojo cómo se aproxima Diego Costa, se frena, y suelta el brazo a la altura y en el momento justos. Lo hace con una destreza que muestra que no es la primera vez que lo hace. El segundo codazo tiene un pase, porque es una reacción instintiva a un agarrón y, en realidad, es más bien un manotazo y no un codazo. Pero, en cualquier caso, queda claro que hizo méritos más que suficientes como para no acabar el partido.
Y mejor no hablemos de Pepe. Yo creo que este jugador, sencillamente, es que está mal de la cabeza. Pepe alcanza ya un nivel de violencia tan extremo que yo creo que, si el portugués finaliza el partido, es que el árbitro ha estado muy desacertado. Contra el Rayo nos dejó otra de sus perlas. Un verdadero milagro que no haya acabado la temporada para Piti. Suerte tiene el barcelonés de tener un tobillo de goma.
Menos mal que a Monchi le pidieron mucho dinero por este salvaje disfrazado de futbolista y no fichó por el Sevilla. Porque si Pepe llega a jugar en el Sevilla, que nadie dude que ya estaría sancionado de por vida.

Casi cerrado por vacaciones

Digo “casi cerrado” porque en vacaciones escribiré menos posts, pero cuando esté en España intentaré actualizar el blog lo más a menudo posible.

Espero que cuando vuelva, esté el culebrón Givani finalizado, felizmente para el Sevilla.

El Chori Castro, tirado de precio

Curiosa noticia la que publican en Marca: http://www.marca.com/2011/06/01/futbol/equipos/mallorca/1306920446.html

Así que resulta que Chori Castro podría salir del Mallorca por 18.000 euros. Yo creo que el uruguayo es el mejor jugador del Mallorca, y sería una pena que, como dice en la noticia, acabara en el Valencia y, sobre todo, en el Betis. Sin duda, se merece algo mejor.

A mí me parece un jugador bastante habilidoso, rápido y con gol. A ver si se entera Monchi de la ganga.